Almacenes El Indio



En nuestra última visita a Barcelona, paseando por la zona del Raval nos topamos también con un curioso establecimiento que aunque sin duda conoció tiempos mejores aun se mantiene en activo como testigo (vestigio) de otras formas de entender el comercio y reflejo de una estética y un tiempo pasado. Nada más verlo decidimos que se merecía el solo una entrada en este blog y podría encajar en la serie que llamamos “mirando atrás”, pero al seguir abierto no lo incluimos hoy: Almacenes El Indio.


El local se encuentra en los bajos de un edifico también histórico, el del nº 24 de la calle Carme, la Casa Ramón Martí, un edifico proyectado en 1861 por Pau Sambró Badía.


Estos populares almacenes fueron fundados en 1870 por el indiano F. Mitjans, quizá de ahí su nombre
, o de la tradición local, pues era tendencia llamar la atención mediante el exotismo de corte colonial, como muestran otros nombres: El Celeste Imperio, Las Dos Américas, La Perla Colonial, La Abeja Colonial.


En 1920 pasaron a manos de Andreu Alsina, quien encargó su renovación total a los decoradores Vilaró y Valls y en 1922 ya se podía admirar la magnificencia modernista que vertieron a manos llenas, sobre todo en la entrada.


El vestíbulo, para el que no se reparó en gastos, fue todo un éxito. Para conseguir ese grandioso vestíbulo, con esa amplitud y belleza, sacrificaron la parte delantera y decidieron no hacer llegar la escalera de la finca hasta la calle. Su ornamentación magnificente estaba realzada con molduras e historiadas lámparas; por desgracia y con motivo de un repintado hecho en los años 50, se perdió toda la que resplandecía en el techo, ejecutada a base de pan de oro. Fue el primer vestíbulo de este tipo en Barcelona y fue imitado por otros almacenes de entonces. El interior fue decorado con mobiliario Thonet, adquirido en la central que la acreditada casa vienesa tenía en el número 36 de la calle de Pelai.


En aquellos días, cuando en la publicidad del establecimiento se podía leer: “¡El bolsillo más modesto vestirá de seda comprando en El Indio!”, Andreu Alsina, iba a Londres y París a comprar todo tipo de género. Pero además, El Indio poseía una fábrica en la calle Llacuna del Poblenou para “producir en ella, según rezaba la publicidad, sus artículos de venta y poder ofrecerlos al público sin intermediarios”.


Probablemente en uno de esos viajes Alsina se trajo el indio mecánico que en los años veinte decoraba el escaparate y que hacía las delicias de los chiquillos del barrio. Según parece, provenía de la Exposición Universal de París de 1900, y movía los brazos y desplegaba un pequeño cartel a modo de anuncio que algunas veces fallaba, y eso era lo que divertía a los chavales del barrio, que se amontonaban delante del escaparate para verlo.


En 1929 año en que se inauguraron la Exposición Internacional y el Estadio de Montjuïc los almacenes El Indio estaban en pleno auge. En su interior, más de veinte dependientes, con sus correspondientes ayudantes, atendían a una distinguida clientela, seducida por el gran surtido de tejidos y la “glamourosa” publicidad que el establecimiento exhibía en su catálogo, confeccionado ex profeso para la ocasión: “La Exposición Internacional será una continuada serie de grandes fiestas que harán indispensable el bien vestir”.


Actualmente, El Indio es propiedad de Baldà i Riera S.R.C, que se hicieron cargo del negocio en los años 40 y aunque el establecimiento tiene casi 150 años de existencia y ha aguantado bien hasta ahora, su futuro, en cambio, no está nada claro. El alquiler del local es de renta antigua, un tipo de contrato que quedará extinguido en 2014 con el fin de la moratoria de Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU). En esa misma situación hay 5.500 comercios más en Cataluña, según un estudio de la Generalitat.


A pesar de ello, cada día entran media docena de turistas a visitar la tienda ya que aparece en todas las guías turísticas. Y es que a pesar de los años transcurridos, El Indio conserva considerables vestigios de su encanto de antaño, así como la belleza de su ornamentación modernista y una indescriptible atmósfera, muy representativa de los característicos establecimientos de su estilo, aunque esté un poco ajada por el paso del tiempo.



Nos imaginamos que la tienda como está enfocada y llevada por sus actuales propietarios no es negocio, y está abocada al cierre, pero desde aquí creemos que esta tienda convenientemente actualizada y reorientada debería ser un ejemplo del comercio de otra época y permanecer en el tiempo.


2 comentarios:

  1. Muy bueno todo lo que habéis colgado de vuestra visita a Barcelona. Me ofrezco para hacer de cicerone en Sevilla, cuando pase "la caló", claro. Enhorabuena, una vez más, por este blog del que tanto aprendo.

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  2. Francis, muchas gracias, lo cierto es que fueron pocos dias pero muy bien aprovechados. Te tomamos la palabra para cuando tengamos tiempo de hacer una escapada a Sevilla, que ya toca, eso si, como tu muy bien dices, cuando pase "la caló", porque unas caminatas como las de BCN bajo el sol sevillano...

    Un saludo,

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