Inventarse el Trabajo




En estos momentos difíciles para el empleo, estamos viendo como lanzarse a emprender casi la única alternativa para la mayoría de los que han perdido su empleo, y para todos aquellos con personalidades mas inquietas que prefieren inventarse su propio trabajo a luchar por uno que no satisfaga sus inquietudes. Casi la mitad de los que crean su propia empresa lo hace por necesidad y la falta de financiación es uno de los mayores obstáculos.



Hace años que no se veía en nuestro país un movimiento así, de pequeños emprendedores intentando abrirse camino bien físicamente o en la red. Aunque lamentablemente bastantes se quedaran por el camino, es casi la única brisa fresca que se respira en nuestro panorama económico actual.



Hoy en día cuando se trata de emprender en cualquier campo casi todo esta ligado al final de una manera u otra con las nuevas tecnologías porque es la mayor ventana para enseñar y dar a conocer nuestra idea al mundo. Los jóvenes, en su mayoría ya nativos digitales, son quienes lo tienen más fácil porque están más familiarizados con ello y tienen los conocimientos necesarios, aunque por otro lado les falta la experiencia de las generaciones mas maduras. Para ellos al principio el riesgo es reducido, no tienen mucho que perder, como mucho su tiempo, además como desconocen muchas de las dificultades, a veces llegan a realizar cosas que a otros mas experimentados parecerían imposibles.



Para muchas de estas iniciativas la base principal es una buena idea, sólida y estudiada; luego, para empezar a desarrollarla, bastaría con un pequeño centro de operaciones que va desde una de las habitaciones de la casa hasta compartir un espacio en coworking (en el caso de los estadounidenses el lugar ideal parece ser el garaje de casa, donde hemos vistos surgir algunos de los mas importantes avances tecnológicos).



Por otro lado también hay que reconocer que, a pesar de algunos avances, en este país todavía no es fácil emprender. Aunque es cierto que se puede crear una empresa en poco tiempo, la cantidad de costes y las trabas que hay que sortear en las diferentes administraciones hasta conseguir que todo este en regla hace que se frustren muchas de estas iniciativas, o bien que estén ocultas hasta que el experimento esta rodado y comprobado. Sin contar que en los planes de estudios universitarios y profesiones no se incluye una formación básica de emprendeduría. Enseñan a ser profesionales, pero desligándose del ámbito practico del ejercicio de la profesión.



Aunque en ciertos campos de actuación es mas complicado que en otros, al final lo que importan son las ideas, y en el sector del diseño tenemos diversos ejemplos de éxito de los que ya hemos hablado en este blog. Como el caso de Ora Ito, diseñador que, ante la ausencia de encargos, realizo una serie de diseños para algunas de las más conocidas marcas del mercado y los publico en la red. El éxito fue tal que varias de éstas en vez de demandarle por utilizar su marca lo contrataron para que les realizara algún trabajo.



También comentábamos hace poco del estudio Ciszak Dalmas, dos diseñadores que empezaron realizando piezas de mobiliario bastantes artesanales, pero con entidad, y los publican en su blog consiguiendo un cierto éxito en los círculos relacionados, hasta llegar a los responsables de la firma Max & Co. que le encarga las imágenes corporativas de sus tiendas.



Otro ejemplo, esta vez aquí, lo tendríamos en el ilustrador vasco Iban Barrenetxea, quien empezó a publicar sus ilustraciones en su blog , y gustaron tanto que ahora se lo rifan varias editoriales para ilustrar sus libros (uno de los últimos que nosotros hemos comprado es el clásico Blancanieves, de editorial Nordika)



Estos son algunos ejemplos conocidos o que han tenido una mayor repercusión, pero hay múltiples casos, más o menos mediáticos, de jóvenes y no tan jóvenes profesionales de distintos sectores a los que dar a conocer por “amor al arte” su trabajo en la red les ha catapultado a conseguir resultados importantes.



Con estos ejemplos queremos poner de manifiesto que casi todo es posible, que hay que trabajar y luchar por una idea, y que si no tenemos trabajo quizá nos lo tengamos que inventar, pero desde luego no debemos quedarnos quietos.

Las imágenes que ilustran esta entrada corresponden a los escaparates diseñados por la ilustradora Marjane Satrapi para los grandes almacenes Le Bon Marche con motivo de sus 160 aniversario.

 Satrapi se dio a conocer en el mundo del cómic a través de la novela gráfica Persépolis, - una obra autobiográfica que narra su vida en Irán desde la caída del régimen del Sha a la ascensión al poder de los Ayatolas-. Con su estilo sencillo, expresivo y desgarrador tuvo tanto éxito (incluso fue llevada al cine) que llevo reconocer a su autora a nivel mundial como una de las figuras mas importantes del momento en su campo.



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