Proteccionismo




Cuando Gandhi, como protesta de que el algodón indio se comprase a precios irrisorios enviándose después a las fabricas inglesas y regresando luego elaborado en telas que se vendían a un precio considerables, alentó a su pueblo a revelarse contra ello empleando ruecas de madera tradicionales para elaborar su propio hilo y posteriormente el tejido, al principio algunos se lo tomaron a risa, pero
esta acción, con el tiempo, puso en jaque a la poderosa industria textil inglesa y hoy en día India ha llegado a ser un referente textil en el mundo. Esto nos demuestra que un gesto, seguido de muchos otros, puede hacer cambiar el mundo.



Muchos de nosotros ignoramos el poder que tenemos en nuestras manos, muchas industrias dependen de nosotros, sus clientes, y lo que elijamos o donde lo compremos puede provocar cambios. Podemos comprar en una tienda física, o no, nacional, que pague sus impuestos en su país, con el beneficio que esto supone para todos, o podemos hacerlo en otra que tenga su sede en paraísos fiscales, y de las que escasamente el estado verá un euro.

En un país como este nuestro, donde nuestras industrias, las pocas que tenemos, lo están pasando la mayoría bastante mal, elegir cuando sea posibles productos elaborados aquí y no en otro país puede contribuir a disminuir el paro y a que la situación general mejore considerablemente.



Sabemos que no es posible, ni tampoco conviene, hacerlo con todos los productos, prácticamente ningún país puede autoabastecerse y también es positivo el intercambio comercial entre países, pero, ciertamente, el reflexionar cuando hacemos nuestras compras o empleamos nuestro tiempo de ocio, donde lo hacemos y como, puede repercutir en nuestro entorno, puede hacer cambiar nuestro mundo.

El precio parece que ha sido el caballo de batalla durante estos últimos años, lo barato vende, no importa de donde venga, ni quien ni como lo haya fabricado. Es cierto que esto es el mercado, pero cada vez hay mas conciencia de otra forma de comprar. Como la agricultura de proximidad (mas o menos orgánica), que provoca escasa huella de CO2 , o las prendas confeccionadas con productos naturales y realizadas en fabricas nacionales, eso les da un valor añadido, aunque su precio sea un poco mayor. En países como EEUU y algunos paises de europa se valora este tipo de productos y tienen su público aunque sean de mayor precio.



Si algunas cosas buenas esta trayendo esta crisis, una de ellas es que la subida de la mano de obra en esos países esta haciendo regresar industrias que se deslocalizaron hace tiempo a oriente por la mano de obra tan barata que allí existía. El boom económico que ha tenido esa zona en los últimos años ha hecho que los salarios también suban y ya no sea tan rentable fabricar allí.

Es cierto que tenemos que ser competitivos en precio y calidad y si no, no llegaremos a nada, y no se puede ser demasiado proteccionistas con sectores que no son competitivos, pero creemos que en el punto medio esta la virtud.



Otro ejemplo parecido al que citábamos al principio lo tenemos en Australia durante la gran crisis de los años 30, los grandes almacenes Meyer anunciaron y promovieron los productos nacionales para salir de la crisis, y llegaron a conseguir paliarla en parte. ¿Por qué no hacer algo así aquí?

También es cierto que, hoy en día y en un mundo globalizado, no esta bien visto el ser proteccionista, y además en muchos sectores no se pude ser, ya que no existe comparación ni competencia con el producto, pero cuando podemos ¿Porque no lo hacemos?



A veces, quizá por snobismo, tendemos en muchos aspectos a valorar antes y mejor lo que viene de fuera que lo nuestro. Es de todos conocido el valor que otros países como EEUU, Francia o Gran Bretaña dan a sus productos y como protegen sus principales industrias. Aquí ni siquiera lo hacemos con la nuestra, el turismo, y esta mejor visto viajar fuera ates que conocer nuestro propio entorno. A nosotros nos recuerda un poco esa moda adolescente de nuestra época en la que “molaba” mucho llevar una sudadera de alguna universidad extranjera, preferentemente americana, y a la que por supuesto no se pertenecía, pero a nadie se le ocurría ponerse una de aquí, aunque tuviera un pasado histórico tan significativo o mas que aquellas.



No hablamos de un proteccionismo que cierre las fronteras a las importaciones, sino simplemente de evaluar las posibilidades a la hora de elegir entre diferentes productos u opciones dando valor también a otros aspectos como la cercanía, el impacto ambiental, la producción nacional, y no solo al precio, moda, etc.

Quizá con este tipo de apoyos podríamos conseguir una industria más fuerte y potente que nos hiciera situar como una nación importante. Nuestras industrias mas importantes son el turismo y el sector servicios, y los servicios están cambiando a pasos agigantados, ya no son negocio, así que quizá deberíamos plantearnos volver en algunos aspectos a lo básico como valor seguro. ¿No se ha preguntado nadie por que Alemania esta sobrellevando mejor esta crisis? Quizá tenga bastante que ver su potente industria, algo de lo que nosotros carecemos.



A la hora de realizar nuestras compras también deberíamos estar atentos para que no nos den gato por liebre, leer bien las etiquetas, pues algunos productos a primera vista puede parecer que están fabricados o producidos en un lugar y solamente esta realizado aquí el último proceso antes de la comercialización para cumplir así la legalidad vigente.

Así que, reflexionemos antes de realizar nuestras compras y evaluemos el impacto y consecuencias que estas pueden tener y si pueden hacer algo por cambiar la situación en la que estamos.

Las imagenes que ilustran esta entrada corresponden a la tienda en Valencia de la marca Española Hoss Intropia ,, aunque fabriquen una gran parte de su producción en India se preocupan para conseguir ser una firma ética. Están poniendo mucho esfuerzo en controlar cómo se trabaja en los talleres que cosen sus piezas y han hecho algunos pinitos con algodón orgánico, y siguen trabajando en ello colaborando con Textil Exchange para desarrollar un plan que les permita utilizar tejidos sostenibles.

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