Joyería Grassy




Continuando con las entradas que estamos dedicando a comercios históricos y/o tradicionales de Madrid hoy le vamos a dedicar la entrada a la prestigiosa Joyería Grassy de la madrileña Gran Via.



Su fundador Alejandro Grassy, descendiente de una familia de orfebres de Milán, nace en Argel, se establece en Río de Janeiro, Paris y Biarritz y llega a España en los años 10.



Situada en el edificio del mismo nombre, - no porque en él esté situada la joyería homónima, sino porque fue la familia Grassy la que encargo el proyecto del edificio -, fue construido entre 1916 y 1917 por el arquitecto Eladio Laredo y Carranza.



Concebido como un edificio de viviendas y oficinas, arquitectónicamente presenta una clara concepción ecléctica. Comprende dos casas independientes que se unen por un vestíbulo en la planta baja y por el patio. Destaca la rotonda de la esquina rematada con dos templetes superpuestos de influencia renacentista.



Cuando se termino su construcción se instaló en el privilegiado local el restaurante Sicilia Molinero, que renovó sus instalaciones en 1933, siguiendo un espectacular proyecto moderno del arquitecto Luís Gutiérrez de Soto; y fue sustituido en 1952 por la Unión Relojera Suiza que encargo el diseño de su nueva tienda al arquitecto Manuel Ambrós Escanellas, que empleó aquí las primeras lunas securizadas de nuestro país y que eran simultáneamente las de mayor tamaño, alcanzando la mayor 8 m de longitud.



Grassy había comenzado su conquista de la Gran Vía en el año 1929, en el número 29 con la Unión Relojera Suiza. La Unión Relojera Suiza contaba con el taller más importante de Madrid con más de 80 relojeros e introducen por primera vez en España las grandes marcas suizas. Veinte años después, en el año 1952, abre su nueva sede, instalándose en los bajos del edificio realizando una gran joyería de lujo e inaugurando el Museo de Relojes Antiguos, en donde podremos observar la magnífica colección de relojes que pertenecía al maestro Grassy. La segunda generación toma entonces el relevo en el negocio familiar de la mano de Jorge Reznak, yerno del fundador. La joyería cambia de nombre después de que Grassy se separara de la sociedad Unión Relojera Suiza.



En este local exquisitamente decorado con estucos italianos, frescos y pavimentos de terrazo se desarrolla un comercio más elitista.



Los grandes escaparates muestran las marcas relojeras y las joyas delicadamente expuestas junto con objetos de arte del siglo XIX, local único en Madrid con esta oferta. En el sótano se exhibe la colección de relojes antiguos, de gran interés, que consta de piezas de manufactura francesa, inglesa y alemana abarcando desde el siglo XVI al XIX.



En los años ochenta se incorpora al negocio Yann Reznak, nieto del fundador y la firma conquista la “milla de oro” abriendo un nuevo establecimiento, de carácter más moderno, en el número 17 de la calle José Ortega y Gasset.



Hace escasas fechas, en el espacio de la rotonda antes dedicado a las antigüedades, se ha incorporado la Rotonda Rolex. El espacioha sido renovado y adaptado a la imagen corporativa de la casa relojera.



Siguiendo la línea estética diseñada por el equipo de Interior Design de Rolex, los revestimientos de las paredes son de madera de plátano, combinados con el ambiente cálido que proporciona el cuero de color beige, también utilizado en el mobiliario, le dan un aire diferente del resto de la joyería, aunque consigue una buena simbiosis.



El resultado es un claro concepto de imagen de la marca recogido e integrado exquisitamente en el resto de la joyería que serviría como magnifico ejemplo del tema que tratamos en nuestra entrada A Conservar o Restaurar.



Este local se encuentra protegido en el catalogo municipal de Establecimientos comerciales. Esta proa emblemática ha sido fotografiada y reproducida por los mejores artistas desde la construcción de la Gran Vía, hace ahora 100 años. Los anuncios luminosos de las marcas relojeras sobre la fachada del edificio han contado la historia de este negocio familiar

2 comentarios:

  1. He dejado un mensaje antes pero no se ha grabado...

    Decia que no hay una tienda igual en Madrid, tiene unos detalles maravillosos. En el exterior, tanto en Gran Via como en caballero de Gracia, hay unos cristales opacos curvos con los signos del zodiaco grabados, que se iluminan de noche. Tranaje justo al lado mi ultimo anho en Madrid y me tomaba el aperitivo en la taberna andaluza "Don Paco", en caballero de Gracia, justo enfrente de Grassy, que es una gozada.

    La Gran Via, aunque no es mi estilo, es increible, un autentico lujo. Sobre todo el inicio, en curva y en cuesta. Me encanta.

    Y comento como Breckinridge, para que no se me borre.

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  2. Breck, si, es un local unico en Madrid, esperemos que siga adaptandose tan bien a los tiempos y no desaparezca. Teniamos la foto con los detalles que comentas, pero al final no han cabido.

    Muchas ciudades tienen una calle (todas deberian tenerla)con personalidad propia que las hace unicas, en el caso de Madrid es Gran Via, con todo lo bueno y todo lo malo.

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