Pasage del Comercio – Madrid



Las galerías comerciales son vías (o plazas) completamente cubiertas y abiertas solo al tráfico peatonal en las que se reúnen diversos establecimientos comerciales y de hostelería.

La expansión de las galerías comerciales clásicas coincide con la Belle Époque.
Varios ejemplos de esta generación de galerías están presentes en muchas ciudades Europeas, siendo quizá la más famosa la Galería Víctor Manuel II en la Plaza del Duomo en Milán que tiene el mérito de haber introducido el término «galería» ( se denomina galería en vez de pasaje cuando dispone de techado , en la mayoría de los casos con ventanales para la entrada de luz cenital).


Siguiendo las modas europeas bajo el reinado de Isabel II se crean los primeros pasajes comerciales construidos en Madrid serán el de San Felipe y el de Mateu. Ambos se levantaron en solares ocupados hasta ese momento por conventos (Desemortización de Mendizabal) y ambos son un ejemplo de cómo la ciudad isabelina crecía y se expansionaba creándose negocios, mercados o pasajes comerciales.


Posteriormente se construyeron otros como el pasaje de la Villa de Madrid, entre las calles de Espoz y Mina y la Victoria, luego reconvertido en la Nueva Galería, el Pasaje del Iris (1847) entre la calle de Alcalá y la Carrera de San Jerónimo, y la Galería de San Felipe junto al mercado cubierto de San Felipe en la plaza de Herradores. Sin embargo, parece que esta fórmula comercial no dio los resultados que se esperaba, ya que por entonces en Madrid no se daba la espiral consumidora de otras capitales europeas.


De esta época se conserva medio abierto en Madrid el poco conocido Pasaje del Comercio. Fue construido en 1845 por el arquitecto Juan Esteban Puerta para el financiero Mateo Murga, de ahí que también se le reconozca con el nombre de Pasaje de Murga. La ubicación de este pasaje vino a sustituir un antiguo pasadizo que comunicaba las calles de la Montera y de Tres Cruces a través de los fondos de los patios interiores de varias casas. Las tiendas y locales se ubicaron en los entresuelos de dos galerías corridas que se construyeron a ambos lados de un largo patio al aire libre. En la actualidad el pasaje se encuentra muy cambiado ya que se han ido añadiendo plantas a las galerías corridas y paulatinamente se ha ido alterando el aspecto original del complejo comercial.


Tan sólo un año después de su apertura, la compañía propietaria tuvo que abandonar el proyecto. Y, aunque hubo intentos posteriores de relanzamiento, ninguno de ellos tuvo el éxito esperado, al menos de forma prolongada.

En cualquier caso, constituye un espacio singular, que todavía conserva un cierto sabor, apreciable, principalmente, en la decoración exterior, a base de grecas, coronas de laurel y otros motivos vegetales, y en la forja de sus balcones y puertas.


Es el más antiguo de Madrid y uno de los pocos ejemplos que queda de aquellos bazares o calles comerciales cubiertas del siglo XIX. Penetrar en él es viajar en el tiempo y una inmersión en un remanso de paz. Peluquerías, negocios de compra-venta de oro, arreglos de ropa o la tienda del espía son algunos de los negocios que pueblan este curioso lugar.


Para los nostálgicos se puede pasar por allí antes de que lo cierren definitivamente pues según una información aparecida en el diario 20 minutos el Ayuntamiento de Madrid prevé construir en él un hotel, que tendrá salida a la calle Aduana, con la que conecta. Según el mismo diario desde varias asociaciones vecinales de Centro creen que el distrito ganaría mucho si se "revitalizaran" de nuevo estos corredores, pero aunque la calle está sufriendo una gran transformación debido al auge de la calle Fuencarral y el paso natural para llegar a la puerta del Sol,creemos difícil que llegue a funcionar comercialmente, aunque es una pena que desaparezca por su valor historico.

2 comentarios:

  1. No tiene precio lo de "Macarra Chungo Style". Hace mucho que no paso por ahí, pero es un remanso de paz en una zona hiper-concurrida, aunque da mucha pena verlo tan abandonado. Al principio da algo de miedo meterse ahí dentro, pero luego resulta ser una sorpresa inesperada.

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  2. Habra que patentar el calificativo de "Macarra Chungo Style" en Madrid se puede atribuir a bastantes cosas y establecimientos.

    Lo mas sorprendente de este sitio es que estando al lado de la Puerta del Sol son muy pocos madrileños lo que lo conocen, quizas es porque no se atreven a entrar, pero luego como dices es una muy agradable sorpresa.

    Pensamos que las galerias comerciales en nuestro Pais han estado mal gestionadas, se tiene que tratar como si un centro comercial se tratase, solo tenemos casos de exito en Barcelona, con las Galerias Malda, en estos momentos un poco decaidas o Boulevard Rosa, que sigue gozando de un cierto exito.

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