Dulces (de) Navidades



Estas son fechas de celebraciones, de reuniones con la familia y los amigos y como es típico de nuestra cultura mediterránea se suelen hacer alrededor de la mesa, donde no falta la bebida y la comida y entre ésta como no, los dulces tradicionales de esta época.


Ahora podemos disfrutar de los dulces más tradicionales casi en cualquier época del año pero no hace muchos años solo era en las fechas marcadas cuando podíamos deleitarnos con ellos. Teníamos así una gran variedad que se iba repartiendo a lo largo del año: roscones, tortas, torteles, huesos, rosquillas, buñuelos, pastas, sobaos, y un largo etcétera.


Como en muchos otros ámbitos la globalización ha traído también a nuestro país productos típicos y dulces de otras latitudes, y esto ha hecho que por la novedad o “snobismo” a veces hayamos dejado un poco de lado el producto autóctono, considerándolo “comida viejuna”,- denominación que leíamos el otro día en el blog de Mikel Lopez Iturriaga y que nos hizo gracia-, él ponía como ejemplo las peladillas, a las que nosotros añadiríamos, los cortadillos, los pestiños, etc.


La repostería y confitería tienen una profunda tradición en la cocina española, en muchas ocasiones con gran influencia de la época andalusí (sobre todo el uso de uso de almendras) y de la cocina sefardí, siendo en esa época cuando se impulsa verdaderamente la repostería española. Muchas de esas recetas evolucionarían después en monasterios y conventos y en el Siglo de Oro. También recibieron influencia de otras cocinas de fuera de su territorio, como por ejemplo de algunas cocinas americanas durante la colonización de America y Filipinas y ya en el siglo XVIII fue profundamente influenciada por la repostería francesa.


Pero, a pesar de la gran variedad y calidad que ofertan algunas de sus creaciones, la repostería y confitería españolas no han logrado preparaciones de reconocimiento internacional en comparación con la cocina. En este país tenemos muchos elaboraciones y productos y maravillosos pero no sabemos venderlos: comercializarlos, darles el envase adecuado, etc. En algunos casos tampoco hemos sabido adecuarlos a los tiempos haciéndolos más ligeros o elaborando más variedades acordes con los gustos y paladares actuales. Nos ha ocurrido también con vinos, aceites, quesos ... nunca hemos sido capaces de comercializarlos fuera con éxito y cuando lo hemos hecho ha sido a rebufo de lo que hacen los países de nuestro entorno.


Muchos de estos dulces típicos ya solo los sigue comprando y encargando la gente de mas edad, para el publico más joven no resultan atractivos y se decantan por panteones italianos, las galletas de países nórdicos o incluso mazapanes alemanes que se ofrecen en coloridos envoltorios y cuidadas disposiciones en supermercados y centros comerciales, algunos incluso también tienen una función decorativa y van asociados a tradiciones que acabamos adoptando.


En cambio, muchos de nuestros productos se muestran en unas cajas de cartón sin ninguna gracia o se venden a granel. Un packing muy poco atractivo, que no llama la atención ni seduce al cliente, y aquí ocurre como en todo, que por muy bueno que pueda ser un producto si no se nos resulta atractivo puede que no lleguemos ni siquiera a probarlo.


Quizá uno de las elaboraciones propias de estos días que goza de mejor salud sea el tradicional Roscón de Reyes - si a alguien no le gusta mucho es porque no ha comido uno bueno y artesanal y se ha conformado con imitaciones a bajo de las que se encuentran en grandes superficies-, resulta mucho más exquisito que el Panetone, pero no creemos que ni su fama ni el producto llegue a por ejemplo, aunque también es cierto que es mas perecedero y difícil de empaquetar para su venta en el exterior, pero seguro que con empeño puede conseguirse.


Los que si han traspasado nuestras fronteras son los turrones, porque esta industria si ha sufrido una evolución y a los tradicionales turrones “duro” y “blando” de Jijona ahora les acompañan un gran numero de variedades para gusto de casi todos los públicos.


La ultima moda en repostería son las cupcakes y las galletas decoradas, una evolución de la magdalena y la galleta tradicional con una nueva decoración añadida alrededor de la cual se ha creado toda una industria, materiales, moldes, cursos de aprendizaje, y tiendas especializadas, por supuesto. ¿Por qué no realizar algo similar con nuestros dulces típicos y negocios relacionados con ellos? Estamos seguros que muchos de ellos se podrían reinventar y, sin perder su carácter tradicional, hacer de algo “viejuno” un producto mas moderno, del gusto del publico actual, quizá con menos grasas o mas ligeros, con nuevas formas o decoraciones, bien presentado u originalmente embalado y a la venta en establecimientos y puntos de venta especializados. Estamos seguros que se vendería y compraría con más satisfacción para ambas partes.


En Madrid, al igual que en la mayoría de ciudades de España, tenemos estupendas pastelerías y confiterías tradicionales, algunas de las cuales ya hemos mencionado en otras entradas, como Casa Mira especialista en turrones, o El Riojano con sus pastas del consejo, incluso la ya en declive Mallorquina, pero o mucho nos equivocamos o pueden acabar sucumbiendo frente a esas nuevas tiendas que ofrecen cupcakes u otros tipos de dulces “modernos” ni la mitad de buenos que los “de siempre”.


Por supuesto no estamos en contra de que se incorporen nuevos productos y tradiciones a nuestra cultura, así ha ocurrido siempre en todas y esto las ha enriquecido y hecho evolucionar, pero no nos gustaría que no fuera a costa de la pérdida de otros, o al menos no de los más dulces. Golosos que somos.

Las imagenes que ilustran esta entrada corresponden a la Pasteleria La Mallorquina. Las primeras fotos son de alrededor de 1900 en su antiguo emplazamiento en la Calle Jacometrezo de Madrid, en 1930 se trasladará a la que es su actual y enblematica ubicacion que todos conocemos en la Puerta del Sol de esta ciudad. Es otro de esos establecimientos a los que creemos que no le vendria nada mal una puesta al dia.

4 comentarios:

  1. Seguimos a cuestas con las tradiciones... A mí me saca de quicio lo de tomar roscón el 4 de enero o huesos de santo el 10 de noviembre. Con lo poco tradicionalista que soy en general en la vida, me sorprendo a mí mismo con el apego que le tengo al principio de "cada dulce a su momento".

    Coincido con la necesidad de reinvención, sobre todo de las presentaciones, de muchos de nuestros dulces tradicionales, costaría bien poco y atraería a más clientela pero por otra parte... las cutre-cajas de Casa Mira tienen tanta gracia. Ya lo hemos hablado antes, si estos establecimientos no se renuevan desaparecerán por completo y eso sí que sería trágico. Así que espero que lo hagan, pero echaré de menos el aspecto rancio y cutre que, por motivos que no sé explicar, me encanta. Quizá porque como no vivo en España lo echo de menos más de lo que me gusta reconocer.

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  2. Squirrel,

    Tampoco hay que ser tan exigente,
    por unos dias mas o menos... A nosotros nos gusta disfrutar de los roscones desde el ventitantos hasta el 10 o 15 de enero, Otra cosa seria pretender tomarlo a mediados de agosto, eso si que no, no sabria igual.

    Las renovaciones de estos negocios o de sus embalajes u otros detalles tampoco tienen por que ser traumaticas, se pueden mantener algunos detalles, aspectos, etc, pero si es necesaria hacer cambiso para que nada cambie y no desaparecer.

    Y si, cuando se esta fuera a veces se echan de menos cosas que ni nos imaginabamos que añorariamos.

    Un abrazo,

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  3. No sé si los mantecados de Estepa tienen mucha proyección en el exterior. Lo que sí sé, es que desde hace algunos años, la industria pastelera de esta ciudad andaluza está haciendo grandes esfuerzos en renovar productos y maneras de venderlos y sin abandonar la esencia que los caracteriza. Cajas de lata con motivos costumbristas, bolsas y envoltorios a juego y sobre todo nuevas recetas menos "viejunas". En la misma línea que la firma francesa La cure gourmande (la tienda en Madrid está al lado de la Plaza Mayor) han abierto algunos establecimientos en Estepa. Esperemos que habran sucursales. El resto de la pastelería andaluza, sin embargo, sigue entre muros de convento y cajas de cartón nada atractivas. Un abrazo, feliz año.

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  4. Francis Prieto,

    Conocemos la tienda de La Cure Gourmande a la que haces referencia y le dedicamos una entrada en su dia. Si en Estepa estan haciendo algo ya es un paso. Se trata de eso precisamente, de modernizarse basandose en sus valores tradicionales. Esperemos que cunda el ejemplo y se animen tambien los demas asi pronto podremos encontrar sus tiendas en nuestras calles mas importantes y sus productos en otros paises.

    Feliz año y otro abrazo para ti tambien.

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