Cambio de modelo




El comercio actual se encuentra en un momento en el que casi nada funciona como lo venía haciendo hasta hace unos años. Los viejos métodos para vender ya no parecen servir, los problemas no son los mismos ni las soluciones las de antes.
La actual crisis, tanto económica como de ideas, y la revolución digital están provocando que las empresas tengan que reinventarse. Si nunca ha existido una fórmula infalible para el éxito, éste es todavía más complicado hoy en día, y nadie sabe a ciencia cierta que va a pasar, ni a corto ni a medio plazo.



Muchos de nosotros nos estamos basando en una intuición más o menos acertada para seguir sobreviviendo. Y si recurrimos a empresas o profesionales especializados en asesoramiento vemos que tampoco ellos aportan casi nada nuevo; al final los mismos discursos y métodos de crecimiento que aparecen en todos los libros o paginas Webs y que casi todo el mundo utiliza, pero que, como podemos comprobar, hoy en día ya no parecen tener efecto, y al final se acaba desesperanzado y con la sensación de haber malgastado el costo de esa asesoría. Todos queremos que nos den soluciones innovadoras, encontrar una salida, a una situación difícil y para un futuro que nadie tiene claro, y eso es casi imposible, se antoja algo así como la  busqueda de “El Dorado “.



Nosotros en nuestro día a día, como suponemos os ocurre a muchos, nos encontramos un panorama desalentador: negocios con muchos años a sus espaldas que echan el cierre o están a punto de echarlo, por no haberse sabido actualizar, profesionales que tras muchos años ya no ocupan sus cargos o ejercen sus oficios, empresas cerradas o que han reducido casi a mínimos su actividad, personal, etc.

Recursos como el de copiar fórmulas de éxito que hasta hace pocas fechas daba resultado están ya agotados, porque son múltiples las empresas que lo hacen y porque casi siempre el que inicia la formula va con ventaja, y aquí solo vale ser el primero o el mejor.



Es cierto que la revolución digital está haciendo que vivamos una especie de Renacimiento, nunca estuvo tan al alcance de todos tanta información, tanto conocimiento, tantas posibilidades, y que la tan omnipresente crisis está cambiando nuestros valores y objetivos, restándole importancia a ciertos aspectos de nuestra vida y a la posesión de algunos productos y objetos y sustituyéndolos por vivencias y experiencias, pero ¿ahora qué?



A estas alturas no se puede negar que el precio es uno de los factores del éxito de algunos nuevos formatos. En una situación como la actual todos queremos sacar más partido a nuestro dinero por lo que el precio es uno de los que más pueden pesar a la hora de decidir una compra, pero solo eso ya no basta tiene que ir acompañado de valores añadidos: tecnología, moda, personalización, entorno, experiencia de compra , etc.



Como decíamos al finalizar nuestra anterior entrada dedicada a Bernardo TrujilloEl cliente es lo más importante que tenemos”, por lo que lo primero que deberíamos saber, según nuestro punto de vista, es qué necesita el cliente, para poder ofrecérselo, y eso sólo podemos hacerlo si estamos atentos a los cambios en los mercados, a los nuevos gustos, usos y costumbres…Hay que conocer en que han cambiado las necesidades de nuestros clientes para satisfacerlas. Y para hacerlo es necesario tener curiosidad, ilusión e ideas.



Otra cosa que creemos está clara es que ya nada existe, ni se puede dar a conocer a nuestros posibles clientes, si no está presente en la red. Pero tampoco exclusivamente en la red, sino en ella como complemento del sitio físico. Y tampoco esto es fácil, pues ya hay cada día hay más páginas similares, lo que dificulta que el cliente se fije en la nuestra. Nuestra presencia tiene que ser diferenciada y especializada.



Alguna empresas, incluso de las grandes, han descuidado en pasado esa presencia por considerarla una pérdida de tiempo y dinero, y ahora lo están lamentando y pagando sus consecuencias, ponerse al dia no es tan fácil como parece.

Por otro lado el cliente tiene que identificarse con aquello que hacemos o vendemos. Debe entrar a formar parte de su vida, ser parte de lo que le interesa y le importa. Para eso naturalmente es necesario ofrecerle todos los datos que le permitan identificarse con nosotros, darle confianza, ofrecerle una solución a su problema o satisfacer su necesidad o capricho.



Un tipo de servicio tan personalizado ha tenido hasta ahora siempre un costo elevado, no siempre al alcance de todo el mundo, pero la competencia y la democratización que a muchos sectores ha llevado la revolución digital está cambiando esto también. Los clientes hoy en día quieren lo mejor al mejor precio.



Todos parecemos querer cada vez más por menos. Los artículos y productos parecen tener cada vez menos valor y los servicios han subido sobremanera. Todos nos consideramos incorrectamente remunerados y en cambio pensamos que pagamos en exceso a nuestros proveedores ya sea de productos y servicios.



Parece que nuevamente se vuelve a valorar lo tradicional y bien hecho: por biológico, por artesanal, por único; pero nos parece un disparate lo que la mayoría de las veces se nos pide por ello, así al final lo que conseguimos es una semi-artesania.



Y esa podía ser la salida para ciertas empresas, conjugar tradición y modernidad. Y como ejemplo todas estas pequeñas empresas semi- artesanas que están surgiendo, con muchas ganas e ilusiones de la mano de jóvenes empresarios muy preparados que miran con esperanza a un futuro incierto sin perder de vista un pasado reciente.

Las imágenes que ilustran esta entrada corresponden al Kex- Hostel en Reyjavik, que sería como la reinvención del Hostal, sin llegar a hotel, con un precio superior al primero pero inferior al segundo, cada vez con más servicios y encanto. Según lo denomina un artículo que hemos encontrado “El cielo de los Hispters”

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InShop Interiores Comerciales, es un estudio de interiorismo dedicado fundamentalmente al diseño, asesoramiento y análisis comercial. Somos conscientes de la importancia del punto de venta en la transmisión de la imagen y los valores que la empresa intenta comunicar. Creemos que el comercio ha cambiado mucho sobre todo en el campo de los bienes de consumo no imprescindibles y ya no vale ofrecer un modelo mas de un mismo producto, hay que ofrecer valores añadidos, que haga decantarse al futuro comprador por nuestra marca y nuestro producto.

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