Mirando Atras - La Maquina para Vender 3



Hoy os traemos la tercera y ultima parte del texto que sobre los interiores realizados por arquitectos durante los años 50 en España que os hemos ofrecido estos dos últimas semanas bajo el titulo La Maquina para Vender. Esperamos os esté resultando tan interesante e instructivo como lo fue para nosotros cuando lo descubrimos en la red.

Tenemos que decir además que ha supuesto también una satisfacción añadida el que el propio autor del texto nos contactara para agradecernos el haberlo rescatado tanto tiempo después. Los agradecidos somos nosotros, vaya aquí nuestro agradecimiento publico hacia él por escribirlo y por permitirnos traerlo hasta nuestro blog y a vosotros por leerlo.


Es una lastima, como algunos de vosotros nos habéis manifestado en vuestros comentarios - con los que estamos totalmente de acuerdo-, la perdida y olvido a que se somete al patrimonio comercial en nuestro país y la falta de información que sobre él hay. Es por ello que textos como éste, bien escritos y documentados se merecen no caer en el olvido. Deberían sin duda ocupar los mismos espacios y despertar la misma atención que sus hermanos dedicados a la arquitectura y con ellos reivindicar la importancia y maestría de muchas de esas “obras menores” que en algunos casos, como este texto muestra, fueron la antesala y el campo de experimentación para otras mayores.

La ilusión por el trabajo es algo que no falta en estos jóvenes arquitectos conscientes del papel fundamental que desempeñan. Y por encima de este empeño, de esa ilusión dinamizadora, está el resultado, la forma exterior. También aquí está el placer: los arquitectos manejan con las formas, los colores, las texturas, los objetos, del mismo modo que un niño juega con un juguete nuevo. Los arquitectos no se cansan de jugar. Los locales comerciales son ese campo ideal para el disfrute, para el placer de lo pequeño, para insistir una y otra vez en una manera de hacer, de componer, de formalizar.


Así se entiende la reiteración en el uso de una serie de elementos
formales, de recursos proyectuales, que se repiten en las tiendas de estos años. Especialmente evidente es esta reiteración en los primeros años 50, previos a la consolidación del Estilo Internacional y ligados a un cierto organicismo funcional y estético. Muchos bienes de consumo están sujetos a la moda. Y, por adecuación al contenido, muchas tiendas lo estarían. Al ver imágenes de personas muchas veces se las puede situar, por el aspecto externo, en un momento histórico determinado. Lo mismo ocurre al contemplar estos locales comerciales. Veamos, pues, cuales son algunos de esos aspectos comunes, extrapolables frecuentemente al resto de la arquitectura.

Fruto de esa nueva concepción espacial a la que nos hemos referido, se puede entender el proyecto de estos locales comerciales en su conjunto. Y donde se mejor se manifiesta esta unidad es en las plantas de los locales. Se evidencia en primer lugar una cierta ligereza incluso en la manera de dibujar los planos. La aparente falta de rigor habla precisamente de ese carácter experimental, ágil, de poco compromiso que estas propuestas representaban para los arquitectos, ocupados sin duda en mayores empresas. Al final de la década los planos serán, sin embargo, objeto de mimo por parte de los autores, conscientes de las intenciones que el propio dibujo es capaz de expresar. Estas plantas vendrán a ser el programa mismo de necesidades. La distribución de la planta expone ya todos los elementos que contendrá, que llenará el espacio: tratamiento del pavimento diferenciando ámbitos y circulaciones, situación de la escalera, vitrinas, escaparate y del resto del mobiliario. Se recurrirá sistemáticamente a emplear diferentes tipos de pavimentos, buscando contrastes y relaciones entre los diferentes materiales: maderas, losetas, baldosas de terrazo o barro cocido, etc.Otras veces los efectos se conseguirán mediante la colocación de las piezas: pavimentos estriados o, en muchos casos, mediante aparejos locos de piezas rotas formando interesantes texturas. En definitiva, fruto de una concepción globalizadora del proyecto, se procurará hacer todo aquello que enriquezca el espacio interior de manera plástica, directa, apoyándose en las cualidades expresivas y cromáticas de los materiales.


Otro aspecto que se introduce en estos años es el recurso a la pintura y a la escultura. Será habitual la colocación de murales en los paramentos verticales e incluso en los suelos. Se trata de pinturas murales, pirograbados, mosaicos de azulejos o de piedra, encachados, enchinados, veteados, etc., con los que se conseguirán diferentes efectos decorativos. Para los mosaicos de azulejo se emplearán a menudo los mismos que se emplean en alicatados de cocinas y cuartos de baño, frente a los mármoles, más empleados por los arquitectos italianos. Suelen ser composiciones grandes, ocupando generalmente paños enteros, relacionadas con el tema del local en cuestión. Por ejemplo, en las agencias de viajes se colocan metódicamente mapamundis u otro tipo de gráficos geográficos. Este recurso a los murales pone de manifiesto la contribución que en este campo de las tiendas -y, por extensión, en las demás arquitecturas- prestan a los arquitectos otro tipo de artistas como pintores y escultores.


Los murales aportan sin duda una importante valoración cromática. El color es otro elemento tenido en cuenta en los locales comerciales, convirtiéndose a veces en el auténtico protagonista del interior. Aparecen colores discretos pero contrastados: verde oliva, amarillo limón, blanco marfil, rojo caldero, bermellón, etc., aplicados a paredes, techos, tapizados y otras piezas que integran el espacio. Finalmente -y felizmente en muchos casos- ese repertorio se verá reducido al blanco, el negro y a un discreto gris (el recurrido gris jaspeado de la goma Pirelli, tan empleada por los arquitectos de los años 60). Fisac fue uno de los arquitectos que se interesó por esas variaciones cromáticas, combinación de materiales y texturas, dotando de gran riqueza al espacio interior de los locales. Muchos de los recursos que él empleaba -los muros de ladrillo, mamposterías de piedra, etc.- serán invariablemente empleados por muchos otros arquitectos. Una de estas reiteraciones será recubrir los pilares -circulares en la mayoría de los casos- que aparecen en el interior de las tiendas con ladrillo o con mampostería de piedra en lajas.. Como en lo demás, al terminar la década este pesado pilar, de textura rugosa, se convertirá en un ligero y desnudo pie derecho metálico. Se experimenta con nuevos materiales.


Será frecuente -por clara influencia nórdica y del organicismo italiano- el revestimiento de paramentos verticales con listones de madera raíz vista, bambú, paja o tablillas acanaladas; serán con frecuencia formas sinuosas o redondeadas que sirven para dotar al espacio interior de cierto dinamismo y amabilidad. Otro componente habitual de las tiendas vinculado precisamente al movimiento es la escalera. Al principio se diseñará frecuentemente de directriz curva para reforzar su carácter dinámico, logrando introducir un elemento interesante, capaz por sí solo de tensionar el espacio. Este aspecto formal, como casi todos los demás, viene a menudo importado del extranjero. Y vinculado a la propia escalera está el diseño y ejecución de la barandilla. Curiosamente, será habitual diseñarla únicamente mediante tubos verticales poco separados y con pasamanos de madera, de la misma manera que posteriormente se harán con tablones de madera horizontales o que en nuestros días sea asiduo colocar un simple vidrio laminar o tensores metálicos. Es, en definitiva, una cuestión únicamente de diseño sometida a la moda. Y algo similar ocurre con los rótulos exteriores de las tiendas. Tanto la tipografía empleada como el material de que está hecho o la iluminación son temas muy representativos y vinculados a un momento y lugar concreto. Asimismo se observa habitualmente un recurso a lo vegetal con el fin de humanizar el espacio hasta reproducir ese ambiente doméstico que se buscaba en las tiendas tipo salón: funcionalidad y confort al mismo tiempo. Se colocan -plantas, enredaderas, etc.- como si de elementos arquitectónicos se tratara, enmarcando fondos o separando estancias. Una vez más, se irán sustituyendo por biombos-persiana y paneles, móviles o fijos. Estos últimos, generalmente de estructura tubular fina, provienen de los usos expositivos.



Estos y otros aspectos comunes se pueden extraer de una visión panorámica de estos locales, en los que por encima de todo se buscabla congruencia de la intervención de acuerdo a los principios estéticos y arquitectónicos en boga y también fruto de la coherencia o de búsquedas más personales.

Las imágenes que acompañan esta entrada pertenecen a varias obras de Rafael De la Hoz en la ciudad de Córdoba, las dos tiendas de fotografía “Estudio I y II” y el edificio de la Cámara de Comercio de dicha ciudad.

2 comentarios:

  1. Enhorabuena
    Me ha parecido muy interesante este apartado, y concretamente creo que este texto resume todos los aspectos del diseño en estos años, no sólo en interiorismo comercial, si no en todo tipo de instalaciones.
    Muy interesante la mención de los murales, creo que es algo que también se ha perdido, el hecho de que artistas de otras ramas colaboren en el proyecto, escultura, pintura...
    Verdaderamente creo que los diseños de los 50 y 60 eran más íntegros que lo que se pueda hacer generalmente hoy en día. Tenían un carácter propio que incluso hoy en día nos sirve como recurso, y que continuamente intentamos reinventar, y creo que no sería un error resurgir de nuevo a este estilo, puesto que su atemporalidad le permite ser valorado actualmente, por eso sigo diciendo que es una pena que muchos de ellos no se hayan mantenido, ya que no sólo se trata de observar reliquias del pasado, se trata de mantener espacios que han sido bién diseñados, y que nos servirían de ejemplo como proyectos contemporáneos.
    Lo bello es la consecuencia de lo correcto.
    Un saludo

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  2. José, muchas gracias, como ya hemos dicho, a nosotros nos parecio un texto de lo mas interesante, ademas tambien hacias refrencia al mismo en tu comentario.

    En cuanto a lo que comentas de la colaboracion entre artistas, creemos que es debido al signo de los tiempos, ahora todos quieren hacerlo todo, y no es por un espiritu renacentista de querer saber mas y de todo, es un tema economico, como en los negocios, cuantas mas cosas haga uno, mas puede cobrar por ello, en los negocios y empresas ocurre lo mismo si ademas de pan puedo vender otras cosas, mas ganancias. Ya nadie se dedica a una cosa y colabora con otros, si lo puede hacer todo o intentarlo y llevarse todas las ganancias, mejor.Es lo que hay.

    Como muy bien dices, nosotros tambien lamentamos esa falta de memoria historica de nuestro comercio no es por mantener reliquias a cualquier precio, sino mantener aquellas que merecen la pena, que sirven de ejemplo en muchos aspectos, por sus aciertos y para evitar sus errores.

    Un saludo,

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