Confitería Casa Mira




El pasado fin de semana pasamos por la conocida Pastelería Casa Mira, en la madrileña Carrera de San Jerónimo, y como la deformación profesional (y el dulce) nos pueden, no pudimos evitar observar (y probar); y sacamos una serie de impresiones que queremos compartir con todos vosotros aquí, más todavía después del pequeño debate que se ha creado en los comentarios de la entrada Desanimo.

La verdad es que en ese momento la tienda estaba vacía, y eso que era sábado por la tarde; en su interior solo se encontraban 4 dependientas hablando entre ellas pues no tenían ningún cliente a quien atender, y tras nuestra breve y dulce visita, lo cierto es que, la impresión que nos llevamos fue la de un negocio que a pesar de tener un local con mucho encanto y un producto de primerísima calidad, sinceramente, necesita “reinventarse”.



Desde el exterior, lo primero que llama la atención es el escaparate grande en el que se sitúa el famoso expositor giratorio, seguramente una sensación en su época, pero que ese día, como muchos otros, permanecía parado, perdiendo así su función y el encanto y poder de atracción que pudiera tener, a lo que había que sumar que ni estaba esmeradamente colocado, ni resultaba apetecible, pues el producto que exhibía era en su mayor parte típico de Navidad, como los famosos turrones que fabrica esta confitería.

En el otro lado, el otro escaparate de menor tamaño hacia gala de ese típico miedo al vacío de muchos comercios y se mostraba abarrotado de una mezcla de productos y adornos dispuestos en varias alturas.



En el interior la predominante luz blanquecina de unos a la vista antiestéticos fluorescentes hacen un flaco favor a tan exquisitos productos y a la propia decoración del local, en cambio, permanecía apagada la magnifica lámpara que cuelga de su techo.

La disposición de los productos dentro del local tampoco nos pareció la mas adecuada, detrás de las vitrinas de cristal se podían ver algunas cajas ya preparadas en pequeños montones, los tradicionales turrones dispuestos en fila, y algunas bandejas de bollos y dulces, pero nada que atrajera poderosamente la atención. En otras zonas del local productos y chucherías de producción industrial y, adornos, bastantes adornos: jarrones, bomboneras, bandejas, etc. que si quizá ya están algo pasados de moda como regalo, tampoco resulta fácil imaginárselos estando dispersos como están por el local sin ninguna gracia, como merecidos acompañantes o contenedores de un dulce obsequio.



En cuanto al trato del personal ese si es en todo momento correcto y amable, sin duda fruto del largos años de experiencia y de tan golosa compañía.

Si hacemos estas criticas, no es de manera gratuita, todo lo contrario, intentamos que sean constructivas y sean una llamada de atención a estos emblemáticos locales para que como decíamos el otro día en uno de los comentarios, sin peder sus tradiciones y cualidades, se permitan una evolución, una “reinvención” que los haga seguir manteniéndose por muchos mas años como ejemplos de éxito continuado en el comercio, y no solo de una determinada época y por un producto concreto, pues nos consta que en otras epocas del año el local y sus escaparates no se muestran tan deslucidos.



Francamente, creemos que si se dispone de un gran escaparate y además con un mecanismo como ese, debería estar en continuo funcionamiento. Si ya de por si resulta tentador pararse a contemplar dulces, el que estos además estén bien colocados y en movimiento - siempre, no sólo en Navidad - puede resultar hipnótico, ¿quien de los transeúntes que pasara por allí no se pararía un momento?, y si además pudiera elegir entre una gran variedad delicadamente expuesta alguno que llevarse a la boca en ese momento, ¿cuantos continuarían su camino sin entrar?.

Tambien cabria la posibilidad de suprimir algúna de las plataformas y sobre todo en la parte alta, lo que daría mas ligereza al conjunto y dejaran mayor espacio entre productos y más visibilidad del interior.

La iluminación es uno de los pilares de cualquier establecimiento comercial, no puede esta mal resuelta y rebajar el producto en vez de potenciarlo. Es una equivocación querer ahorrar en esta partida, ni en la calidad ni en la cantidad. Es algo en lo insisten muchos pequeños comerciantes que están en régimen de módulos de cara a hacienda, porque como pagan según consumen, recortan el uso de la luz o el tipo de iluminación. Pero eso que en principio parece un ahorro, deja de serlo cuando repercute negativamente en las ventas. Una iluminación bien estudiada y calculada es una inversión mucho más rentable y económica de lo que muchos suponen. Hoy en día los nuevos aparatos y fuentes de iluminación ofrecen muchas posibilidades al alcance de todos los bolsillos.




Aunque el local tiene un indudable encanto fruto del buen diseño y buen hacer artesano de los oficios de la época, no basta con mantenerlo, hay que hacerlo de manera cuidada y continua. No le vendría nada mal un nuevo retapizado de las partes altas, por ejemplo, o una cuidada mano de pintura, integrar de la mejor manera posible los elementos actuales con los antiguos y sobre todo prescindir de aquellos elementos que no aporten nada al local o estorben a la visión y los que se ubiquen, sea tras un cuidado criterio de selección y adecuada disposición.

En definitiva darle un aire mas actual sin perder un ápice de su historia. Un poco en la línea que han seguido otros como El Horno de San Onofre o El riojano, que incluso disponen de pequeños espacios que permiten tomar un café y degustar allí mismo sus productos.



A todos nos gustan los comercios tradicionales del centro de nuestras ciudades que forman parte de su historia y no queremos que desaparezcan, pero también ellos tienen que poner de su parte para no quedarse anclados en el pasado y seguir formando parte de la vida moderna de sus ciudadanos porque sino el publico va poco a poco dejándolos de lado y cuando se acuerden de ellos en fechas señaladas puede que para entonces no hayan tenido más remedio que echar el cierre.


6 comentarios:

  1. Este tipo de tiendas tiene algo que es imposible comprar: historia.

    Esto facilita la reutilización de ciertos elementos originales y un valor añadido que se puede aprovechar de muchas.

    Pero una cosa es tener historia y otra quedarse anclados en ella.

    Es una lástima pero en muchas de estas tiendas ya no hay la mentalidad para preocuparse de otras cosas más allá del producto y el precio.

    Un saludo,
    Celestino Martínez.

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  2. Me da mucha pena. Siempre que viajo fuera de España en Navidad llevo los turrones y polvorones de este establecimiento para los amigos extranjeros. El empaquetado es tan feo, la presentación tan pobre que me pregunto si merece la pena aguantar la cola y pagar el precio extra por una marca que nadie va a apreciar.
    Casa Mira, con su historia su producto y su prestigio, debería ser hoy Fortnum&Mason, o por lo menos, como decís, el Horno de San Honofre.
    Qué pena de capital desperdiciado. ¿Y la antígua pastelería del Pozo?

    Un saludo

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  3. comunicoluegovendo, lo has dicho muy bien, hay que tener historia... y seguir haciendola.

    El producto es importantisimo, si eso no hay nada, pero tambien es importante saber venderlo.

    Gracias por comentar y un saludo.

    Uno, Casa mira es como una silla antigua, tiene tres patas, elaboración artesanal, productos frescos de calidad y un servicio atento y amable, pero cojea, le falta una, imagen de marca. Muchos es lo primero que crean y luego fracasan porque detras no tienen nada, ellos ya tienen lo mas dificil, si tan solo se preocuparan un poquito por ese cuarto apoyo podrian seguir muchos años y muy arriba, no se si como Fortnum&Mason, porque ya sabes como valoramos tambien aqui las cosas, pero seguro que podria seguir muchos años y muy bien.
    Esperemos que se den cuenta antes de que sea tarde, seriamos muchos los que lo lamentariamos.

    A la Pasteleria Pozo tambien le echaremos un vistazo.

    Gracias por tus siempre acertados comentarios y sugerencias. Un saludo.

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  4. Pues yo disiento, me gusta el look anticuado de Casa Mira... aunque es cierto que a la tienda le hace falta un repaso. Yo dejaría todo lo "bueno": las maderas, el expositor rotatorio, el escaparate, y cambiaría lo demás. Eso sí, no tocaría el producto ni tampoco el empaquetado, me gusta su diseño anticuado. Ni tampoco quitaría el sistema de compra el día de nochebuena, que es cuando solía ir yo. Mira que no me gustan las aglomeraciones, pero los apretujaos... tiene su aquel.

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  5. Squirrel, quiza no lo hemos explicado bien, en ningun momento hablamos de prescindir de sus maderas, ni del expositor rotatorio (si acaso de alguna de sus plataformas más altas), pero si de que este este en continuo funcionamiento, y del escaparate hablamos de su colocacion, de la exposicion del producto, potenciarlo, igual que hacen en Navidad, el dia que nosotros lo vimos quedaba muy "triste" en el escaparate principal y excesivamente lleno el pequeño.
    Al final hablamos de lo mismo, de darle un repaso, de conservar lo bueno y autentico y mejorar lo demas, y sobre todo, la iluminacion, esos fluorescentes, su luz perjudica al producto (reproduccion de color) y desmerece la decoracion del local.

    En cuanto al producto, claro que ni tocarlo, pero el empaquetado... se puede mantener logo o detalles, en forma de sello, etc, pero necesita una actualizacion, creemos que cuando se regala ese producto, sobre todo fuera como dicen en otro comentario, el envoltorio no le hace justicia al producto que va dentro.El cambio tampoco tiene por que ser hacia algo "rimbombante", recuerda lo que hablabamos en su dia de los envoltorios japoneses.
    Y en cuanto a lo del sistema de venta en Nochebuena, son cosas puntuales y si funcionan puden estar bien, puede resultar hasta anecdotico o divertido, incluso fomentar las relaciones sociales mientras se hace cola. Puede ser hasta toda una tradicion; colas tipicas navideñas, un, dos tres, responda otra vez: la de Dª Manolita, la de Casa Mira, la de Tous en ECI...

    Te agradecemos que hayas sacado tiempo para comentar, nos estrañaba que en una entrada como esta(especialmente dedicada a las cosas que te gustan, no dijeras nada)

    Un saludo

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