Pricing

El Pricing para quien no lo sepa es el área del negocio que se ocupa de la fijación de precios de un producto. Muchos negocios aun toman sus decisiones de precios mediante el viejo método de rentabilidad deseada, o márgenes pre- fijados.

Cuando decimos que una empresa o negocio nos ofrece un valor añadido, o crea un valor, esto tiene que repercutir sobre el precio del producto, pues el servicio que ofrece a veces supera el del propio producto. Sin embargo a veces la creación de valor no garantiza por si misma, resultados positivos para el negocio. Cuando esto ocurre es porque nos hemos equivocado en el tipo de valor que hemos dado.

Para evitar esto surge el pricing. La aplicación de modernos conceptos y herramientas en la toma de decisiones de precios permite capturar un valor inmensamente superior al enfoque tradicional basado en los costos y la aplicación de un cierto "mark-up" de rentabilidad deseada.

La crisis por la que atravesamos ha hecho revisar este principio, y son muchas las marcas y empresas que están ofreciendo rebajas u ofertas constantes para mantener el consumo, Esto según los expertos es muy peligroso pues puede hipotecar el futuro del negocio, al obtener menos márgenes y la imposibilidad de subirlos cuando ellos piensan.

Os resumimos un articulo que salio hace unos días en el Diario “El País” firmado por Cristina Delgado que habla sobre este tema:

Hace unos dias terminaron las rebajas. ¿No le dio tiempo a visitarlas? Tranquilo. Porque después de las rebajas han llegado los descuentos. Muchos comercios se han decidido a lanzar las rebajas de otoño. Antes siquiera de que llegue el otoño. Ya no es necesario esperar a los restos para ahorrarse unos euros. Percheros con carteles de "precios especiales", vales descuento o segundas unidades a mitad de precio. Todo vale para tentar al consumidor y así, de paso, robar clientes a la competencia. Los consumidores salen ganando, pero los expertos en fijación de precios advierten a las empresas que una bajada indiscriminada de los precios puede hipotecar su futuro.

"Es normal que la guerra de precios llegue con la crisis, pero, por supuesto, es absolutamente erróneo", advierte Georg Tacke, consejero delegado de Simon-Kutcher, una consultora de pricing. Esta especialidad, que se basa en técnicas de fijación de precios y en cómo aplicar las tarifas más ventajosas para la empresa a cada producto, ha tomado impulso al calor de las dificultades. De hecho, esta consultora ganó en 2008 un 23% más que un año antes y abrió tres nuevas oficinas.

"En recesión, lo más fácil es bajar precios, porque es el elemento más flexible de marketing. Pero tiene que hacerse con una estrategia detrás", aconseja Teresa Serra, directora del área de marketing de IE Business School. "Si las promociones no tienen un límite temporal, acaban por perder el sentido. El consumidor se acostumbra a comprar siempre con descuentos. Y luego nadie le convencerá para que compre a precios normales", reflexiona. Quizá por eso muchos comercios huyen de hablar de rebajas y recurren a fórmulas como los precios especiales o productos seleccionados.

"Si bajas todos los precios sin cambiar lo que ofreces, la gente se sentirá engañada, porque pensará que en el pasado ha estado pagando más de lo que debía", razona Javier Rovira, profesor de ESIC Business & Marketing School. Si la empresa decide al final bajar todos los productos, deberá reposicionarse o cambiar el tipo de servicios ofrecidos, aconseja. "En el caso de Inditex, por ejemplo, la estrategia es elaborada. En las tiendas Zara mantiene más o menos los precios, pero al mismo tiempo ha impulsado las tiendas Lefties [que ofrecen ropa de otras temporadas low cost] para atraer al segmento que busca ofertas y mantener la competencia con otras nuevas cadenas como Primark", añade Serra.

Los consumidores salen ganando. Nadie se queja por pagar la mitad por lo mismo. Pero ¿y las empresas?, ¿alguna sale airosa de estas batallas a la baja? Xbox, la videoconsola de Microsoft, rebajó las pasadas navidades su precio para mantener el pulso contra su competidor más directo. Sony acaba ahora de contraatacar con una rebaja en su PlayStation. Según los blogs especializados, esta videoconsola ya está por debajo de su precio de fabricación. Pero espera que le compense el esfuerzo si gana el pulso y se queda con más mercado. Y es que las guerras de precios son en realidad matemática básica: se trata de intentar conseguir el mismo beneficio vendiendo 21 productos a un euro en lugar de vender un producto a 20 euros. Tacke, mirando por las empresas, a las que aconseja sobre la supervivencia de sus negocios, advierte: "La guerra de precios es un error. Cuando alguien la inicia debe tener en cuenta que provocará una reacción en sus competidores". Y, al final, a quien la empezó le puede salir el tiro por la culata.

Pero si una empresa lanza el primer disparo y pone en sus estanterías el "más barato todavía", ¿tienen acaso sus competidores alguna alternativa? "La alternativa es tener jugadores en el mercado que actúen de manera racional, no emocional. Que entiendan que hay que analizar la situación antes de decidir qué reducciones se aplican", responde. Y es que, según los tres expertos, el problema no es bajar los precios, sino volver a subirlos. Cuando se aplican descuentos generalizados, además de perjudicar a los proveedores a los que seguramente se está exprimiendo, será difícil volver a convencer al público de pagar más. Y encima la marca puede perder prestigio.


Este segundo peligro acecha especialmente a las firmas que viven de su imagen. Los productos de lujo no han escapado a la crisis. Los ingresos de Versace cayeron el primer trimestre del año un 13%. Los asientos para vuelos en primera clase se vendieron un 21,3% menos el pasado mes de junio, según datos de la IATA. ¿Cómo reactivar la demanda? En Navidad, algunas casas optaron por los descuentos, como Gucci, Chanel o Versace, con recortes de hasta el 80% en Estados Unidos. Este verano han cambiado la estrategia: los descuentos no han sido tan llamativos de cara al público, pero se han aplicado a clientes habituales, de forma personalizada, con el fin de fidelizar a sus incondicionales. Otras marcas, también para no perder clase, han preferido reducir su producción, como los coches de lujo Maserati.

"Mantén tu precio y defiéndelo", aconseja Tacke. Porque, según su opinión, si el consumo cae es sobre todo porque hay miedo y falta de confianza. Y eso se acabará y quien haya mantenido su margen saldrá más airoso. ¿Le harán caso las marcas? Seguro que muchos consumidores ya rezan para que nadie le escuche.

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Las imágenes que ilustran este reportaje son de la tienda Asprey, en Londres, reforma diseñada por Norman Foster & asociados y de cuya homónima en Nueva York ya pusimos imágenes en la entrada “Norman Foster en Madrid”.

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