Trucos para Enganchar a Primera Vista I



Continuamos este mes con nuestra segunda colaboración con la revista Alforja y como pensamos que también puede ser interesante para muchos de nuestros seguidores que al igual que los lectores de la revista son pequeños empresarios o propietarios de pequeños negocios
os traemos el articulo que hemos publicado hasta el blog, pero como es un poco largo os lo ofreceremos en dos partes. En esta ocasión nos hemos centrado en aquellos aspectos estéticos que pueden hacer que nuestros negocios resulten más atractivos y enganchen al cliente al primer golpe de vista y aunque destinado al tema de la alimentación pensamos que puede extrapolarse a cualquier tipo de negocio.

Cuando el pequeño o mediano empresario piensa en esto por lo general solo se queda con una pequeña parte del problema como suele ser la estética de sus escaparates y el aspecto interior del establecimiento, pero hay muchos otros factores que son determinantes en el buen funcionamiento de un negocio y de los que vamos a intentar hacer un breve repaso.


A parte de lo comentado son determinantes para atraer a futuros clientes, la situación, los rótulos, la fachada y la disposición de la entrada y dentro de la estética interior, la atmosfera creada, los recorridos, el mobiliario y como no el producto y su colocación. Todos ellos son aspectos que tenemos que cuidar para atraer a nuestros clientes, pues todos juntos tienen que transmitir los valores y sensaciones con los que el empresario o la marca intentan que se les identifique.

Auque este articulo esta dirigido principalmente a negocios ya establecidos no queremos dejar de hacer hincapié en el emplazamiento como requisito indispensable para el funcionamiento de cualquier negocio. De él depende y mucho el éxito o fracaso. Hay una máxima popular que dice: “por donde pasa gente hay negocio seguro” o el de “local bien ubicado negocio asegurado”.

El primer aspecto que nos atrae de un local es en su exterior, la fachada, que junto con la entrada, escaparates y rotulo, forman el punto de contacto con los paseantes y clientes. Es donde se produce la primera impresión del cliente y donde puede iniciar su atracción y una posible futura decisión de compra, por eso se deben tener en cuenta los efectos visuales tanto desde lejos como desde cerca.


Las fachadas tanto si son antiguas como modernas influyen sobre el negocio; y no siempre pueden modificarse en locales a pie de calle. Es conveniente ser originales pero sin perjudicar el entorno. La elección de los materiales y colores es de por si suficientemente difícil, por lo que la fachada tendría que desarrollar los mismos principios estéticos y medios utilizados para el diseño del interior

Generalmente la mayoría de las tiendas están abiertas en horario diurno, esto hace que a veces no demos importancia a que nuestra fachada este bien Iluminada.

La iluminación de la fachada no tiene nada que ver con la del escaparate, tiene que ser independiente de ésta y su misión es resaltar el diseño o la arquitectura de la fachada y alumbrar el entorno, no el escaparate.


En invierno o días nublados una buena iluminación va a hacer que nuestro establecimiento sea un punto de atracción durante las horas de apertura del establecimiento y es conveniente programarla para que permanezca encendida junto con la del escaparate hasta pasadas unas horas del cierre. Esto permite que la gente que regresa a casa desde el trabajo o que pasea fuera del horario comercial o en días festivos en que el establecimiento permanezca cerrado pueda visualizar la oferta del comercio.

Esta demostrado que la luz es un potente reclamo para atraer la atención del cliente (popularmente se dice que a los clientes les provoca curiosidad y les atrae la luz igual que a los insectos).

Siempre que sea posible, cuando tengamos que tener cierres del tipo enrollable por seguridad, intentaremos que estos permitan algo de visibilidad interior. Existe una gran gama en el mercado, el cierre ciego no da mucha mas seguridad que los horadados y por el contrario evita visualizar el comercio por los paseantes que pudieran convertirse en futuro clientes atraídos por el mensaje de su interior o escaparate.


El escaparate es el siguiente reclamo para un comercio, nos hace una llamada de atención y nos invita a entrar. Los escaparates deben servir para dos propósitos básicos: identificar la tienda y los productos que allí se venden e inducir al cliente a entrar.

Es un aspecto muy importante, como bien saben en el sector de la moda, pero muchos empresarios del sector de la alimentación lo creen innecesario en sus tiendas y los ciegan, bien de obra o con grandes graficas para tener mayor superficie interior para estanterías,

Nosotros creemos que puede ser un importante reclamo y lo recomendamos encarecidamente, ya que la finalidad actual del escaparate no es vender un producto determinado, como antiguamente, sino seducir al futuro cliente, seducirlo y motivarlo hacia lo que puede encontrar en el interior.


Hay que olvidarse de enseñar todo el muestrario detrás del cristal, esos escaparates llenos de precios o llenos de productos en los que es imposible ver nada está demostrado que confunden al cliente y devalúan el producto.

Hoy en día, la imagen es lo que cuenta. Por eso es muy difícil vender sin una buena presentación. Hay que tener en cuenta nos dirigimos a un público ya saturado de información y publicidad. Lo principal es que el mensaje sea claro, fácil de entender. Más vale una idea sencilla y bien explicada que un exceso.

El acceso (la zona de entrada), recibe, saluda, despierta interés y muestra los objetivos de la tienda. La situación de la puerta debe ser funcional, sirve de entrada y salida, comunica el interior y exterior y es el inicio y el final del trayecto de compra.


La entrada no debe estar escondida de modo que el cliente tenga que buscarla, tampoco debe dar la sensación de estrechez o incomodidad, debe ser clara, amable y que invite a entrar; ésta es su función. Su tipo y tamaño determinan como el cliente entra y siga un recorrido interior. Por eso la tendencia es que sean lo mas amplias posibles e incluso evitar puertas para un mejor contacto con el exterior y mayor flujo de clientes.

Una disposición incorrecta de la puerta de entrada puede provocar que un cliente rehúse entrar en la tienda, que llegue de inmediato al mostrador de recepción y cobro o que se pierda una oportunidad de compra espontánea.

Una vez que el cliente ha traspasado la entrada lo primero que encuentra es la impresión que le causa el establecimiento, no se fija en nada en concreto, sino en lo que le transmite la atmosfera de la tienda.


El hecho de que el hombre capte primero las sensaciones con la vista y que por tanto se deje guiar su conducta por influencias ópticas, se puede y debe aprovechar para proyectar el local.

Si la mercancía es la misma que en la tienda de al lado, el ambiente tendrá que ser diferente, para ello tienen importancia los estímulos, los puntos focales. Son importantes además, los efectos dramáticos creados con luces y sombras, decoración y música.

Los puntos de atención son deseables para captar la atracción del cliente y dirigir su atención hacia ellos. El juego con elementos decorativos como los volúmenes, el color, las graficas, la iluminación, espejos etc. consigue que ópticamente el espacio pueda cambiar notoriamente.


El punto de venta es sin duda un espacio pensado para estimular los cinco sentidos de los clientes, despertando en ellos necesidades de compra que en cierta medida tenían adormecidas

Vista.- La luz y el color se pueden cambiar con facilidad, así pues se convierten en herramientas claves para el diseño un local comercial.

Saber iluminar es saber vender. Con la luz podemos hacer que un cliente vea lo que queremos que vea, y vaya donde queramos que vaya, crea el ambiente propicio para que el cliente se sienta a gusto en nuestro negocio. Un exceso de iluminación o luz inadecuada hace que inconscientemente huya de él, pues no se siente a gusto en él y lo importante es que pase el mayor tiempo posible dentro del establecimiento, pues cuanto más tiempo pase, mayor son las posibilidades de que compre.


El Olfato.- Es el único sentido que esta en relación directa con el cerebro e influye directamente en los nervios, los sentimientos.
Oler, recordar, sentir y reaccionar; todo ocurren en un instante. El olor puede usarse como instrumento de marketing. El olor en las salas de venta prolonga la estancia del cliente e incrementa las ventas, incluso puede llegar a identificar un negocio.

El Oído.- La música emociona más que cualquier estimulo visual. Un diseño de sonidos profesional es un factor decisivo para la concepción del negocio. Los sonidos son tan diversos como los espacios y se puede disponer de ellos siempre y en todas partes. Los sistemas multimedia son mas provechosos que un mero estimulo que predisponga a la compra.

El Tacto.- El tacto viene condicionado por la manipulación de los productos permitiendo que el cliente entre en contacto físico con ellos y por tanto incremente la sensación de posesión al tenerlos en la mano.


El Gusto.- Es el sentido más complejo, puesto que los clientes no suelen dedicarse a probar el sabor de los artículos y menos si éstos no son comestibles. Pero en el caso de las tiendas de alimentación que es el que aquí tratamos es importante de vez en cuando dar a probar diferentes productos, cuando esto sucede la venta de los mismos se suele disparar

De todas maneras este sentido se aplica en el punto de venta en combinación con colores. A ciertos colores se les asocia un sabor inconscientemente (colores pasteles = dulces….).

Continuara...

Las imagenes que ilustran esta entrada corresponden a Le Marché des Gastronomes en Paris

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