Envoltorios y Otsutsumi



Como ya sabéis desde este blog abogamos por la importancia del interiorismo a la hora de vender un producto, pues entre otras cosas: da un valor añadido al mismo, nos facilita y hace mas agradable el acto de la compra y nos transmite la imagen de la empresa. A otro nivel la forma de presentar el producto, su packaging y el envoltorio son otros de los factores que hacen que nos resulte mas o menos atractivo a la hora de su adquisición.



En varias entradas hemos tratado la colocación del producto y el merchandising pero hay muchas ocasiones en las que el producto viene ya empaquetado o nos lo tienen que envolver para regalar o simplemente para que lo transportemos a casa, este hecho al que muchas persona no le dan valor, lo tiene y también es responsable de que nos decantamos a veces por la compra en un establecimiento o en otro.



Hay dos nombres que definen lo anteriormente comentado, por un lado esta el packaging, que es la presentación de un producto que ya esta embasado y al que dedicaremos la próxima entrada y por otro lado está el envoltorio de los productos, estén estos ya previamente empaquetados o no.



El simple hecho de que, por ejemplo, a la hora de comprar cualquier prenda textil, te la doblen exquisitamente, te la envuelvan primero en un papel de seda y después la introduzcan en una bolsa de papel bonita y elegante e incluso la decoren con una lazada o adorno, es muy diferente a si esa misma prenda te la doblan de mala manera y te la metan en una bolsa de plástico, (algunas de ellas además de gusto mas que discutible). Siendo la misma prenda nuestra psique va a valorar más la primera que la segunda.



Hay muchos factores que pueden influir a la hora de realizar un envoltorio e incluso en culturas muy refinadas como la japonesa, ésta llega a influir de manera importante en el packaging tanto de su pais como fuera de el, incluso su manera y filosofia de envolver se ha convertido en una especie de “arte” con el nombre de Otsutsumi y es particularmente delicado y sofisticado.



Lo que en principio parece un acto sencillo, por lo cotidiano y automatizado del mismo, no lo es tanto si tenemos en cuenta la gran cantidad de productos que los mercados nos ofrecen. Y si particularizamos, hablando del mercado japonés, aún resulta más difícil y llamativo, ya que la gran competitividad exige a las marcas diseñar el producto (al margen de su calidad) lo más atractivo y adaptado a las necesidades y gustos de la sociedad.



El embalaje tradicional japonés sobrepasa los límites del utilitarismo y se convierte en un símbolo, en un verdadero proceso de sublimación espiritual, un despertar de la conciencia y de lo estético. Un envoltorio de regalo realizado con un papel bonito, un lazo especial y detalles personalizados expresa armonía y gratitud.



La “cultura del envoltorio” tiene su origen en tiempos pretéritos cuando se utilizaba un paño, llamado furoshiki, para guardar o portar objetos. Las diferentes técnicas de doblado y atado del furoshiki, y los diferentes estampados de la tela permitían envolver los artículos y regalos con una estética atractiva. Con el tiempo, el papel también pasó a ser un medio de embellecer regalos y productos.

Actualmente, no sólo las técnicas comentadas perduran, cualquier material de embalaje ha sido objeto de ese gusto por cuidar la imagen del envoltorio. La adquisición de un producto o regalo en Japón conlleva entender el valor estético de la presentación del mismo.



Debemos mencionar la importancia del regalo ya que “si hay algo característico de Japón y que guarda estrecha vinculación con las relaciones sociales es precisamente toda la simbología que encierra este rito”. Corresponder con un regalo es cumplir con el deber de reciprocidad social y, por lo tanto, es normal que se aprecie el regalo incluso antes de ser desenvuelto.



Por todo lo expuesto, el envoltorio cobra un valor más que importante en todo establecimiento ya que es la imagen de un gesto, de un ritual social, de una forma de relacionarnos con los otros, de una auto imagen, es la ética y estética del consumo.

Las imagenes que ilustran esta entrada pertenecen a la Patisserie des Reves en Paris

4 comentarios:

  1. Importantísimo en un regalo es el envoltorio.

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  2. Tanto para regalar, como para hacer mas atractiva la venta un buen envoltorio es fundamental.

    Hoy en dia, de vez en cuando nos damos caprichos, nos autoregalarnos cosas que cuando llegamos a casa desemvolvemos con la ilusion de que nos lo hubiera regalado otra persona y ademas ha acertado con nuestro gusto

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  3. Pues llego el dia.... El dia en que por primera vez y sin que sirva de precedente, disiento. Me sale el ecologista de salon que llevo dentro, pero los excesos de embalaje son un atentado contra el planeta. Totalmente de acuerdo en que no es plan que te tiren de mala manera el pantalon en una bolsa de plastico horrorosa, pero lo de los papeles de seda, lazitos, envoltorios es una autentico exceso, sobre todo cuando lo vamos a tirar al llegar a casa. Es como lavarse los dientes con el grifo abierto, absurdo e innecesario. Yo me niego en rotundo a ese tipod e envoltorios y si llevo ya una bolsa, la utilizo si me cabe lo que he comprado en otra tienda (aunque la tienda insista en que te lleves su bolsa, por dar publicidad gratuita, imagino). En esto he cambiado mucho, antes me volvia loco el envoltorio, guardaba las bolsas de tiendas caras. Ahora nada de nada, no compraria en un establecimiento por sus bolsas (bueno, salvo Hermes) ni dejaria de comprar en otro porque las bolsas sean feas. Buen envoltorio, que es parte de un buen servicio, pero sin exceso.

    Eso si, si es para un regalo, por supuesto que el envoltorio es fundamental. Y estoy seguro de que cuando vaya a Japon, caere rendido a sus artes.

    Y como estoy en plan conteston, os dire que muy bonita la Patisserie des Reves, pero a mi en las pastelerias, y es un tipo de establecimiento que frecuento mucho, me gusta la abundancia, ver montones de cosas, muy bien ordenaditas eso si, tipo Casa Mira. Lo de una urna con un solo pastel me resulta un poco "coitus interruptus"... como si un pastel me fuese a satisfacer, por exquisito que sea. O una bandeja entera, o nada.

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  4. Ardilla, estupendo que disientas, no vamos a estar siempre de acuerdo, seria muy aburrido y poco enriquecedor. Dicho esto, veras que tampoco nuestras posturas son tan diferentes:

    Estamos de acuerdo en lo de la bolsa de plastico horrorosa, cuesta lo mismo diseñar y fabricar una con un color bonito y un buen logo que una fea.

    En cuanto a lo del papel de seda, etc, no decimos que tenga que hacerse con cada compra, pero si en ocasiones especiales (productos que quieren ser exclusivos, regalos, Navidad, etc.) se trata de un envoltorio especial para una ocasión u objeto especial. Tu mismo dices que consideras que para un regalo el envoltorio es fundamental.

    Lo que decimos o queremos decir es que el buen envoltorio da un valor añadido al objeto, nos parece mejor psiquicamente, y esta comprobado, de ahi que el diseño del packaging sea tan importante.

    Esto nos lleva tambien a que si tu haces una excepcion y el unico establecimiento en que comprarias por sus bolsas sería en Hermés, y anteriormente te gustaba el tema, es porque tiene un efecto en el publico en general aunque tu lo tengas superado.

    No hace falta muchos elementos a veces con un papel que tenga un color diferente por cada cara, simplemente jugando con los dobleces de un unico papel (algo en lo que los japoneses seguro son maestros)y una etiqueta, difiere en tu valoración que si te dan el producto en un cucurucho

    No se trata de la cantidad de bolsas, papeles y lazos y los materiales de estos que te pongan a la hora empaquetar tus compras, sino del "arte" con el que lo hagan, por corriente que sea el material y de eso trata el post, del Osutsumi, en el que los japoneses son maestros y ante el que nosotros tambien caeremos rendidos si algun día tenemos la suerte y posibilidad de visitar Japón.

    Como tu bien dices tambien:"Buen envoltorio, que es parte de un buen servicio, pero sin exceso".

    En muchas de esas pastelerias tradicionales de las que tanto nos gustan (pq a nosotros tb nos gustan, las que estan bien conservadas,claro, no solo nos gustan las de diseño), pongamos como ejemplo "esa" de la calle Mayor, te colocan las pastas en una caja de carton (muchas veces de lo mas corriente), que posteriormente te envuelven en papel (tambien bastante corriente) que rematan con una lazada de cordón de algodón (todavia más corriente) para terminar metiendola en una bolsa de plastico común y corriente, todo ello con el nombre de la casa, como corresponde, pero nada más.Por supuesto que compramos ahi por la calidad de sus productos y no por su envoltorio (que es el mismo si el producto es para consumo propio que para regalar), ¿Te imaginas si pudieras llevar esas mismas pastas de "ese" mismo establecimiento que tanto nos gusta en "tan solo una unica caja de carton con su asa" original y bonita como las de la Passtisserie de las fotografias?. Seguro que seria mas ecologico, se utilizarian menos elementos a la hora de empaquetar con el consiguiente ahorro de tiempo y el resultado seria igual o mas practico y mucho más estetico.Como dice el post "lo más atractivo y adaptado a las necesidades y gustos de la sociedad".

    Por supuesto que lo importante es la calidad, todos hemos tomado exquistas fabadas en platos de duralex y malos patés en platos de diseño, ¿por qué no exquistas fabadas en bonitos diseños de platos de loza?

    En cuanto a la abundancia o no de productos en el establecimiento (sea este de dulces o prendas)es un tema de concepto del establecimiento al que le dedicaremos proximamente una entrada.

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InShop Interiores Comerciales, es un estudio de interiorismo dedicado fundamentalmente al diseño, asesoramiento y análisis comercial. Somos conscientes de la importancia del punto de venta en la transmisión de la imagen y los valores que la empresa intenta comunicar. Creemos que el comercio ha cambiado mucho sobre todo en el campo de los bienes de consumo no imprescindibles y ya no vale ofrecer un modelo mas de un mismo producto, hay que ofrecer valores añadidos, que haga decantarse al futuro comprador por nuestra marca y nuestro producto.

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