La Bauhaus Feroz

Continuando nuestro repaso de libros relacionados con la Arquitectura y el Interiorismo, hoy le toca el turno a ¿Quién teme a la Bauhaus feroz? escrito en 1981 por Tom Wolfe, el mismo autor que tiempo después escribiera el best seller "La hoguera de las vanidades".



A Tom Wolfe no parece que le hiciera gracia la llegada de los gurús de la Bauhaus a EEUU tras el cierre por los nazis de la escuela que tuvo sedes en Weimar, Dessau y Berlín. Más aficionado a la monumentalidad de Albert Speer, arquitecto oficial del Reich, que por la revolución estética del "less is more" . Los nacionalsocialistas echaron en brazos de los norteamericanos a Walter Gropius, Ludwig Mies van der Rohe y Hannes Meyer, junto a otros arquitectos y artistas fundamentales para entender el arte del pasado siglo XX, que desembarcaron en el país (Meyer se fue a México) y desarrollaron su criterio estético desde Chicago o desde la escuela de arquitectura de Harvard.

Según el curioso criterio de Wolfe, las glass-boxes que proyectaban uno tras otro, y cuya influencia ha dado lugar al skyline de ciudades como Nueva York, Toronto o Chicago, no estaban de acuerdo con la arquitectura tradicional norteamericana. Desconocemos cuál era esa arquitectura tradicional norteamericana.



Suponemos que se estaría refiriendo por ejemplo a Frank Lloyd Wright o a Richard Neutra como "arquitectos tradicionales norteamericanos", sin darse cuenta de que ambos habrían firmado proyectos de la Bauhaus y viceversa: si en Taliesin, la escuela-residencia de Lloyd Wright, integraban lugar, uso y función en lo que él llamaba la "arquitectura orgánica”, por otra parte "la forma sigue a la función" era la máxima preconizada por Mies.



A pesar de Tom Wolfe, la influencia de la Bauhaus en la arquitectura, el diseño de interiores, y el arte en general hasta nuestros días, es fundamental y tremendamente relevante. Wolfe posiblemente tenga en su casa de Park Avenue alguna silla diseñada por los norteamericanos Charles y Ray Eames, que en los años 50s desarrollaron conceptos ya adelantados, por ejemplo, en las sillas Barcelona o Brno de Ludwig Mies van der Rohe (creada la primera para el pabellón alemán de la exposición de 1929 que cometamos la pasada semana), o en la silla Vassily de Marcel Breuer diseñada para Vassily Kandinsky mientras ambos eran profesores en la propia Bauhaus.



Creemos en el poder de la arquitectura para cambiar la percepción que el mundo tiene sobre una ciudad. Sin la influencia de los arquitectos llegados de Europa provenientes de la Bauhaus, la arquitectura americana seria totalmente diferente, empezando por las múltiples casas del documental Visual Acustics que nos comentaba en una colaboración con este blog nuestro amigo "Ardilla", hasta la arquitectura y la estética actual.



Posiblemente la arquitectura es la más influyente de las artes junto con la literatura. Si ésta puede formar y transformar nuestro modo de pensar y por tanto de actuar; la arquitectura condiciona nuestro entorno y la forma en la que interactuamos con él. “La calidad de nuestro entorno determina nuestra calidad de vida” (Norman Foster).



Nos movemos en las ciudades condicionados por la arquitectura, sea brillante o mediocre. Los arquitectos y urbanistas se convierten así en los artífices de que disfrutemos u odiemos nuestro entorno inmediato, aunque en última instancia y debido precisamente a la enorme trascendencia de la arquitectura, son los políticos sus verdaderos controladores y por tanto responsables del disfrute o del odio hacia nuestro entorno urbano. Con la literatura no pueden, aunque lo intentan todos los días. Pero esa es otra historia.



Las imagenes que ilustran esta entrada son de la Casa Farnsworth construida en 1951 por Mies Van der Rohe, considerada una de las casas mas significativas de todos los tiempos ( aunque se diga que es inhabitable) y que ha tenido y tiene una gran influencia en la arquitectura desde su construcción,esta obra no hubiera sido posible si los miembros de la Bauhaus no hubieran emigrado a los EEUU.


6 comentarios:

  1. Me derrito con la casa Fansworth... Hay una cita en la serie "Frasier" que me encanta. Ante uno de sus arrebatos de barroquismo, su hermano le dice: " Recuerda, Less is more". Y Farsier contesta: "Si menos es más, imaginate cuanto más más será" ("If less is more, just imagine how much more More will be").

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  2. Ardilla, nos has recordado eso de "todo sirve para algo", "ya, pero nada sirve para todo" o era "nada, sirve para todo"?. No preguntes es por que de la asociacion... misterios de la mente humana!
    La casa,si tienes una buena parcela, es To*tal*, :-)

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  3. Cómo disfruto con vuestro blog. Hace años vi una exposición con los trajes diseñados para el Ballet Triadico por Oskar Schlemmer? Esa fué la primera vez que oí hablar de la Bauhaus ( yo había estudiado ballet y fuí por eso a la exposición).Y me llamó mucho la atención, así que me puse a curiosear sobre la escuela, y hace algo más de un año visité el Museo Archivo de la Bauhaus en Berlín. Volví a quedarme con ganas de más...

    No sé nada de arquitectura, pero creo firmemente en eso que decís de cómo condiciona nuestro entorno, y de que es una de las artes más influyentes.Me gusta mirar los edificios, de la ciudad en la que vivo, y de las ciudades a las que voy. Me dicen mucho. Y saber lo que hay detrás de eso, conocer los detalles y las claves de un lenguaje que desconozco y que sin embargo me atrae mucho es lo que encuentro aqui.

    En fin, que sin ponerme tan cursi como hace un segundo, aquí teneis a una nueva fiel seguidora.

    Las fotografías y el documental de la casa Farnsworth son una maravilla. Y de paso le he echado un vistazo a la entrada de Visual Accustics ( Squirrel, cómo sabes tanto de arquitectura?? me dejas alucinada) y solo puedo decir que ojalá llegue a las salas de Madrid la película.

    Buen fin de semana.

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  4. Lullu, la arquitectura es una de las bellas artes, pero no todo el mundo entiende que te puedas quedar maravillado y que te aborden un monton de sensaciones observando un edificio al igual que ocurre con un cuadro o una escultura, cosa que si es entendida por la mayoria.

    Nosotros tambien nos preguntamos como sabe tanto Ardilla de arquitectura... y de musica, y de cine, y de todooo!! que envidia!! (sana, por supuesto)

    Estamos deseosos de poder ver la pelicula, en cine o poderla bajar de Internet (auqnue sea un "delito" ¿el fin justifica los medios?)

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  5. Has dado de lleno en el que, para mí, es el principal punto débil de un libro, por otra parte impecable: el ultranacionalismo fachoso yanki de Wolfe. Convertir a Wright en el "bueno" de la película provoca que muchos de sus argumentos hagan aguas. Como bien dices, Frank no estaba tan lejos de la Bauhaus.

    Y las ideas urbanísitcas de Wright eran la misma basura que el Garden City o, peor aún, la estúpida y dañina reformulación que de la Garden City hizo Le Corbusier (la infausta Ville Radieuse que tanto nos ha amargado la vida).

    Pero sería un error no valorar la otra parte del argumentario del libro, donde ataca, con razón, la esencia misma de los principios de la arquitectura mioderna. Y donde acierta de lleno.

    Es especialmente brillante cómo demuestra que la teóriuca "rebelión" de Venturi es sólo el mismo perro con distinto collar.

    De todas formas, el mejpr rapapolvo - y merecidísimo - que ha llevado la Bauhaus sigue siendo el descomunal "Life and Death of great american cities" de Jane Jacobs.

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  6. Vicisitud y Sordidez, bienvenido y gracias por tu comentario, esperamos más ahora que te has estrenado.

    Lo cierto es que a veces nos pasamos idolatrando a los "popes" de la moderna arquitectura, hay que reconocer que hicieron cosas fantasticas y sentaron las bases, pero como todos, para acertar tambien hay que equivocarse y ellos tambien cometieron errores.

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