Sucesores de Joaquin Navas - Reus



Como os comentamos en nuestra anterior entrada en nuestro último viaje a Reus nos sorprendió un antiguo establecimiento diseñado nada menos que por Doménech i Montaner y que se encuentra casi como se proyectó en un principio y en un estado de conservación bastante bueno
. Se trata del establecimiento Sucesores de Joaquín Navás. Joaquim Navàs Domingo (Cornudella, 1822; Reus, 1880) fue el fundador del establecimiento Navàs. En 1848 abrió un pequeño comercio en la calle Monterols. Su hijo Joaquim Navàs Padró sería el que levantaría Cal Navàs.


Casa Navàs (Cal Navás, como se conoce popularmente) fue un encargo cursado por el rico comerciante Joaquín Navás Padró al arquitecto Lluís Doménech i Montaner,(responsables de entre otras conocidas obras, del Palau de la Musica Catalana en Barcelona) que se rodeó como siempre de un magnífico equipo de artistas de primera línea en sus respectivos campos de especialización.


Estos grandes almacenes venidos a menos se encuentran en los bajos de La Casa Navás, uno de los más importantes edificios modernistas de la ciudad de Reus, están situados en una esquina entre la plaza Mercadal y la calle Jesús, y junto a la calle Mayor.


La Casa Navàs es un ejemplo único de su clase, ya que conserva prácticamente todos los elementos tal y como quedó cuando terminó su construcción: las luces, el mobiliario, las tapicerías bordadas, la ropa del hogar, los damascos de los balcones para los días de fiesta, los estores y los tejidos de seda de las paredes a excepción de latorre que tenía en el ángulo de la fachada que fue destruida en un bombardeo durante la Guerra Civil y no ha sido restaurada hasta el momento.


Actualmente la casa es todavía propiedad de los descendientes y continua en la planta baja el antiguo almacen textil Sucesores de Joaquín Navàs hoy tienda de textil de hogar mezclado con ropa de la firma Kukuxumusu (que ha lanzado una camiseta homenajeando a la casa, cuyos beneficios serviran para contribuir a su restauración). El establecimiento como hemos comentado también es obra de Doménech i Montaner y a pesar del paso del tiempo y la adaptación a los nuevos usos comerciales conserva casi todos sus elementos modernistas.


El local tiene dos accesos, uno en la fachada principal que da a la plaza, bajo los soportales de la propia Casa Navas y junto a la puerta principal de esta, y otro más discreto en la estrecha calle lateral. El acceso principal cuenta con un amplio hall de entrada donde se encuentran dos generosos escaparates y la doble puerta de entrada.


A través de ella se accede a una gran sala de altísimos techos formados por viguetas cruzadas, entre las cuales se encuentran algunos lucernario en forma de estrella y otros dibujos, todo ello sustentado por seis pilares de hierro fundido.


Esta sala se encuentra rodeada en todas sus paredes de altas estanterías y una pequeña pasarela con barandilla de hierro que permite el acceso a las partes más altas antaño seguramente repletas todas ellas de los mejores géneros de la época. A su vez esta sala se subdivide en dos mediante estanterías de media altura en madera. En la zona más amplia y donde se encuentran las dos puertas de acceso se pueden admirar los larguísimos mostradores en madera y patas de hierro cuya forma es logotipo actual de la casa y en los que se despachaba a la distinguida clientela. En un lateral y tras un coqueto espejo de época se encuentra también el acceso a la zona de probadores.


En la segunda zona y en su pared frontal encontramos el cubículo donde se encuentra la caja con su antiguo mostrador acristalado y contigua a él y directamente comunicada, la pequeña - y desordenadísima - oficina, donde parece haberse parado el tiempo, sino fuera por un “casi” moderno ordenador que contrasta con la vieja caja fuerte, las piezas de mobiliario y sobre todo el antiguo cuadro eléctrico del local.


Próximo a la oficina y en una esquina de la sala se abre un pasillo que comunica con otra sala, esta de menor tamaño, pero de mayor altura, repleta también de estantes de madera a los que se accede gracias a una doble pasarela, y que imaginamos seria en otro tiempo almacén o espacio dedicado a la venta de piezas de tela que descansarían en esas hoy tristes y vacías estanterías. Da luz natural a esta sala un gran lucernario en forma de cuadricula y primorosamente decorado con motivos modernistas. Tanto en esta segunda sala como en la principal, el solado, también original, esta realizado con baldosas -con motivos igualmente modernistas - de las llamadas hidráulicas.


Lamentamos que las fotografías no sean lo suficientemente buenas, pero creemos que os darán una idea de la joya que esta tienda representa, fueron hechas deprisa y gracias a la amabilidad del personal de la tienda (creemos que el actual propietario) que no tuvo inconveniente en atendernos.


Como podéis apreciar se trata de un vestigio del comercio de otra época perfectamente conservado y que esperamos no se pierda. Nos gustaría que los actuales propietarios supieran renovar el negocio para que recupera algo de su antiguo esplendor o bien pudieran traspasarlo a otro empresario que lo hiciera, asegurándose eso si la conservación del mismo, aunque esto lo suponemos obligatorio, pues seguramente el establecimiento estará catalogado. ¿Alguien se imagina algo así como un Zara Home, una libreria con sus estanterias y mesas llenas de libros o una boutique de ropa tipo Polo Ralph Lauren ahí ubicadas?.


Os dejamos también dos videos, uno sobre La Casa Navás, - más impresionante todavía por dentro que por fuera-, y otro de una entrevista a una de las descendientes de la familia que trabaja actualmente en el comercio de los bajos y es a su vez guía de las visitas a la casa.




2 comentarios:

  1. Me recuerda, salvando muchas distancias por supuesto, a la tienda Samaral de la Gran Vía, sobre la que ambos escribimos en su día. La gran diferencia es que éste es un negocio vivo al que lo que le hace falta es una pequeña modernización y puesta al día, y Samaral era, lamentablemente, un negocio completamente a la deriva, sin un criterio comercial claro y, por lo tanto, un futuro incierto (como resultó finalmente ser el caso).

    Siento esta larga ausencia. Prometo volver. Y gracias por el mensaje!!!

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  2. Bienvenido de nuevo Squirrel, como siempre tan acertado en tus comentarios,

    Comentarte que en Samaral para poder comercializar el local mejor a alguien se le ha ocurrido derribarlo todo y dejarlo en bruto, tendencia que se esta viendo bastante por aqui, lo que no da ni siquiera opcion al nuevo inquilino el salvaguardar algún elemento interesante.

    Saludos

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