Gratis

En pleno debate sobre las descargas ilegales y la gratuidad de los contenidos en Internet, leemos en algunos medios sobre el éxito de la tienda “Es lo ultimo”, de la que ya hablamos en una entrada anterior y que, recordemos, a cambio de abonar una cuota de cinco euros semestrales, permite llevarse 5 artículos gratis a casa. Pues bien, reciben 300 visitantes diarios, en 1 mes y medio se han inscrito como socios 18.400 personas, prevén facturar en su primer año 500.000 euros y preparan su desembarco en Madrid para el mes de febrero.

“Es lo último” es sólo un ejemplo más de cómo sacar partido a una de las tendencias más de moda en los negocios: hacer rentable lo gratis.



Esto por lo menos es lo que venia a dar a entender un libro que leímos el fin de semana pasado, y que traemos a colación por lo curioso del planteamiento:“Gratis, el futuro de un precio radical”- Cris Anderson – Ed Tendencias, nos explica cómo, en vez de vender, puede ser más lucrativo regalar, ya sea música, libros o billetes de avión.

Existen muchas cosas en Internet donde casi todo se da gratis sin esperar nada a cambio. Un buen ejemplo de esta práctica son negocios como Facebook, Google o Wikipedia. Paradójicamente y lejos de lo que pueda parecer, lo gratuito no supone perdidas de dinero, sino enormes beneficios. Regalando es posible no solo ser rentable, sino alcanzar pingües beneficiosos.



Más allá de la red, el negocio de lo gratuito comienza a ser una realidad y para demostrarlo el autor desgrana en varios ejemplos cómo podría ser gratis, entre otras cosas, un billete de avión, un libro de texto, un CD de música o incluso un coche. Además, incluye un capítulo con 50 modelos de negocios creados sobre la base de lo gratis.



El libro analiza críticamente la historia de lo gratis y el enorme poder sobre nuestra capacidad de decisión, para más adelante sumergirse en los principios subyacentes de esta nueva economía: cómo y dónde funciona o por qué es tan a menudo malinterpretada y temida. Gratis no deja pasar por alto el contexto en el que nos encontramos y estudia las consecuencias y el futuro de este fenómeno en una época de crisis económica. Con el fin de orientar a todos los lectores, propone varios modelos de gratuidad, destacando el freemium, un modelo emergente de negocio —bastante común en el sector de servicios online y de compañías de software— con el que se conquistan usuarios masivamente ofreciendo productos y servicios gratuitos. El usuario sólo pagará por ellos cuando opte por la versión ampliada. El objetivo de las empresas es sufragar con eso el uso gratuito de los productos y servicios.



Según parece hay un nuevo fabricante de coches eléctricos, Better Place, que pretende vender sus coches a precios muy bajos. Su objetivo es obtener ingresos con la venta de las baterías nuevas, el mismo sistema que utilizan los fabricantes de impresoras, que ofrecen su producto a bajo coste y ponen la diferencia en los cartuchos de tinta.



¿Y cual es la novedad? Porque a fin de cuentas, el concepto de “gratis” existe “probablemente desde los inicios de los negocios”, muchas veces cuando vamos a hacer la compra o cuando compramos algún articulo nos regalan muestras gratis de productos, y después si nos gustan compramos una caja entera. Una muestra gratuita, es marketing puro y duro previsto tanto para introducir un producto e instalar un ligero sentimiento de deuda moral que nos puede animar a comprar el articulo a su precio normal. ‘Gratis’ es una de las palabras más poderosas del marketing, motiva a las personas. La mayoría de las veces cuando vemos un anuncio de algo ‘gratis’, aunque no nos interese la mercancía, la cogemos. Los profesionales de marketing aprovechan todas las oportunidades posibles para usar esa palabra.



Por ello no es de extrañar que muchas empresas hayan incluido el concepto de “gratis” en sus ofertas de diversas maneras. Los productos de cosmética nunca están de rebajas, pero en muchas promociones ofrecen comprar un producto a su precio normal y llevarte otro gratis. Eso protege el precio normal..

Pero, está claro que los productos y servicios ofrecidos gratuitamente no son realmente gratis; se pagan de una u otra manera.



Hay otros factores que también interfieren. En Internet, hay pocas barreras económicas para la creación de una tienda, de una web de información o de un blog, y así competir con empresas establecidas que posiblemente tengan que trabajar con costes fijos altos e inversiones elevadas en instalaciones no virtuales. Esa facilidad para entrar en el mercado ha posibilitado la creación de lo que BusinessWeek llamó economía “de mano de obra gratis”. Las personas cuelgan webs sofisticadas, muchas veces útiles y sin coste alguno, aparte del tiempo requerido para montarlas. Al mismo tiempo, la tecnología digital ha posibilitado copiar fácilmente materiales protegidos por copyright —música, películas, fotografías y noticias—, que son, o eran, productos de industrias tradicionales. El resultado de todo eso ha sido un cambio en la expectativa del consumidor. Ha surgido una “cultura de lo gratuito”; hay muchas cosas que las personas esperan obtener gratuitamente.



Periódicos y revistas, sobrecargados con costes fijos y de distribución elevados, se han visto afectados tanto por la cultura online gratuita como por la facilidad con que su producto —caro a la hora de producir, pero fácil de copiar y pegar— es secuestrado por webs gratuitas creadas por blogueros que no reciben nada por eso. La mayor parte de los periódicos han decidido ofrecer su contenido gratuitamente, pero el problema es que los ingresos de los anuncios online por sí solos no son suficientes para cubrir sus elevados costes fijos. Las webs de periódicos debaten la cuestión del contenido gratuito y del contenido cerrado accesible sólo mediante pago.



Pero, el modelo de pequeños pagos online tienen una difícil aplicación porque las personas están habituadas a un volumen enorme de noticias gratis. No hay nada peor que viciar a las personas con productos gratis. Si se lanza un producto gratis, casi seguro que ese tendrá que ser su precio para siempre. Y si es eso lo que se pretende no queda otra salida que trabajar con costes bajos.

Las empresas necesitan adaptar su modelo de ingresos a las nuevas tecnologías. No todo el mundo puede competir con el precio cero, pero existen formas creativas de estrategias.



En 2007, la banda de rock Radiohead ofreció el disco In Rainbows para descarga por el precio que el consumidor estuviera dispuesto a pagar. De acuerdo con cálculos de la empresa de investigaciones ComScore, un 38% de las personas que hicieron la descarga del disco pagaron por él, de media, 6 dólares. El lanzamiento posterior del disco en CD vendió más que los dos CD anteriores de la banda.

Los efectos de la cultura online gratuita han tenido un fuerte impacto en las empresas offline. Muchos empleos que antes exigían la experiencia de un profesional ahora están a cargo de software, su agente de viajes, probablemente, es un poderoso motor de búsqueda”.



El problema es creer que el modelo de negocios de la industria es inmutable. La empresa no es una cosa estática, y hoy es menos que nunca. El gran desafío que plantea Internet es el hecho de hacer posible el rápido cambio de colocación de dinero en ciertas industrias. No es fácil pasar por ese tipo de transformación. Las empresas de éxito son aquellas que prestan la debida atención a eso.

Ese, es el secreto de la economía gratis. Lo más importante de este tipo de economía es que la capacidad que tengan las empresas de dar productos gratis debe estar sustentada en cosas que de verdad sean necesarias y útiles.



Más o menos estos son los puntos fundamentales del libro, se trata de un tema bastante polémico que nos ha dado que pensar. De una forma u otra, muchas empresas - y nosotros mismos con este blog - realizamos una labor similar, ofrecemos un contenido que intentamos que sea serio, informativo y motivador, el cual nos lleva bastante trabajo y por el cual no recibimos hasta el el momento casi ninguna remuneración económica, ni mediante la publicidad que hemos insertado, ni porque alguna empresa se haya interesado en incluir ningún anuncio, ni por haber aumentado la cantidad ni calidad de los encargos que nos llegan. Pero al realizarlo con ilusión, motivación y porque creemos en su necesidad y utilidad, confiamos que en un futuro eso pueda cambiar.

Las fotografías que acompañan esta entrada son de la Librería “Da Vila” en Sao Paulo, Brasil, una cadena de establecimientos de la que ya pusimos imágenes de otra de sus tiendas diseñada también por el arquitecto Isay Weinfeld. ( Misma empresa imagenes corporativas diferentes y diseñada teniendo en cuenta la experiencia de compra )

2 comentarios:

  1. Pues deberiais recibir muchos mas encargos, porque este blog es lo mas. Os voy a encargar el disenho del logotipo de la Iglesia del Cuatrifolium. Y os dare la membresia gratuita a cambio. Gratis por gratis, jajajajajaja. To (chas) tal (chas).

    Me encanta lo de "No hay nada peor que viciar a las personas con productos gratis", a mi me pasa con las millas aereas. Viaje tantisimo los 4 anhos pasados que acumule montones de millas que gaste en los viajes de vacaciones. Ahora no viajo por trabajo y no tengo millas y tengo que pagar los vuelos. Y se me llevan los demonios.

    Tambien me recuerda vuestra entrada a una frase que dice uno de mis mejores amigos (que es un poco "agarrao") cada vez que me invita a un cafe o una cerveza. Al cabo de un rato, cuando estoy desprevenido me dice: "No te sabe como a gratis?". Lleva mas de 20 anhos haciendolo y siempre me hace reir.

    La libreria, y la escalera amarilla, de primera.

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  2. Ardilla, creemos que mejor que un logotipo seria un escudo, con su lema y todo (to(chas) tal (chas)), todo ello bordado en un "pendón", jajaj.

    Si, no hay nada peor que que nos den algo y nos acostumbremos a ello, porque luego ya se sabe... "las costumbres se hacen leyes..."

    Un conocido nuestro cuando invita, siempre pilla a alguien desprevenido preguntandole: ¿oye, esto a ti no te sabe a trapo? y cuando le mira perplejo y el interfecto suele contestar que no, le dice "es que como es de gorra (gratis)".

    Las librerias estas son como para que te dejen encerrado dentro y pierdan la llave...

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