Fábrica de Cervezas Moritz



De nuevo esta semana la actualidad viene del mundo hostelero. Esta vez se trata de la reapertura de un espacio emblemático en la ciudad de Barcelona, la fábrica de Cervezas Moritz, la marca cervecera más antigua de la Península Ibérica.
Hoy vamos a ofreceros un pequeño repaso a este nuevo espacio, que es más bien una suma de espacios.


No podemos ni queremos dejar pasar por alto la preocupación que existe en esa ciudad en la recuperación de su patrimonio y el buen gusto que emplean al realizarlo y este es un nuevo ejemplo de ello.


La antigua fábrica de cervezas Moritz, funcionó en Barcelona entre 1856 y la década de los 70. En el año 2004 retomó su actividad y esta semana se ha reinaugurado esta antigua fábrica, completamente rehabilitada tras diez años de obras, pero ahora como espacio abierto a toda la ciudad.


La cervecera se ha planteado lanzar una propuesta transgresora y en vez de abrazarse a lo que suelen hacer sus competidores: vincularse al fútbol o a la música, ha optado por regalar un nuevo espacio a Barcelona: un moderno concepto artístico, cultural y gastronómico en un lugar histórico y entrañable.


El arquitecto Jean Nouvel ha sido el encargado de remodelar este viejo-nuevo espacio. Su objetivo era claro: reconvertir el añejo edificio en un rincón de vanguardia sin perder su aroma a historia y malta. Esto ha supuesto trabajar y conservar paredes de más de 150 años y también los tanques de hormigón armado fabricados en los años 20, pasillos de trabajo y bodegas con "volta" catalana únicas en Barcelona. Con un juego de luces y colores cálidos, Nouvel ha combinado los elementos antiguos con la modernidad para convertir la antigua fábrica en "unos espacios de microplaceres".El arquitecto define el conjunto “un sitio de encuentro para todos los ciudadanos y una microuniverso uniforme con espacios muy diferentes pero que se comunican”.


Nouvel también ha dicho que considera que el espacio es "una representación de la modernidad del siglo XXI" y ha afirmado que le gustaría que la ciudad de París encontrara un espacio como éste para que se convirtiera también en "el centro de la vida de sus ciudadanos". En el recinto se han instalado tanques de agua traída del Montseny y calderas de cobre para elaborar la cerveza y como decoración se ha restaurado maquinaria antigua, como una vieja embotelladora de los años 50.


La Fábrica acogerá todo tipo de actividades alrededor de disciplinas como la gastronomía, las nuevas tendencias, la moda, la arquitectura o el diseño. De hecho, en el interior del edificio se incluye una cervecería, dos restaurantes, un bar à vins, una tienda (la M store), una microcervecería, un museo y hasta un aula gastronómica. Además, también cuenta con distintos espacios polivalentes en los que se realizarán tanto actividades propias como externas.


La Fàbrica Mortiz, ubicada en pleno centro de Barcelona en un elegante edificio en el 39 de la Ronda Sant Antoni, dispone de 4.500 metros cuadrados en tres fincas. La remodelación ha supuesto una inversión total de 30 millones de euros. En total, el edificio tiene capacidad para unas 800 personas, y empleará a unas 100.


El plato fuerte es la Cervecería. En ladrillo visto, con tanques antiguos, un jardín vertical y la barra de estaño más larga de Barcelona: 26 metros. Dentro, una microcervecería permite ver como se elabora la cerveza que se servirá en toda la fábrica y que no estará pasteurizada y tendrá un sabor más intenso. Pese a que su elaboración es más cara que la industrial a gran escala, el precio de la caña oscila entre 1,20 euros y 1,30 euros, el precio habitual.


En el ala izquierda está la M-Store, cuyo objetivo es dar a los amantes de la cerveza un establecimiento para ellos, una tienda de autor. Un lugar donde encontrar lo más interesante en torno al mundo del cereal fermentado y el diseño. El primer producto a la venta en esta tienda es una Brompton, la mítica bicicleta urbana de origen londinense, aquí una Brompton by Moritz, apadrinada, además, bajo un mismo paraguas conceptual: el Urban Picnic BCN. Dos pantallas gigantes mostrarán qué se cuece dentro.


Además, este establecimiento ofrece lectura, pan y cerveza, todo con un toque especial. El quiosco ofrece revistas de cultura, diseño, arte o gastronomía, publicaciones que difícilmente se podrán encontrar en otros establecimientos. En colaboración con la empresa panificadora gastronómica Triticum, ofrecerá pan cocido en su propio horno, algunas variedades elaboradas con cerveza en lugar de agua. Además, una embotelladora permite acudir con un recipiente para llenarlo hasta los topes de cerveza Moritz fresca y sin pasteurizar.


También hay sitio para el vino, el Bar à Vins, imbuido de la innovación característica de Moritz. Sus clientes podrán escoger entre tres formas para disfrutar hasta 400 vinos de calidad: al peso, en copa y en botella.

La Fábrica Moritz Barcelona tiene también la intención de convertirse en una referencia gastronómica en Barcelona y el responsable de lograrlo es el chef catalán Jordi Vilà, que se pone a los fogones de los cuatro espacios gastronómicos de este espacio. Cuatro propuestas gastronómicas y un solo patrón en común: “ofrecer productos de alta calidad preparados sin artificios y buscando la pureza de la receta”, afirma Vilà, que ha creado 28 secciones diferentes en los menús “para que todo el mundo encuentre la excusa para volver cada día”. Un servicio de catering completa, por el momento la oferta gastronómica del local.


Diversos espacios polivalentes para exposiciones y conferencias se ubican en las antiguas bodegas de fermentación del siglo XIX. Sala39 es un espacio funcional, polivalente y multimedia en forma de plató, dotado de las capacidades audiovisuales necesarias para cualquier evento. Un escenario en el que cabe el cine, la arquitectura y el diseño. También la música y las artes, la gastronomía y todo lo relativo al mundo emprendedor.

En una segunda fase, la Fàbrica Moritz albergará un museo, un aula gastronómica, un atelier gastronómico o restaurante premium y un lugar de encuentro para emprendedores, denominado Moritz Think Tank.


"Esperamos que este nuevo espacio genere un gran éxito comercial y una facturación sobre los seis millones de euros anuales", ha explicado el director general de la compañía, Albert Castellón.

De momento, Moritz tiene el 10 por ciento de la cuota de mercado en Barcelona y el 5 por ciento en Cataluña, pero aún no está presente en otras ciudades españolas. "Vendemos allí donde nos reclaman", explica Castellón, quién añade: "las ventas al exterior, que realizamos en 17 países de todo el mundo, suponen un 5 por ciento de la facturación". Aún así, explica, su única fábrica, situada en Zaragoza, "está preparada para aguantar una posible expansión y por el momento ya hemos hecho alguna inversión para soportar el crecimiento de la demanda".


Albert Castellón dice que era importante conservar el bagaje de una marca con siglo y medio de experiencia e historia, pero a la vez convertirse en un referente de vanguardia en su ciudad. “Había que encontrar el equilibrio perfecto entre la tradición de un excelente linaje cervecero autóctono y la apuesta por un moderno proyecto gastronómico, artístico y cultural”.


Ese mismo punto de encuentro entre pasado y futuro es el que llevó a la compañía a recuperar otro lugar emblemático de la ciudad, el histórico bar Velódromo, al que también dedicamos una entrada tras visitarlo en nuestra última escapada a Barcelona. ”Era todo un símbolo de la urbe condenado al derribo” Y por eso lo han vuelto a hacer ahora con la Fábrica Moritz, “una verdadera factoría en funcionamiento desde 1864 donde se combina lo retro y lo histórico con el high tech, la vanguardia y la cultura de la ciudad”, como dice Castellón.

5 comentarios:

  1. Nunca me ha gustado la cerveza y es un verdadero incordio a la hora de salir con amigos, pero tras leer vuestro artículo y ver semejante proyecto desde luego me dan ganas de probar una vez más.

    Es una idea extraordinaria, me encanta que tal espacio haya sido posible en España y parece que Jean Nouvel se ha lucido. Desde luego ya tengo una excusa más para volver a Barcelona.

    Muchas gracias por compartirlo.
    Un saludo

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  2. Interesante -y ambicioso- proyecto, que desconocía a pesar de mi interés por NOUVEL. Como dice LUZ DE MERCURIO otro motivo más para volver a Barcelona.

    xG

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  3. luzdemercurio,

    La verdad es que el de la cerveza ,como el de muchas otras bebidas y alimentos, es un sabor un tanto especial que no suele gustar a la primera, hay que irse acostumbrando y educando el paladar, aunque si no se consigue tampoco pasa nada, seguro que se puede ir con los amigos y tomar otras cosas.
    En cuanto al espacio, a nosotros tambien nos parece estupendo y estamos deseando volver a BCN para visitarlo. Y ha sido posible, como no podia ser de otra manera en Barcelona, donde como decimos tienen una sensibilidad especial para con su patrimonio y un gusto exquisito para este tipo de intervenciones. Vamos igualito que aqui en Madrid, no hay mas que ver lo que ha sido de las antiguas fabricas de Mahou y El Aguila.

    Un saludo,

    xGaztelu,

    Que te podemos decir que no hayamos dicho ya en el comentario anterior... que tambien nosotros queremos volver y verlo!

    Un saludo,

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  4. Me sabe mal daros un poquito de envidia pero yo lo tengo a 10min de casa... me muero de ganas de ir a curiosear... Lo que no acabo de entender es.. 10 años de obras!?

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  5. annafancy,

    Pues si, mucha envidia, pero nosotros tenemos claro que lo visitaremos en cuanto podamos hacer una escapada a BCN, nos da un motivo más, por si tuvieramos pocos ya.

    La verdad es que la obra de recuperacion a debido ser de aupa, pero si, la verdad es que 10 años parecen mucho, suponemos que tambien habra habido problemas con licencias y esas cosas que suelen ser habituales.

    Un saludo,

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