The September Issue

El fin de semana pasado visionamos, - con un poco de retraso - el documental sobre Anna Wintour y “su” revista, Vogue: The September Issue. Habíamos oído en su día que este documental se rodó a petición de la propia Anna para rebatir el personaje (interpretado por Meryl Streep) que, inspirado en ella, aparecía en la película El diablo viste de Prada y donde no salía muy bien parada.

Nuestra opinión, a tenor de lo visto, es que parece que la realidad supera a la ficción y aunque en el documental no se muestra a Anna con ese despotismo de diablo... todo lo demás es casi idéntico.



En la revista se hace lo que ella quiere y como ella quiere y el resto de los miembros de la misma son simples peones que ella maneja, no sus colaboradores, aunque sean los mejores en cada campo, de ahí que, como aparecía en la película, haya mucha rotación entre el personal de la redacción. Quizá sea por que como leímos en una entrevista a Tom Ford “es importante rodearse de los mejores pero esto no es un trabajo en equipo, el que se la juega soy yo y yo decido que me parece bien y que no”, decía el diseñador.

La película resulta interesante pues nos introduce en el apasionante mundo de la prensa, en este caso la revista VOGUE, y concretamente en la preparación de su numero de septiembre de 2007, (septiembre, para la moda, marca el principio del año y ese numero va a marcar la tendencia para el Otoño - Invierno que esta a punto de comenzar y que tendrá influencia y una cierta continuidad en la siguiente Primavera- Verano). Con sus 840 páginas (la gran mayoría de ellas dedicadas a publicidad) y casi 2.5 kg de peso se convirtió en el ejemplar de revista más grande de la historia.



Wintour decide qué se lleva y qué se va a llevar, (se dice que incluso aconseja a Miuccia Prada en sus colecciones, aunque esto no aparece en el documental) y para los diseñadores puede ser la catapulta al éxito o la artífice de su fracaso. En una frase de El diablo viste de Prada la nueva asistente pregunta: ¿El diseñador va a cambiar toda la colección porque ha hecho un pequeño gesto?, pues parece que es así es en realidad y así se refleja en el documental.

Ella es la poseedora de la verdad y el gusto supremo en la moda como se dice en el documental y algo de ello se aprecia cuando vemos a Stefano Pilatti (diseñador estrella de la casa Yves Saint-Laurent) totalmente nervioso, estresado e inseguro ante la mirada escudriñadora de Anna Wintour, defendiendo la falta de color en su colección de inverno con la excusa de que, en esa estación, él no es una persona “de colores”. Pero mejor hacerle caso a los consejos de la gran Anna Wintour. Ella sabe lo que dice - si Anna no te mira directamente a ti y a tu trabajo, estás muerto.



Viendo los paseos de Wintour por los estudios de varios diseñadores para valorar su trabajo para la siguiente temporada, se entiende perfectamente que, en ese mundo, ella es el equivalente a la monarquía. Y para ella no hay otro mundo. "Lo que veo con cierta frecuencia es que la gente le tiene miedo al mundo de la moda, y como les asusta y les hace sentirse inseguros - dice Wintour -, intentan derribarlo". Esta industria de la moda - que mueve 300.000 millones de dólares al año - es como una religión, y criticarla es una herejía.

La protagonista de la película en realidad no es Anna sino Grace Coddington, una modelo reconvertida a fotógrafa que, con su carácter conciliador y mucho más creativo conquista a todos los espectadores. Fascinante el trabajo de esa mujer que ha sido durante décadas la directora creativa de Wintour. A lo largo de la película vemos como Grace propone y Anna dispone. Estas dos mujeres tienen una relación que es a la vez fascinante y frustrante.



En otra parte vemos como Wintour impulsa la carrera del joven diseñador Thakoon patrocinando sus trabajos y sembrando oportunidades, y la manera en la que rechaza, con frases cortantes, fotografías, ideas para reportajes, o modelos que le llevan para saber su opinión.

Al mismo tiempo, también se percibe un destello de vulnerabilidad: puede que Wintour actúe como una reina, pero la cabeza que lleva la corona tiene preocupaciones. Vemos como utiliza a su hija universitaria para tratar de averiguar cómo piensa y siente esa nueva generación acerca de la moda.



Y también hay humor, sobre todo cuando Andre Leon Talley aparece en escena vestido como uno de los malos de las películas de James Bond, o con el equipo de camping, comportándose como si estuviera en una escena eliminada de Zoolander.

Aunque a uno no le interese el mundo de la moda, The September Issue es una magnífica mirada al poder, el dinero, la cultura pop y la profesionalidad (o la ausencia de ella) que resulta cautivadora.



Y lo mejor de la película es ver el proceso de creación de un número de una revista de moda, la cantidad de horas de trabajo que lleva detrás y el cuidado por el más mínimo detalle para lograr la perfección. Todo, absolutamente todo, esta medido.

Es este conjunto de detalles exhaustivamente cuidados, revisados y repensados - de ser necesario - lo que hace de Vogue la revista de moda más exitosa e imitada de todos los tiempos. Nos guste o no.



Y, la frase de Anna Wintour (editora en jefe de la revista desde hace más de 20 años) al principio del documental, “La gente le tiene miedo a la moda, los hace sentir inseguros, los hace sentir que no pertenecen al grupo ‘cool’”. Y este es el prejuicio que subyace a la moda y que hace que muchos se rían de ella, porque sienten que es un gueto impenetrable, sólo accesible a un grupo de frívolos que no tienen nada que hacer. Todos tenemos que vestirnos, entonces, ¿por qué no hacerlo de la mejor manera posible dentro de nuestras posibilidades? ¿Por qué no pensarlo como un mimo para nosotros mismos y para los que nos rodean?, resumen su filosofía y la de su revista.

Las imagenes que ilustran esta entrada pertenecen a la tienda de Lanvin en Guinza Tokyo diseñada por Hiroshi Nakamura, Acompaña tambien a la entrada el Trailer de la Pelicula.




2 comentarios:

  1. Me quedé con ganas de verla... Yo casi siempre me compro la "September issue" de Vogue (y luego se la mando a mi amiga Pandora, que vive en África). Lo de menos es casi la moda en sí, sino los reportajes fotográficos, que son una pasada. Anna Wintour me parece una petarda, pero es la que corta el bacalao. André Leon Tally me hace mucha gracia. Soy muy fan de "Zoolander", es tan absurda ("Earth to Melinda!") que me parto de la risa. Pero como decía Meryl Streep de modo magistral en su película, se trata de una industria que mueve billones, por eso hay que tomarlo muy en seiro por frívola que sea. Yo me quedo con la frivolidad, y con la creatividad de algunos diseñadores. Me impresiona además que se tiren seis meses preparando un desfile de 15 minutos en el que se lo juegan todo.

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  2. Nosotros la verdad es que no compramos revistas de moda, auqnue hay que reconocer que a veces tienen reportajes fabulosos de distintos temas. y esta claro que la wintour es una petarda, pero si ha llegado a donde esta sera por algo y le habra costado lo suyo, y quiza esa actitud es solo una forma de defenderse y defender su posicion, que seguro muchos desean. Es un mundo en apariencia muy frivolo (como en ocasiones tambien lo parece el nuestro, el interiorismo)pero con mucho trabajo, buenos profesionales detras y muy necesario en mas ocasiones de las que parece (todas o casi todas la profesiones tienen su parte seria y su parte frivola, incluso una profesion tan seria como la medicina tiene su parte frivola en la cirugia estetica por capricho, pero ¿que hay de las recostrucciones por accidentes?, y este es sólo un ejemplo entre otros muchos. Como deciamos, todas las profesiones son necesarias en un momento dado sino, ya habrian desaparecido.en esto como en todo no se puede juzgar sin conocer, auqnue es lo habitual.

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