El Tendero de la Esquina

Hoy vamos a volver a insistir en la problemática de la tienda de barrio a raíz de un articulo escrito por Jorge A García Fernández publicado en el Nº 18 de Marketing Acción titulado ¿Por qué hemos dejado de ir a ver a Manolo el tendero de la esquina? que ha llegado a nuestras manos. Se trata de un articulo antiguo de cuando casi ni existían las tiendas regentadas por ciudadanos orientales en nuestros barrios, pero refleja lo que hemos escrito una y otra vez en este blog. Como nos ha parecido interesante os ofrecemos un extracto del mismo.

En los últimos años se ha producido una profunda renovación de las estructuras comerciales de nuestro país, han aparecido nuevas formulas otras se han estancado y otras van por un camino hacia la desaparición absoluta. De entre las formulas que parecen en retroceso tenemos lo que se hadado en llamar comercio tradicional, es decir, el tendero de la esquina, Manolo.

Frente a las nuevas tecnologías en distribución moderna que incluye cientos de miles de euros en inversión para estructuras, publicidad, equipamiento financiero, con tarjetas de crédito, gran capacidad de negociación con los proveedores, incluso tecnologías que tienen como soporte cámaras de video, o expendedores de aromas, Manolo sólo dispone de 30 metros cuadrados, apenas unas estanterías, mas llenas de historia que de mercancías y una sonrisa. Su sonrisa amable, que ya no es lo que era, porque Manolo se hace viejo.

En honor a la verdad hay que reconocer que muchas veces las tiendas aparecen sucias, con poca luz, con la mercancía descolocada, el mobiliario destartalado, los equipos de frío desenchufados, algún que otro desconchón en la pared, necesitan una mano de pintura, incluso los precios aparecen algo caros, por eso la rotación ya no es lo que era y hay que cubrir subiendo un poco el margen. Todo ello hace que cada vez apetezca menos visitar a Manolo, el de la tienda de la esquina.

A pesar de los negros presagios, a Manolo le quedan todavía algunas ventajas por explotar.

La primera y más importante es la localización. Manolo es el que está mas cerca, en la esquina. Entre el momento que surge una necesidad y el momento en que esta es satisfecha, no es necesario que pasen mas de cinco minutos. Es el periodo de tiempo mas corto que se puede ofrecer, si comparamos con los servicios a domicilio mas rápidos, éstos tardan aproximadamente treinta minutos.


Otra de las ventajas que Manolo no explota es el horario de aperturas. Las pequeñas empresas comerciales dicen que las horas que permanecen abiertas son suficientes. Las grandes superficies quieren más porque saben que cuanto mas tiempo estén abiertas más venden. Los consumidores dicen que cuanto mas mejor, que ya elegirán ellos donde y cuando.

Ahí es donde vuelve a tener ventaja Manolo, porque conociendo las preferencias de sus consumidores, que son menos y los tiene mas controlados, puede ofrecerles el mejor servicio. Sin embargo se empeña en que le compremos de 9 a 13 y de 16 a 20. Desgraciadamente ese horario coincide con el del trabajo de la mayoría de sus clientes potenciales, por lo que éstos compran en otros sitios más lejanos pero con horarios mas compatibles. Quizá estaría bien que Manolo cerrase algunos días a las 10 de la noche, aunque la hora de apertura se retrasara hasta las 6 de la tarde. Saber que horario es el mejor para sus clientes no lo sabe nadie como Manolo.

Otra gran ventaja a explotar es la de la especialización categórica. El comercio minorista tendría que especializarse, porque con la superficie que posee le resulta imposible ofrecer tanto como un híper. Sin embargo la especialización si que le permite ofrecer mas que una sección del híper en una determinada categoría de productos. Como ejemplo estaría una especialización en pastas, para sopas, macarrones, etc.. tanto secas como frescas, con todos los productos complementarios posibles ...una combinación de colores y olores que provoquen e inciten a comprar más y mejor , pero abajo, en tu esquina.

Las imagenes que ilustran esta entrada pertenecen a la delicatessen Olivo cuyo restaurante ya publicamos en una entrada anterior. (¿No os parece que el restaurante y la tienda que en Madrid tiene KitchenStories se parece mucho? )


5 comentarios:

  1. Esta bien el articulo, pero creo que nos e ajusta a la realidad, al menos la que yo he vivido los ultimos 5 anos en el mismisimo centro de Madrid.

    Cuando llegue, habia una tienda de esquina en mi calle, a 15 metros de mi portal. Era un ultramarinos (precioso nombre) de toda la vida al que parecia que le iba elativamente bien. Cerro al cabo de un mes y fue reemplazado por un bar de tapas de exito, perteneciente a uan cadena. Ahi sigue. Los otros dos ultraamrinos del barrio se han "chinificado" (y perdon por la expresion). Dejaron de vender fiambre, luego legumbres... ahora casi solo venden alcohol, refrescos y bolsas de patatas fritas y chucherias.

    Un par de manzanas mas alla abrio, un anho despues, Hespen y Suarez, que es una version moderna (muy moderna) de la tienda del barrio. Parecia que les iba bien, a los vecinos nos gustaba a pesar de los precios elevados, tenia horarios muy buenos. Se lo llevo por delante al incipiente crisis.

    Justo enfrente: el mercado de San Miguel. Todos pensabamos que se iba a estrellar, a la vista de lo de H&S. Todo lo contrario, enorme exito con los vecinos y los visitantes.

    No soy un experto, pero no termino de comprenderlo. Nada me gusta mas que la tienda de la esquina pero es el consumidor quien no parece quererla.

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  2. Ardilla, no tenemos la respuesta correcta para el tema, si no ya la habriamos registrado, pero vamos a aventurarnos con algunas hipotesis.
    Puede que el ultramarinos (si, precioso nombre, es increible como vamos perdiendo vocabulario) de tu casa no marchara mal, pero si el dueño era mayor, cercano a la jubilacion y le ofrecieron una buena cantidad los de las tapas...
    En cuanto a los chinos, muchos se han convertido en tiendas de conveniencia, son como los ultramarinos, pero como tienen esos horarios tan amplios venden a otras horas y a mas precio, cosa que no hacian los antiguos ultramarinos ( son algo asi como los antiguos Seven Eleven o el Vips, pero mas de andar por casa, sin diseño); otra cosa son los de todo a 1€, eso ya es cuestion de precio y las marcas no son muy de fiar). Insistimos en que el comercio tradicional tiene que renovarse (instalaciones, horarios, especializacion, etc, pero la formula exacta, como en la musica y otras cosas no la sabe nadie),como ya decimos en este post.

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  3. No me referia a los chinos (que tambien los hay a patadas) sino en los antiguos ultramarinos que se han convertido tambien en Seven Eleven, pero con horario castizo... Debe ser imposible dar con la formula adecuada.

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  4. En mi opinión las dos vías más interesantes para la tienda de barrio pasan por el delicatessen (ir a por la calidad, el capricho, en contraste con la marca blanca y el ahorro del hiper), o bien el producto fresco (panadería verdura, embutidos, carne, pescado...) que tan malo suele ser en el hiper. Por supuesto hay mil salidas más, generalmente como ya habéis dicho pasando por la especialización y el servicio (horarios, reparto a domicilio, pedidos por teléfono, etc.), pero dónde más futuro veo yo es especialmente en un delicatessen bien seleccionado, adaptado al perfil de tu cliente (edad, origen, nivel adquisitivo, etc.).

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  5. Ardilla, ese "casticismo"es un poco el problema. Son como "Seven Eleven", tienen de todo, pero no sus horarios.

    Andreu, totalmente de acuerdo contigo. Es lo que tratamos de decir, que hay huecos para un pequeño comercio "tradicional", pero evolucionado, no anclado en unas caractristicas y costumbres que nada tienen que ver con el ritmo de vida actual.

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