Grandes Almacenes en España 6 – El Corte Ingles




Continuamos nuestra historia y recorrido por los grandes Almacenes con la otra firma que después de la guerra civil, y tras Galerías sería líder en los grandes almacenes en España, hasta llegar a superar y absorber a la primera, llegando a convertirse en el único gran almacén y una de las empresas mas importantes del país: El Corte Inglés.

Una vez acabada la guerra, en junio de 1940 se constituyó la Sociedad Limitada El Corte Inglés con el propósito de ampliar el negocio. En 1952, acogiéndose a la nueva legislación mercantil, El Corte Inglés se transformó finalmente en sociedad anónima.



Pero la intención de Areces de instalar un gran almacén era anterior, como lo prueban los hechos. Cuando Pepín Fernández le pidió que abandonara el local que tenía arrendado, pues iba a derribar las fincas para comenzar la construcción del edificio de Galerías, de acuerdo con su tío César Rodríguez, dispuesto a financiar el negocio, decidió que había llegado el momento de dar el salto a un comercio de mayores dimensiones. Pero como la construcción de un edificio suponía paralizar la actividad, optaron por comprar la finca, correspondiente al número 3 de la calle Preciados. Se trataba de un edificio de seis plantas y bajo comercial que tenía tres ventajas. La primera una ubicación idónea para un negocio comercial; la segunda que estaba en buen estado, por lo que podía ser adaptado en poco tiempo y la tercera y más importante que en sus bajos se encontraban los Almacenes El Águila, local que fue utilizado inmediatamente para instalar la nueva tienda de El Corte Inglés.



La adaptación de la finca al negocio fue paulatina, según las necesidades crecían y se procedía al desalojo de los inquilinos. De la primera reforma se encargó el arquitecto de Galerías Preciados, Luis Gutiérrez Soto y de las posteriores Luis Blanco Soler.

Al principio el negocio sólo ocupó la planta baja, unos seiscientos metros cuadrados de superficie, pero que suponía cuadruplicar las dimensiones de la sastrería de Rompelanzas y por tanto la posibilidad de ampliar la oferta de artículos.



En noviembre de 1940 apareció el primer anunció en prensa del establecimiento, todavía dedicado exclusivamente a la confección para caballero y niño. Pero al año siguiente se creó ya una sección de ropa de mujer, con una amplia gama de artículos. Todavía no se podía hablar de un gran almacén, sino de una tienda de grandes dimensiones. Pero la competencia con Galerías Preciados se estaba fraguando. Aunque desde el principio la estrategia empresarial fue muy parecida, en el origen de un almacén y otro había una diferencia sustancial, reflejo del diferente criterio de los dos empresarios que los pusieron en marcha. Mientras que Galerías surgió en 1943 ya como un gran almacén en un edificio totalmente dedicado al negocio, El Corte Inglés de la calle Preciados fue ampliándose de forma progresiva hasta ocupar el edificio completo, pues la prudencia a la hora de crecer fue una de las cualidades que Ramón Areces practicó a lo largo de su vida empresarial.



Entre 1942 y 1946 se fueron incorporando plantas y secciones, según las necesidades del negocio lo demandaban. La primera ampliación importante se realizó en 1942, con la inauguración de una sección de tejidos. A partir del año siguiente, a medida que se negociaba el desalojo de los inquilinos, se ocuparon los pisos superiores y se incorporaron nuevas secciones. Durante los años cuarenta César Rodríguez, aunque vivía en Cuba, vigiló el negocio. Hizo viajes periódicos a España, en 1946 permaneció varios meses y compró la finca colindante a la de Preciados 3, para unirla a los almacenes y en 1947 volvió a pasar una larga temporada en Madrid. Desde finales de la década de los cuarenta el establecimiento no dejó de crecer.



En 1949-50 el arquitecto de la empresa, Luis Blanco Soler, en colaboración con Lucas Gómez y González de Buelga, emprendió la primera reforma importante, consistente en la modificación ambiental del interior, dando al edificio una mayor diafanidad, con el fin de conseguir una disposición más libre de los puestos de venta y un tránsito más fluido de los vendedores, al tiempo que se diseñaron en la planta baja escaparates perimetrales decididamente atractivos para el público y que configuraron una fisonomía especial a la calle de Preciados. En la década de los cincuenta en sucesivas compras se adquirieron las fincas colindantes, primero los números 7, 9, 11 y 15 de la calle Tetuán y finalmente en 1963 los números 2, 4 y 6 de la Tahona de las Descalzas, incluido el patio central que unía las tres fincas. Estos solares, colindantes unos de otros, permitieron a El Corte Inglés construir un gran edificio en las proximidades de la popular Puerta del Sol de Madrid.



El Corte Inglés comenzó su andadura, con pasos lentos pero seguros, protagonizando una expansión que no se ha detenido desde entonces. Una de las máximas del negocio desde sus orígenes, que permitió que desde finales de los años sesenta se convirtiera en la primera empresa de distribución en España, ha sido, según explicó Areces: «crecer en el momento oportuno, sin adelantarse a las circunstancias y, sobre todo, cuando los recursos propios lo permitieran». La autofinanciación, dentro de lo posible en un negocio de estas características, que requiere un volumen considerable de inversión, ha sido una de sus premisas. Es cierto que fue posible al disponer del capital procedente de la fortuna de César Rodríguez. Pero la política de autofinanciación se ha seguido manteniendo, siendo la reinversión de los beneficios una constante del negocio, que ha permitido su ampliación y expansión, sin tener que acudir en demasía a la petición de préstamos.

Esta es una de las cuestiones que diferenciaron a El Corte Inglés de Galerías Preciados. Mientras que la empresa de Fernández necesitó constantemente créditos y recursos ajenos, la de Areces ha pedido dinero a los bancos en contadas ocasiones.



Al terminar la década de los cuarenta El Corte Inglés se había afianzado, al igual que Galerías, como un gran almacén, desarrollando especialmente una sección dedicada a la confección de mujer. Las técnicas comerciales fueron muy parecidas en esta etapa en ambos centros, en primer lugar porque la escuela de ambos empresarios era la misma y en segundo lugar porque las posibilidades en España eran limitadas. Igual que en Galerías se creó un departamento postal, en el que se podían realizar las compras desde el resto de las provincias y se elaboraron catálogos para presentar los productos, pero mientras que Galerías, como hemos señalado, enseguida abrió tiendas, El Corte mantuvo el sistema de agencias que resultaba más económico, consolidando sin embargo su situación en Madrid.



Las técnicas comerciales y laborales fueron similares a las de Galerías: uso de la publicidad en prensa y radio, exigencia de un aspecto cuidado y una entrega sin condiciones de los empleados, y sobre todo de una atención constante al cliente.

Por ello durante los primeros años el lema publicitario del centro fue «siempre a sus ordenes». Fórmula, importada de El Encanto, que partía de la máxima de que en cualquier situación el cliente tiene razón y el almacén está para servirle. Aunque el lema más conocido de El Corte Inglés «si no queda satisfecho le devolvemos su dinero» vendría más tarde, lo cierto es que desde el primer momento ofreció a los clientes la posibilidad de devolver la mercancía.



Con el paso del tiempo El Corte Inglés convirtió sus tiendas no sólo en centros comerciales, sino en auténticos centros de atracciones, mediante la organización de desfiles de moda, concursos infantiles, fiestas, etc. Ramón Areces vigiló de cerca su negocio, llegaba el primero a los almacenes, situándose en la puerta hasta que entraban el resto de los empleados, a los que, al menos durante las primeras décadas, conocía personalmente. Una antigua empleada de los almacenes explicaba que a mediados de los años cincuenta se planteó en una Junta la necesidad de instalar un reloj para controlar al personal y que Areces consideró que no era necesario, alegando que a él no se le escapaba ningún empleado que se retrasase.



El Corte Inglés igual que Galerías nació en unos en los que la política autárquica diseñada por el régimen obligaba a vender productos nacionales con el agravante, de que debido a las limitaciones de la industria y a la escasez, éstos brillaban por su ausencia. Como comentará más tarde Areces, en aquellos años «había que hacer peripecias para que los fabricantes sirvieran lo que se les pedía», por lo que resultaba muy complejo que en España funcionara un gran almacén que fuera mínimamente homologable a los de los países europeos, porque, como explicaba el empresario «el comercio es en cualquier época el escaparate de la industria nacional», y en los años cuarenta y cincuenta, a pesar de la puesta en marcha de una política, que pretendía fomentar su desarrollo, el sector industrial seguía atrasado. Dotar a las ciudades de comercios modernos, cuando se carecía de una industria adecuada para abastecerlos, era una tarea poco menos que imposible, máxime cuando la falta de divisas y la política económica ponía trabas y múltiples obstáculos a una importación que podría haber sustituido las deficiencias de la producción nacional y paliar sus carencias. Ramón Areces fue crítico con la autarquía, en una entrevista años después dijo: «aquel era el tiempo durísimo de la posguerra, teníamos que comprar los tejidos no en las fábricas, sino en los cafés, el Café España era todo un mundo, el mundo terrible del estraperlo y la picaresca».


Para conseguir una fuente de suministro propia en 1949 El Corte Inglés creó su primera filial industrial, INDUYCO, empresa de textil y que abasteció desde entonces y sigue abasteciendo directamente a los almacenes. INDUYCO garantizó a El Corte Inglés una independencia respecto a los suministradores textiles. Con la sección industrial se inauguró su primera estrategia empresarial, basada en una integración de carácter vertical, que facilitó la puesta en marcha de economías de escala, de las que se servirá el negocio para su expansión. También Galerías Preciados creó, con las mismas pretensiones, Copelia, pero la sección industrial no funcionó y terminó desapareciendo. Esta es también otra de las diferencias entre una cadena y otra.



A pesar de que El Corte Inglés terminó consolidando su posición al final de la década, los primeros años fueron especialmente duros, pues Galerías Preciados crecía y prosperaba más deprisa, convirtiéndose en el primer gran almacén del país. Un puesto que parecía imposible arrebatarle. Sin embargo el tesón y una política empresarial acertada hicieron que, tras superar las dificultades iniciales, no solo terminara alcanzando a su competidor, sino absorbiéndolo. Pero hasta que esto ocurrió, la lucha entre los dos grandes almacenes dio lugar a una competencia apasionante que marca la historia comercial en España hasta la desaparición de Galerías en el año 1995.

6 comentarios:

  1. No me repito: ya he dicho antes que soy gran admirador y cliente del Corte Ingles pero lamento, como casi todos, que no tenga competencia.

    Me centro en el disenho. Es una pena que Blanco Soler, que fue uno de los arquitectos del Viso y uno de los avanzados racionalistas de los anhos 30, acabase haciendo mamotretos como los que le hizo a ECI. Siempre intento ver a los edificios algo interesante,pero me cuesta mucho. Los edificios mas modernos son aun peor y tengo pocas esperanzas para lo torre de AZCA, aunque espero a verla terminada, o al menos bien avanzada, antes de poder juzgar. La sede de Plaza de Catalunya tiene un pase... pero solo un pase.

    Eso si, el logotipo triangular es fantastico. Me encanta el panel con la evolucion del logo. En los 50 ya estaba consolidada la tipografia, que siempre me ha parecido preciosa y el logo actual esta a punto de cumplir medio siglo (curioso que le cambiasen la orientacion, hay algun motivo para ello?), senhal de que e sbueno y que mejor no tocarlo. Me pregunto si se sabe quien lo disenho... Recuerdo cuando galerias daba sus utimos coletazos e hizo un "rebranding", con una "G" mayuscula girada 45 grados. Interesante, pero no cuajo.

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  2. Wow wow, genial!
    me gusto bastante.
    en fin ya nos estaremos viendo en algun momento.
    hasta pronto!

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  3. Ardilla, como ya hemos dicho otras veces, totalmente de acuerdo en lo de la competencia.

    Si, a nosotros tambien nos cuesta mucho encontarle algo a los edificios de ECI y tambien tenemos puestas nuestras esperanzas en el nuevo de Castellana, en el proyecto parece que no esta mal la integracion con el antiguo, pero habra que verlo en realidad.

    A nosotros el logo no nos fascina, pero hay que tener en cuenta la epoca en que se creo y que se ha convertido en todo un simbolo.tambien nos sorprendió el cambio de orientacion, pero ni idea del por qué.

    Galerias hizo algunos movimientos antes de desaparecer, no sabemos si en un intento de sobrevivir o para intentar aumentar su valor para pasar de mano en mano antes de desaparecer... y el cambio de la G y el slogan marcando estilo era muy bueno pero no correspondia del todo a la imagen de la marca.


    Nahuel, gracias por tu comentario y bienvenido, nos alegra que te guste.

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  4. El Corte Ingles es como europa ,un continente desarrollado en lento declive.
    Prefiero Mercadona, un BRIC, que ya ha puesto tienda en el edificio ABC Serrano muy cerquita al Corte Ingles.

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  5. Hola, soy arquitecta y estoy muy interesada en los centros comerciales y su historia desde este punto de vista arquitectónico. Me gustaría saber de donde has conseguido el plano, para estudiarlo un poco más a fondo. Muchas gracias! Muy interesante tu artículo!!

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    1. Buenas tardes Unknown el plano lo sacamos de un libro descatalogado titulado Madrid Arquitecturas Perdidas 1927 -1986 de la editorial Pronaos

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