Mirando Atras : Almacenes Madrid - Paris



Los Almacenes Paris Madrid fueron el primer gran almacén que se levantó en España al estilo de los Almacenes Parisinos de los que hemos dado cuenta en diferentes entradas.

Esta vez hemos encontrado una amplia documentación sobre estos almacenes gracias a una tesis titulada “Sociedad Madrid -París” (Pioneros de las Grandes Almacenes en Madrid) cuyo autor es Rubén Díez García. Se trata de un amplio documento de mas de 80 paginas en las que describe todo el proceso y las vicisitudes de la firma, desde la creación de la sociedad hasta el cierre de la misma. Nosotros hemos entresacado lo que a nuestro parecer es lo mas destacado e interesante.



Con el progresivo desarrollo del comercio durante las primeras décadas del siglo XX, tras una primera expansión de las pequeñas tiendas de comercio, (como El Palacio del Libro, tiendas de lujo como Loewe, Pescaderías Coruñesas o Mantequerías Leonesas), comienzan a surgir proyectos comerciales de mayor envergadura como son los grandes almacenes que progresivamente se fueron instalando en la ciudad, sobre todo a partir de la década de 1910.

Los Almacenes Madrid-París son un ejemplo de estos centros dedicados a la venta de novedades y artículos de última moda. Su historia comienza con la creación el 14 de enero de 1920 de la Sociedad Madrid-París, como requisito previo para la obtención de los ingresos necesarios para comprar el solar, construir los grandes almacenes y echar a andar el negocio.



Situados en el segundo tramo de la Gran Vía. La superficie total del solar sobre la que se levantaría el nuevo edificio comercial ascendía a nada menos que 3.883 metros cuadrados. Toda una novedad que llenó de asombro y admiración a los madrileños de la época.

El Señor Roberto Gompel está a la cabeza de la Sociedad París-France propietarios y administradores de una de las cadenas de Grandes Almacenes ubicados en provincias más importantes del país vecino “Les Dames de France”, con numerosas tiendas instaladas en el Suroeste de Francia, así como los Grandes Almacenes con los que la Sociedad París-Maroc, -vinculada también al complejo empresarial de los hermanos Gompel- contaba al parecer en la ciudad norteafricana de Casablanca.


Hasta su inauguración el 3 de enero de 1924 por el rey Alfonso XIII, el ritmo de las obras fue interrumpido en numerosas ocasiones por las limitaciones técnicas que imponía la normativa municipal, por la conflictividad laboral que se vivió durante aquellos años y, sobre todo, por la necesidad de ingresos, en parte solventada con un nuevo crédito que concedió el Banco Español de Crédito y con la ayuda de las sociedades francesas involucradas en la sociedad.


El edificio que había sido concebido en París fue legalizado y adaptado por Teodoro Anasagasti era descrito así por los periódicos de la época:

Desde este día cuenta Madrid con un gran establecimiento mercantil, similar a los famosos almacenes parisinos, y en algunos aspectos, superior a ellos por su modernidad, su lujo, su alegría y la admirable instalación de todos los servicios. Colocada la primera piedra en diciembre de 1920 sobre uno de los más amplios solares de la Avenida de Pi y Margall, las enormes proporciones del edificio han requerido tres años de constante trabajo hasta verlo hoy erguirse con líneas elegantes y apropiadas a su destino en una de las mejores vías de la Corte. Esta construcción de cemento armado, ha sido dirigida por el ingeniero D. Jacobson, en una superficie de 25.000 metros cuadrados. Tiene 4 fachadas a otras tantas calles, y a lo largo de la principal corre una galería externa cubierta, a la cual dan bastos escaparates y varias puertas de acceso. Las fachadas tienen una dimensión total en longitud de 200 metros.



Estas fachadas, de ventanales múltiples, por donde la luz penetra por todos los sentidos, se hallan limitadas por dos torrecillas de artísticas columnas, y coronando todo el edificio elévase una enorme cúpula, la mejor que existe en el mundo, y que mide 30 metros de diámetro. Al penetrar en el interior de los grandes almacenes “Madrid-París”, el visitante se encuentra sorprendido por el grandioso espectáculo que ofrece el hall circular y los departamentos que lo rodean con las instalaciones de la diversidad de géneros que allí se exhiben.
De este hall gigantesco arranca una bella escalinata, por la que se asciende a las galerías del primer piso, y desde estas otras escaleras conduce a los superiores. La planta baja mide 4.000 metros cuadrados, y sobre ella se elevan otras 7 de las mismas proporciones. A esta se puede subir en 6 rápidos ascensores, para mayor comodidad del público, y además hay tres montacargas.


El edificio ha costado 10 millones de pesetas, y en él se expenden géneros a precios que se elevan desde 5 céntimos a 100.000 pesetas. Los funcionarios que prestan servicios en esta casa son numerosísimos: 400 entre hombres y mujeres. En las torres existen dos depósitos de agua de 300 metros cúbicos, y distribuidas por el local 72 bocas de riego para suplir cualquier deficiencia de las cañerías exteriores.

En la última galería se halla establecido un magnífico salón de te, capaz para 600 personas, y que seguramente ha de ser punto predilecto de cita de las personas distinguidas de Madrid.


Tanto el hall como las restantes dependencias están iluminadas por 4.000 lámparas de 1.000 bujías, de 500, de 400, de 300 y de 200, formando un conjunto lumínico de 200.000 bujías. Esta capacidad de luz produce un efecto realmente admirables y hace resaltar la armónica ponderación de las instalaciones en que se subdivide la vastedad del local. La energía eléctrica es de 500 caballos, distribuidos 150 en fuerza motriz y 350 para el alumbrado. Esta energía suministranla dos Sociedades, y se cuenta con otra tercera para suplir cualquier contratiempo.

Los grandes almacenes ‘Madrid-París’ poseen varios coches-automóviles del último modelo adoptado por las ‘Galeries Lafayatte’, de París, para las entregas de géneros en el domicilio de los compradores.



La inauguración de estos almacenes se efectuó a las once de la mañana. A partir de las diez y media empezaron a acudir a acudir al acto multitud de invitados, entre los que figuraban bellas y elegantes damas, que fueron colocándose en las galerías altas después de recorrer el recinto y elogiar su acertada distribución.

Poco después de las once llegaron SS. MM. el Rey y la Reina doña Victoria, acompañados del marqués de la Torrecilla y otras personas que ejercen cargos palatinos, siendo recibidos en la puerta de los almacenes por el gobernador, el Jefe superior de policía, otras autoridades y el delegado-director del establecimiento con el alto personal a sus órdenes.



El consejero delegado, D. Santiago Gómez , a quien se deben los trabajos conducentes a esta gran obra, hizo los honores. Sociedad Madrid-París. Pioneros de los Grandes Almacenes en Madrid
Los Reyes visitaron detenidamente los locales y se mostraron muy complacidos del alarde de grandiosidad y buen gusto que ha presidido a la construcción del edificio, y no escatimaron su aplauso al acierto con que se han hecho las instalaciones.Luego fueron obsequiados con un delicado ‘lunch’, al cual siguió otro para las personas invitadas a la fiesta.

Puso a ésta regocijado término la dependencia de la casa, que asimismo disfrutó de la solemnidad del día de un modo espléndido en derredor de las bien servidas mesas, donde se pronunciaron brindis entusiastas por la prosperidad del nuevo establecimiento.A las tres y media de la tarde se abrieron al público estos suntuosos almacenes”.


Sin embargo, al año siguiente de entrar en funcionamiento la cuenta de resultados fue negativa, situación que se prolongaría durante varios años más, a pesar de efectuar cambios en la dirección, de introducir nuevas estrategias comerciales, de abrir nuevas secciones y de despedir a un número importante de empleados. Esta situación se agravaba con la presión de las deudas y el exceso de productos en stocks, que ni si quiera las rebajas conseguían liquidar.


En el verano de 1925 la Sociedad accedió a arrendar algunas dependencias a la emisora Unión Radio, pues además de obtener unos ingresos contribuiría a engrandecer la fama de los grandes almacenes. Cuatro años después, las nuevas inyecciones de capital y el desarrolló de novedosas técnicas comerciales en la política de rebajas, permitieron a la sociedad obtener por primera vez unos beneficios de 438.000 pesetas. Este balance positivo y las previsiones futuras de crecimiento animaron a la sociedad a abrir nuevos centros en la céntrica calle conquense de Mariano Catalina, 41, con un muy buena acogida, llegaron meses más tarde, la apertura de una oficinas en la localidad de Campo de Criptana, y al parecer una posterior sucursal en el municipio manchego de Manzanares.
Pero a la altura de 1931, las expectativas expansionistas defraudaron y los Almacenes Madrid-París entraron en crisis, situación que se agravaba por la inestabilidad política, social y económica que suscitó el advenimiento de la Segunda República. En el verano de 1933 los almacenes cerraron sus puertas.



La solución final para la explotación del edificio fue acometer diversas obras modificando tanto el interior como el exterior de los primeros Grandes Almacenes de la capital. El propósito era arrendar el edificio a nuevas explotaciones comerciales y de ocio. Se reformó añadiendo cinco plantas para oficinas y el cine Madrid-París. En 1935 abrió en los bajos de una parte del edifico los Almacenes Populares SEPU (Sociedad Española de Precios Únicos). Entre tanto Unión Radio - la SER, hoy - siguió emitiendo desde la azotea del edificio y hoy es la propietaria del inmueble.

Hemos encontrado abundante documentación grafica en la red del exterior del edificio, quizá por encontrarse en la Gran Via, pero no así del interior. Si algún lector dispusiera de ella o supiera donde podríamos encontrarla le agradeceríamos la información o la posibilidad de facilitarnosla.

9 comentarios:

  1. Ahora los Reyes hacen lo mismo. Su última inauguración ha sido la T2 del Aeropuerto de Málaga, que ha tenido un cote (la fiesta) de 440.000 euros. Debió de ser para el ´lunch`. Me llevo la monraquí a otra parte.

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  2. Stultifer, si no hubieran sido los Reyes habría sido el Presidente de la República y el costo hubiera sido el mismo. El caso es que sea quien sea son actos oficiales que se celebran igual en todos los paises.

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  3. Jo, a mi me encantaba SEPU, que creo que sigue existiendo en Barcelona. Me pregunto que habra sidod e la cupula tan impreisonante del edificio. Y de acuerdo con vosotros en que una inauguracin cuesta una pasta inaugure quien inaugure.

    Oye, y que fuerte lo del Gato Negro, nos abia que desaparecia, que pena...

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  4. Me ha encantado este post especialmente, porque he trabajado en el edificio. Allí estuvo Canal+, hasta que "nos llevaron" a Tres Cantos. Aunque el edificio debió de sufrir muchas remodelaciones, cómo comentáis, en algunas zonas aún pervivian restos de su pasado glorioso.
    Saludos,

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  5. Por cierto, Squirrel, a mi también me encantaba el SEPU! En Washington tenéis Burlington? Para mi, es el SEPU americano ;-)

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  6. Ardilla, Lamento comunicarte que Sepu desaparecio tambien en barcelona, pronto haremos una entrada al respecto.

    En cuanto a la cupula nos imaginamos que se destruyo, pues el hall que comunicaba los pisos se cerro, y se levantaron mas plantas en esa zona del edificio en que solo habia 4 plantas por encima de la baja.

    mcarmen eres una caja de sorpresas vivias en el edificio Plaza, trabajastes en este, tienes un monton de información que proporcinarnos...

    Si os fijais bien en las fotografias de construcción del hall central se pareceria bastantes a Galerias Lafayet, pues se rumorea aunque no se sabe a ciencia cierta que fue el mismo arquitecto el que proyecto en Paris el almacen Madrid- Paris

    Una pena de todas formas.

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  7. No, aqui no hay Burlington, aunque creo que si lo hay en uno de los "malls" de las afueras, pero como no tengo coche me pierdo ese tipo de cosas... En SEPU vendian unos nikis de algodon estupendos por dos duros y en millones de colores distintos, yo los tenia (casi) todos. Estoy hablado de 1980 u 81...

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  8. Revisión, fué una época estupenda, trabajaba y vivía en la Gran Vía.

    Squirrel, si tienes oportunidad de ir algún día, no dejes de hacerlo. Es toda una experiencia. Trato rudo por parte del personal, un día me miraron fatal en el de Manhattan por preguntar por el probador para un abrigo, un sitio de los que nunca saldrían aquí por su diseño ;-), pero lo precios son increibles y encuentras, seguro, polos de todos los colores!

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  9. Ardilla, mcarmen, que bien , aqui tambien se empiezan a crear intercambios de informacion y pareceres en los comentarios, parece que esto funciona, esperemos que cunda el ejemplo.

    En cuanto a lo demás, recordamos SEPU de haber ido alguna vez con nuestras madres, aunque no las compras; y de Burlintong ni idea, tenemos poendiente una amplia visita a los USA.

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