A Conservar o Restaurar

Aunque a veces, por nuestras entradas sobre diseño o porque en las imágenes que las ilustran aparezcan las instalaciones mas novedosas pueda parecer que sólo nos gustan ese tipo de instalaciones, lo cierto es que tambien tenemos debilidad por las instalaciones históricas, por aquellas que han sabido conservar su legado hasta nuestros días.


Debemos de estar ya mayores o sufrir un ataque de nostalgia, pues cuando en el largo monográfico que hemos dedicado a los Grandes Almacenes veíamos diferentes edificios ya desaparecidos como por ejemplo los Almacenes Rodriguez o el edifico de los Almacenes Madrid- Paris con su interior suntuoso, incluso los de los Almacenes Quirós (Actual Cortefiel en Gran Vía) o la Casa del Libro en la época de su inauguración, percibimos que las instalaciones y muchos elementos eran mejores, y sentimos que se debía haber hecho más por conservarlos.



Hubo una época en España, y sobre todo en el Madrid de los años 60, en la que a todos los comercios importante les dio por hacer ventanales corridos, dejando el edifico en el aire y poniendo colocando en sus fachadas una potente marquesina, no importaba el edificio de que se tratase, antiguo o nuevo, todo por ser modernos. Menos mal que allá por los 80 nos dimos cuenta de la barbaridad y las nuevas legislaciones prohibieron esas atrocidades arquitectónicas, imponiendo la obligación, cuando se pedía permiso para hacer alguna obra o reforma, de restaurar (mas o memos) la fachada al aspecto del edifico original, aunque a veces haya sido imposible, ya que algunos elementos son imposibles de reponer por falta de oficios, materiales originales, etc. A raíz de esto nos encontramos casos paradójicos, por ejemplo como el de un pequeño escaparate, que corresponde al hueco primitivo del edificio, que cuenta ahora con un pilar en medio, reminiscencia de esa antigua estructura abierta.



Vemos ahora las fotografías de algunas de esas antiguas tiendas con sus columnas, con sus techos y escayolas y nos da nos da pena. En algun locales, que conocí muy bien, cuando al realizar una de sus múltiples reformas se tiró abajo el techo de escayola que había en ese momento, aparecieron restos del original bastante dañado, también volvieron a ver la luz unas columnas cilíndricas con un elaborado tratamiento marmóreo que habían sido recubiertas de tablero o pladur, elementos que la propiedad ni se planteaba recuperar ni mantener. Menos mal que parece que esa mentalidad esta cambiando.



Tampoco queremos que se nos malinterprete y como ya hemos dicho en otras ocasiones cuando hemos hablado del comercio tradicional, hay muchos elementos a conservar, pero también hay que adaptarse a los nuevos tiempos y funciones, buscando el equilibrio entre ambos, conservación y actualización, que ya sabemos no es tarea fácil.



Pero es que esa sensibilidad que intentamos tener nosotros con respecto a estos aspectos parece que el publico en general no esta dispuesto a entenderla. Sin ir mas lejos hace unos meses en la reunión de vecinos de una de nuestras comunidades ante la necesidad de hacer alguna reparación en la puerta de entrada al portal - una puerta de madera labrada, de los años 20, que habia sufrido el desgaste del tiempo y cerraba mal – se sugirió cambiarla por una estándar actual, metálica con apliques en bronce dorado ( Igual que las muchas que tienen muchos portales de nuestra ciudad). Pues bien, cuando puse el grito en el cielo aduciendo que era un disparate desacerse de esa preciosa puerta y que era preferible restaurarla, ( Ya se han realizado otras accciones similares en el portal del edificio ) mi objeción no conto con ningún apoyo, menos mal que se pidió permiso al ayuntamiento para realizar esta y otras pequeñas reparaciones (en general este tipo de obras se realizan sin ningún tipo de permiso), porque contestaron confirmando que la puerta estaba protegida y no se podía cambiar. Al final ha habido que restaurarla y ha quedado preciosa, tanto que ahora todos los vecinos están encantados y eso que el precio de la restauración supera al que hubiera tenido la nueva.



Pero como en este pais se hacen un monton de cosas por el “articulo 33”, a ver quien viene a decir (sin una denuncia previa y después de bastantes años) lo que hay que reponer o sustituir, cuando se encuentra en muchos casos perdido para siempre.

Abogamos como hemos comentado en otras ocasiones por el conservacinismo de elementos que “merezcan la pena”, y mezclarlos con cosas actuales, si se hace bien.



No por defender esto, no estamos en el siglo XXI y nos gustan multitud de cosas que se realizan en este momento, pero ¿ Es necesario por ejemplo que la señora alcaldesa de Valencia arramble con algunas casas con cierto “valor artistico” de El Cabañal para hacer una nueva avenida con edificios modernos iguales a las de otras grandes ciudades o derribar el ya desaparecido edificio de Fisac “La Pagoda “ de la Carretera de Barcelona para levantar un edificio actual sin ninguna caracteristica notable? ( y que nos perdone el señor arquitecto que lo ha diseñado)



Nos tememos que la respuesta a esto último que nada tiene que ver con lo anterior es “Especulación”.

Las imagenes que ilustran esta entrada coresponden a la tienda de Zara en Corso Vittorio Emanuel, las dos ultimas imagenes corresponden a la instalación que ha diseñado recientemente el estudio de arquitectura UN Studio para este espacio.

2 comentarios:

  1. Que anecdota tan buena! Me alegro sobre todo de que sobreviva la puerta de vuestro edificio, da gusto ver que algunas ordenanzas municipales tienen fundamento, y ademas se cumplen. Coincido plenamente con vosotros en que se puede querer conservar las cosas y al mismo tiempo tener interes en lo nuevo y novedoso. A veces es mas dificil (imagino) trabajar sobre algo ya existente que empezar un proyecto de cero. Y a veces se comenten atrocidades como tirar la Pagoda de Fisac o mutilar el espiritu racionalista de muchas casas de el Viso a base de columnitas, frisos o aplicados decorativos, que no entiendo como se permiten. Los ricos no se suelen distinguir por el buen gusto, eso esta claro.

    Por cierto, impresionante la sede de Zara en Milan. Han tardado en entrar en Italia, pero lo han hecho a lo grande.

    Hace unos anhos, un amigo extranjero me pregunto por que en madrid hay tantas marquesinas tan grandes, sobre todo cuando no llueve tanto. No supe que contestarle, porque la verdad es que no me habia fijado en que hubiese tanta marquesina, pero tenia toda la razon del mundo.

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  2. Ardilla, estamos de acuerdo en que hay "añadidos decorativos" que merecerian buenas multas para sus autores y penas de carcel para los que los permiten (interpretese esto como enfais a una opinion y no al pie de la letra...). En cuanto a lo de los ricos, de todo hay como en todas partes, depende tambien mucho de la educacion, cultura, intereses de cada uno, y si es "rico de los de toda la vida" o "nuevo rico", ya sabes...

    Lo de Zara en Italia no podia ser de otra manera.

    Lo de las marquesinas es una moda que tuvo su momento (mal momento), y hay permanecen muchas (demasiadas); el ayuntamiento ya no las permite nuevas y las viejas se han de quitar cuando se reforman los locales, pero mientras no se reformen o la reforma sea minima, no estan obligados. la lastima es que quiza no todos los comercios se puedan permitir el gasto, pero desde luego da lastima la poca sensibilidad esttetica de los que si podrian permitirselo de motu propio y no lo hacen. esa es una diferencia de este pais con respecto a Europa, nos importa nuestra casa o nuestro local, pero no el edifico o la ciudad en su conjunto, y claro, asi nos va, a nosotros y nuetras ciudades. El caso es que luego cuando salimos fuera nos admiramos de esas ciudades tan bonitas y cuidadas, y echamos la culpa de las nuestras a las autoridades competentes, sin darnos cuenta que tampoco nosotros a nivel ciudadano ponemos nada de nuestra parte.

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