Espacios de Descompresión




Cuántas tiendas cerradas ha visto usted últimamente al salir a pasear por su barrio? El panorama es desolador. Cada cierre bajado supuso momentos de angustia y pena.

Pero, ¿no ha visto también colas en ciertas panaderías cuyos productos no resultan, ni de lejos, los más baratos? ¿No ha visto colas en ciertos restaurantes? ¿No ha visto colas en Nespresso? ¿Qué está pues en crisis: el comercio o un modelo de enfocar las cosas?.



Este encabezamiento pertenece a un articulo titulado "El cliente Persona" del periódico La vanguardia que hemos leído hace unos días, y refleja de una forma muy grafica lo que desde aquí intentamos transmitir, que una tienda es mucho mas que un sitio donde se vende una mercancía a un precio determinado, tiene que ser un lugar de decomprensión donde por unos momentos se olviden los problemas y nos hagan soñar con la experiencia que viviremos en ellas.



Hemos aprendido, incluso con simulaciones por ordenador, que las ventas dependían de una especie de ecuación, como una receta, que los entendidos llaman marketing mix, una mezcla de métodos para que los clientes, cual máquinas, actúen como se esperaba de ellos: comprando.



Pónganse muchos productos de buena calidad, bien iluminados en un escaparate, y bien colocados en la estantería; aplique al precio de compra el margen habitual, excepto unos pocos productos en promoción contundente; ponga lo que más se vende al fondo de la tienda; tenga vendedores atentos, y sobre todo ubique la tienda en un buen sitio.

Y con estos métodos se ha llegado hasta aquí.



Desde que la resonancia magnética lo permite, sabemos que las decisiones de compra son básicamente no-conscientes o implícitas. Es decir, que no están casi sustentadas por la razón, sino por alguna de las muy diversas emociones.



Quien trabaja en su tienda tiene ventaja sobre quien está en la oficina, porque está más cerca de la clientela y oye sus expresiones. Puede darse cuenta de que esta crisis del 2010 es opuesta a la del 2008. Ahora - para la mayoría - la crisis es de miedo, mientras que entonces era de "no llego a final de mes".



Comprendido lo que realmente le pasa a la clientela de su área de influencia, el comerciante debe dar una respuesta consecuente.



Más que recordar lo que da angustia haciendo "promociones anticrisis", puede convertir la tienda en un espacio libre de miedo, un sitio relajante, positivo, con buen humor, y donde a los clientes se les trate como personas, no como robots con cartera. Eso ya no sería una tienda, sino un espacio de descompresión.



No son las promociones lo que crea la preferencia continuada de la clientela, sino que el pequeño comercio aporte un cierto sentido a un trocito de la vida de sus clientes.

Las imagenes que ilustran esta entrada podrias ser un reflejo de lo que estamos comentando y se trata de una de las tiendas que la firma Muji tiene en Japon y mas concretamente en el barrio de Shinjuku Tokio. Diseñada por el estudio Superpotato.

6 comentarios:

  1. Muy cierto, lo mismo se puede decir de restaurantes, por ejemplo. Es muy difícil dar con la fórmula que permita sobrevivir en el tiempo. Como decíais hace un par de entradas, hay conceptos (Uniqlo) que funcionan de maravilla en algunos sitios y en otro se estrellan. El producto globalizado, afortunadamente, tiene límites. He notado en el tiempo que llevo en Nueva York un trato al cliente mucho mejor que lo que acostumbraban en el pasado, donde la mayoría de dependientes te miraban por encima del hombro. Ahora se esmeran mucho más, y ése va a ser uno de los signos de estos tiempos tan complejos.

    Es muy cierto que las promociones anti-crisis dan mucha grima... pero siempre nos quedará Muji. Y eso que parece una tienda de ropa, cuando para mí sigue siendo, ante todo, una papelería. La mejor de la historia.

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  2. Squirrel, el secreto no lo tiene nadie, es la suma de muchos factores y a veces tambien de un poquito de suerte.

    Y por ahora, y pese a la globalizacion todavia se mantienen las idiosincrasias, esperemos que que siga asi, un mundo todo igual seria muy aburrido.

    Ya hemos hablado en otras entradas de algunos aspectos positivos ( que tambien los hay) de la crisis, y uno de ellos puede ser la mejora de atencion al cliente.

    En cuanto a Muji, sentimos diferir contigo, al menos en lo que respecta a su distribuidor aqui en Madrid. Nosotros compramos unos boligrafos de aluminio funcionales, sencillos y bonitos, como corresponde con la filosofia de la marca, pero no han vuelto a traer recambios para ellos, con lo que se han convertido en menos de un año en objetos bonitos pero inutiles.

    Parece que Muji pretenden potenciar el aspecto textil en las tiendas, en España como son pequeñas y el producto es poco competitivo por precio, lo tienen un poco arrinconado, pero hemos observado que en la tienda de Goya cada vez tiene mas protagonismo a costa de las demas secciones

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  3. Pues qué pena. Aquí en NY también venden sobre todo ropa... Os cuento que lo que veo encima de mi mesa de trabajo en casa, además de la pantalla del ordenador, es un jarroncito Savoy de Alvar Aalto rebosante de rotuladores transparentes de Muji con cabecita de todos los colores. Soy adicto total.

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  4. Squirrel, pantalla de Mac, jarrón de Aalto, rotuladores de Muji... no podemos por menos que alabarte el gusto. Y encima, todo ello en NY.¿Te hemos dicho ya lo mucho que te envidiamos?

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  5. No hay nada que envidiar, de verdad. Y venid cuando queráis!

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  6. Squirrel, sí, hay mucho que envidiar, pero es envidia sana y nos alegra mucho que puedas disfrutar de esas y muchas otras cosas que envidiamos. Gracias nuevamente por la invitacion, esperemos que los tiempos mejoren y podamos aceptarla.

    Un saludo.

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