Inmediatez, Libros, y Otras Reflexiones



Este fin de semana nos detuvimos en uno de los establecimientos de una conocida cadena de hostelería de Madrid, algunos de los cuales cuentan con espacio para tienda de conveniencia. Esa en la que todos hemos pasado algún rato hojeando los libros y revistas que exponen para su venta,
algo que sin duda les ha ayudado siempre y mucho a vender mas que otros, sobre todo revistas
, un tema que también invita a la reflexión. Pero en esta ocasión lo que nos sorprendió es que estaban liquidando una gran cantidad de libros, mayor de lo habitual, casi como si el negocio del libro se acabara y hubiese que deshacerse de ellos antes que fuese demasiado tarde y hubiera que quedarse con ellos en el almacén.


En estos espacios casi siempre se encuentran libros de gran formato a un precio reducido, e incluso alguna oferta interesante de algún libro descatalogado, pero nunca los habíamos visto a estos precios y en tanta cantidad. Libros de gran formato a precios de 3 y 5 € y de pequeño formato a 1 €; lo que nos hace pensar si no estamos asistiendo al final de dicho negocio.


Ya hemos hablado en este blog del futuro del libro, de las librerías y demás temas relacionados, y es que la evolución tecnológica es tan rápida que nos ha pillado quizás a todos un poco desprevenidos. Hace un par de años hablábamos de cómo las grandes librerías en EEUU habían reducido ostensiblemente el numero de establecimientos y como la segunda gran cadena de este sector había cerrado todos sus establecimientos, pues bien, esto ya ha llegado a nuestro país.


Según leemos en un articulo de el diario El País del 30 de Junio titulado “Nuevo elogio de las librerías”:

Las librerías. No solo venden cada vez menos, sino que ha descendido espectacularmente el número de quienes entraban en ellas para hojear las novedades y ponerse al día.

Junto a la crisis general que todos los sectores están padeciendo, se les ha añadido la especifica del sector como suelen ocurrir en las tormentas perfectas: los lectores electrónicos, la piratería y la irrupción de los grandes tiburones libreros globalizados vinieron a añadirse a problemas que este sector arrastra hace tiempo. Uno de los mas llamativos sigue siendo el de la endémica hipertrofia de la oferta.



En todo caso en los últimos años han surgido en algunas ciudades librerías independientes con planteamiento diferentes de los tradicionales, que han limitado drásticamente, su fondo a los gustos de una clientela joven, local, exigente y participativa. Los tiempos exigen cambios. Y las librerías, que no nos olvidemos de que existen. Al fin y al cabo, son parte esencial de nuestro paisaje espiritual y lo mejor que nos puede pasar es que con uno u otro aspecto lo sigan siendo mucho tiempo.

Y respecto a la vida de los libros en nuestra época - cuando se publicaban muchísimos mas títulos, son muchos mas los que pueden comprarlos y lo escrito ha dejado de ser el medio principal de información y cultura de la gente -, aquella obsolescencia de diez años se nos antoja la misma eternidad, Hoy los libros tienen una existencia mas breve
.


Nosotros mismos, que somos nativos del papel y no del formato digital, cada vez leemos menos libros, dedicamos cada vez mas tiempo a las redes sociales o a buscar información on line que a leer libros, que cada vez nos da mas pereza.

Parece que vivimos en un mundo en el que todo tiene que ser breve y conciso para ser leído; si casi nadie lee una entrada de un blog larga a no ser que el tema le interese, mucho menos un libro de incontables paginas; todos queremos un resumen y si puede ser en 140 caracteres mejor. Para las nuevas generaciones, ya nativos digitales, seguro que esos formatos largos les parecen algo antiguo y decadente.


En esta sociedad actual sobreinformada parece que hay que saber de todo para ser “cool”, estar a la ultima en música, películas, libros, sitios de moda, deporte… Imposible a no ser que sea superficialmente, ¿quien va a emplear tiempo en leer un libro con el tiempo y el esfuerzo que hay que dedicarle?

Hay un bombardeo constante de información que nos satura y nos lleva a no poder atender de forma continuada un hecho concreto y a elegir el camino fácil de lo breve. Ya no buscamos trascender; la impaciencia por lo inmediato nos lo impide.


Es lo que Benjamín Prado definió certeramente en un artículo periodístico reciente como “La cultura del picoteo”: saber de muchas cosas aunque sea poco, probar todas las salsas sin terminar ningún plato, en definitiva opinar de cualquier tema con el desparpajo de quien se cree con conocimientos para hacerlo.


Buscamos titulares en vez de noticias largas; canciones y no discos; sería lo que alguien denominó “síndrome de Diógenes 2.0”: un afán compulsivo por acumular descargas aunque no haya tiempo para consumirlas. Así que, ¿qué será de las industrias culturales tradicionales ahora que no hace falta poseer para disfrutar?

Mas Información:

Vivir en minidosis
La cultura del picoteo – RTVE 2 programa La Nube

Las imágenes que ilustran esta entrada corresponden a la librería Alexis by Martin Jančok and Aleš Šedivec en Bratislava, Slovakia, una librería espacio multiusos.

2 comentarios:

  1. A veces contáis historias que no entiendo y seguramente será porque yo, como las librearías, estaré obsoleto. Sigo devorando libros con la misma intensidad que cuando era adolescente y sigo compartiendo esos libros con buena parte del circulo afectivo y social al que pertenezco. Mal asunto ese del "picoteo" al que hacéis referencia. Así le va a esta sociedad.
    Bonita librería esa de Bratislava, que por cierto es una ciudad muy fea. Espero encontraros tan lúcidos como siempre a final de agosto. Hago un largo viaje en barco y los libros ya están en la maleta. Pasadlo bien.

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  2. Francis,

    Quiza lo que no entiendes, lo que no entendemos los que hemos nacido, vivido y disfrutado entre libros, es que estos esten desapareciendo, pero es asi,aunque en tu entorno inmediato no pase esta pasando en general, es el progreso. Pero estamos seguros que no desapareceran del todo, pasaran a ser algo todavia mas preciado y valioso, leeremos lo corriente en digital y dejaremos lo impreso para las cosas mas especiales, aunque esperemos que no llegue al extremo de convertirse en algo exclusivo y prohibitivo.
    En cuanto al picoteo, pues tampoco es necesariamente malo; es un poco como las tapas, te permiten probar y luego atiborrarte de lo que mas te haya gustado en raciones mas grandes.

    Que envidia de vacaviones, Te deamos lo mejor y te esperamos a la vuelta.

    Saludos

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