Igual - Diferente



A todos nos gustan las tiendas y locales únicos, originales, que no pertenecen a ninguna cadena, aunque en muchos casos no podamos acceder a su mercancía por precio y tengamos que recurrir a comprarla en las cadenas de tiendas o franquicias.
Nos da la sensación de que son más personales, acogedores y diferenciados que las que pertenecen a las grandes marcas con una imagen estándar. En las tiendas independientes aunque hay de todo en los casos más destacados se nota la mano de su propietario, su gusto en la colocación de la mercancía y como combina diferentes objetos o productos para darle el toque y la personalidad que la defina.


Parece que, por fin, las marcas se están dando cuenta de esto (algo que nosotros hemos comentado en múltiples ocasiones), y parece que ya no buscan tanto la uniformidad de sus tiendas o locales con una misma imagen, sino que están optando por que cada local sea único, con un interiorismo casi “Independiente” del de sus hermanas, y solo el rotulo y algún que otro elemento característico este presente en todas ellas.


Se trata pues de una marca y diferentes imágenes de tienda, y todas ellas reflejando la filosofía y los valores de la marca. Ya hemos comentado el caso de Camper recientemente en la entrada titulada Maximalismo vs Minimalismo, e incluso hace poco cuando comentábamos el libro El desafío Starbucks veíamos como también ellos estan apostando por esta opción, otras firmas que también siguen esta tendencia son, por ejemplo, Aesop o la americana Malin + Goetz en L.A. que ilustra la entrada de hoy y que ya vimos la tienda de N.Y. en otra entrada anterior con una iamgen totalmente diferente.


Por regla general, una de las funciones del punto de venta es la de sorprender y atraer al cliente, pero si se pretende lograr con una instalación repetida en múltiples ocasiones y que el cliente ya conoce, la sorpresa es escasa. Uno de los sectores donde más fácilmente se pude apreciar esto que decimos es el de la hostelería, en el que todos apreciamos locales originales o los más personales y cercanos, alejados de las grandes cadenas muchos de ellos de la llamada "comida rápida".


Durante algunos años uno de nosotros trabajo en el diseño y realización de las tiendas de una de las grandes empresas de moda de nuestro país. Esto significaba repetir la misma imagen corporativa en casi todas las que tuvo que diseñar, solo presentaban ciertas características originales aquellas que se encontraban en edificios singulares o especiales en los centros de las ciudades, donde la arquitectura del local condicionaba la instalación; el resto eran monótonamente iguales, y no digamos las situadas en los múltiples centros comerciales que abarrotaron nuestro país, donde los locales eran casi idénticos y parecía que casi se podía intercambiar absolutamente todo entre uno y otro. Si esto era aburrido para el diseñador, como no va a serlo para el cliente, harto de ver la misma tienda en todas partes. Aunque como decían los expertos del marketing, de esta manera y solo con verlas, a primera vista y sin ver el rotulo, se las pueda identificar.


Desde entonces, intentamos hacer cosas diferentes, aunque se trate de tiendas para una misma cadena y empleemos, en parte, el mismo mobiliario. En cada tienda esta el reto de evolucionar, ir a mejor, darle un aire renovado, para ello hay que no estar nunca satisfecho con los resultados, todo se puede mejorar y darle una vuelta.


También a veces el tiempo hace que las marcas, sin pretenderlo, tengan imágenes corporativas diferentes, pues cuando una firma cambia su imagen y ya tiene un número significativa de ellas, no puede cambiarlas todas a la vez, así va abriendo nuevas y de vez en cuando reforma aquellas que cree oportuno. Hasta hace no mucho se decía que las imágenes de marca no duraban mas allá de 5 a 7 años, aunque ahora parece que con la crisis esto esta cambiando, además, si una instalación se hace bien, con unos pequeños retoques, lo que se dice “un lavado de cara”, puede durar casi el doble.


Otras muchas tiendas están tan bien diseñadas, que solamente cambiando la disposición de la mercancía ya cambia la tienda, o incluso una mano de pintura en una pared determinada lo hace, esto lo vemos muy bien en los escaparates, un espacio neutro donde con la disposición de algunos elementos y la colocación de los productos y el juego que nos da la iluminación mediante proyectores (que podemos enfocar donde deseemos) conseguimos un ambiente u otro.

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