Adicción a las Compras




En la actualidad todo nos incita casi de forma irremediable a comprar. Hemos pasado de comprar por necesidada a comprar por diversión; las compras se han convertido en parte del ocio y a menudo en un pasatiempo. Pero el problema viene cuando comenzamos a perder el control, cuando ir de compras se convierte en una necesidad, cuando es imposible controlar el impulso y cuando, además, esta acción causa sentimientos de culpa, vergüenza, irritabilidad e inclusive problemas económicos graves. Entonces estamos ante una adicción.



La oniomanía, o la adicción incontrolable a volver a casa con decenas de bolsas de diferentes establecimientos, no sería un problema serio si tuviésemos una cifra ilimitada de dinero o si este hábito no supusiese, lo queramos admitir o no, un intento de llenar otros vacíos, pero esta adicción puede llegar a ser tan dañina y peligrosa como cualquier otra.

La persona que es adicta a las compras no suele reconocer su problema hasta que éste tiene unas consecuencias muy graves ya que como en otras adicciones lo viven con mucha vergüenza.



Se trata del mismo proceso mental y de acción: el enfermo recurre a un modo de evasión temporal que le hace olvidar sus problemas reales, durante el proceso de consumo se siente bien aunque más tarde experimenta un sentimiento de culpa y se jura no volver a repetirlo.

El concepto de adicción a las compras es relativamente nuevo. Se empezó a utilizar en Estados Unidos, y, por lo general, se trataba de mujeres que tenían síntomas depresivos.



Según un informe europeo sobre adicción al consumo publicado en 2000 el 33,22% de los consumidores adultos europeos "presenta un nivel alto de adicción al consumo irreflexivo o innecesario, tiene problemas graves de compra impulsiva o una falta de autocontrol económico".

Los hombres suponen el 32% de adictos y las mujeres el 34%. Dentro de la población adicta a las compras, el 3% llega a niveles que pueden considerarse patológicos. En la actualidad, según algunos expertos, los datos prácticamente no han variado.



Lo que sí ha variado es la propensión cada vez más acuciante de los jóvenes a sumirse en la vorágine del consumo incontrolable. Las nuevas generaciones han nacido inmersas en una sociedad de consumo y son "tremendamente vulnerables". "El estereotipo marca que los adictos a las compras suelen ser del sexo femenino, en este caso una mujer de mediana edad. Pero lo cierto es que los primeros compradores compulsivos son los niños. No hay más que verlos deseando cosas que no necesitan. Es algo que no se toma en consideración, y este tipo de educación puede desembocar en futuros compradores compulsivos.



Bajo esta adicción se suelen esconder estados depresivos y de ansiedad así como bajos niveles de autoestima. El problema se inicia cuando una persona encuentra gratificante el hecho de ir a comprar y empieza a utilizar esta actividad como única forma de encontrarse bien, o bien porque abandona otras actividades o bien porque llena un vacío. Este hecho hace que la persona empiece a asociar el acto de comprar con una sensación de bienestar.



Al principio la persona se justifica diciendo que era una oportunidad, que era un precio excepcional, que siempre viene bien para fondo de armario, etc., pero en la adicción a las compras no es el objeto que se desea lo que lleva a la persona a comprar sino que es el hecho de comprar, independientemente de lo que se compre, lo que se busca. Al final la persona llega a acumular muchos objetos inútiles o ropa sin estrenar, llegando incluso a esconderla para que la gente a su alrededor no se dé cuenta de su problema.

Como en toda adicción, en los casos más graves, la persona puede acabar tendiendo serios problemas familiares, sociales y económicos.



Algunos consejos para no caer o intentar controlar esta adicción pueden ser:

- Intentar hacer una lista de lo que se va a comprar.

- Planificar el gasto para cada cosa.

- Buscar otras alternativas de ocio y de “invertir” nuestro dinero

- Ser más crítico con la publicidad para no dejarse engañar



- No frecuentar lugares que inciten a las compras como grandes centros comerciales.

- Posponer la compra de algo que se desea 1 ó 2 días para reflexionar sobre su necesidad.

- No busques la relajación comprando, ya que ésta será pasajera y, posteriormente volverá la ansiedad.

- Planifica recompensas por no acudir a lugares críticos que invitan a comprar.

- Educa a los hijos en el consumo y gasto responsables.

Si estos consejos resultan inútiles o muy difíciles de llevar a cabo, el primer paso es reconocer que se tiene un problema y pedir ayuda.



En Internet abundan páginas de organizaciones de consumidores en las que se pueden encontrar tests elaborados por expertos en la materia con los que ponerse en la pista de si uno esta en camino de convertirse en un adicto a las compras. En la actualidad, también se están creando centros específicos para prevenir problemas derivados del consumo.

Las imagenes que ilustran esta entrada coresponden a la Octium Jewerly diseñada por Jaime Hayon ( del que hemos mostrado varias de sus obras) en Kuwait

2 comentarios:

  1. Mi bolsillo me ha quitado la adicción a las compras.

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  2. Stultifer, por desgracia a la gente que es verdaderamente adicta no le frena la falta de dinero, se gastan lo que no tienen o compran en los todo a 1 uero, el caso es quitarse el "mono" de la compra.

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