Harrods




Este fin de semana saltó a los diarios la noticia de que el multimillonario de origen egipcio Mohamed Al Fayed había vendido los lujosos grandes almacenes londinenses Harrods, que adquirió en 1985 por 615 millones de libras (713 millones de euros), a la familia real qatarí por cerca de 1.500 millones de libras (1.741 millones de euros).



Al parecer los motivos que le han llevado a tomar esta decisión son personales: "Después de 25 años al frente de Harrods, Mohamed Al Fayed ha decidido jubilarse y pasar más tiempo con sus hijos y nietos". Otras fuentes apuntan a que, además de los motivos personales, también ha influido el precio conseguido, teniendo en cuenta un mercado en recesión. Hay que destacar que, aparte de por alguna excentricidad de su propietario, Harrods ha mantenido, elevado su popularidad y privilegiada situación gracias a la buena gestión realizada por Al Fayed, lo que sin duda le ha permitido obtener un precio tan elevado para estos tiempos.



Al Fayed deja paso así al quinto propietario de los grandes almacenes desde su apertura, en 1840. Esperemos que continúen la trayectoria ascendente seguida por el establecimiento desde sus orígenes.



La historia de Harrods comienza cuando Charles Henry Harrod, un comerciante de te, decide cerrar su tienda situada en el centro de Londres para abrirla en lo que antes eran las afueras, en el barrio de Knightsbridge huyendo de las epidemias que asolaban Londres allá por 1849. Un par de años más tarde, la Exposición Universal celebrada en Londres hizo que Knightsbridge se volviese un barrio chic, al tiempo que multiplicaría los clientes de Harrod, hasta el punto de que en 1861, su hijo Charles, quien seguiría con el negocio de su padre, reconstruiría la tienda para dar servicio a su cada vez mayor clientela. En 1883, tras un gran incendio que afectó a la tienda, Charles anunció a sus clientes que lamentablemente sus pedidos tendrían uno o dos días de retraso, cuando estos ya daban por perdido el pedido; se dice que aquí estuvo la clave del éxito de Harrods: un servicio al cliente sin igual, lo que marcaría la diferencia entre Harrods y todos lo demás.



En 1894 Richard Burbidge adquirió la tienda, dándole un nuevo impulso. Burbidge instaló la primera escalera mecánica de Londres en... 1898!!! Más tarde, mandaría reconstruir la tienda, y entre 1901 y 1905 se construiría el edificio donde hoy se asienta Harrods, un edificio cuyo interior se decoraría con pinturas, mosaicos y demás elementos de lujo, lo que haría que rápidamente Harrods se convirtiese en el lugar favorito para realizar compras incluso de la Familia Real Británica.



Harrods fue comprada por los hermanos Al-Fayed en 1985, desde entonces el espacio de ventas ha sido ampliado para incluir las que antes eran zonas para el personal y el almacenamiento, en el sótano y los pisos superiores. Los grandes almacenes cuentan con más de 90.000 metros cuadrados de espacio de venta, siete pisos y 330 departamentos.



No hay ninguna duda de que si a cualquiera nos preguntasen cuales son los grandes almacenes más famosos del mundo la respuesta no podría ser otra que los almacenes Harrods de Londres. El por qué de su fama se debe a diversos motivos: su historia, su glamour, su suntuosa y magnífica decoración, el hecho de estar en una ciudad cosmopolita de la relevancia de Londres... sea por lo que sea Harrods se ha ganado su prestigio a pulso, y una visita a Harrods es mucho más que una visita a unos grandes almacenes, es un recorrido prácticamente por unos espacios singulares, donde cada sala tiene una decoración distinta y es a cual más espectacular, (aunque a veces un poco kitsch) así que aunque no vayamos a comprar nada no está de más dar una vuelta por Harrods si tenemos la oportunidad. Y no hay que perderse la sección de alimentación donde se puede comprar acompañado de música en directo y con una limpieza y atención sin igual.



Respecto al servicio al cliente, es la máxima de la casa . Su lema es la frase latina Omnia Omnibus Ubique, todas las cosas para todos y en todas partes. En Harrods si buscamos algo y no lo tienen tenemos la opción de hablar con su servicio al cliente, y este gustosamente se quedará con nuestro número de teléfono y nos avisará (normalmente en el mismo día) para decirnos en qué lugar o tienda de Londres podemos encontrar lo que buscamos.



En Harrods también se puede comer, y existen multitud de restaurantes de diferentes tipos, americano tipo años 70, autoservicio para comer rápido, japonés, el lujoso georgiano con su pianista animando la comida e incluso un restaurante de tapas español. Una completa y variadísima oferta culinaria que, eso sí, habrá que pagarla.



Más de 15 millones de clientes compran allí cada año, a los que atienden los cerca de 4.000 trabajadores que forman la plantilla. Se estima que el 40 % de las compras realizadas en Harrods son hechas por turistas o por aquellos que se desplazan desde el extranjero hasta Londres exclusivamente para comprar en Harrods. En 1989 introdujo un estricto código de vestimenta, que prohíbe las bermudas o los ombligos al aire



4 comentarios:

  1. Le costó tan caro porque no es tiempo de rebajas.

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  2. Stultifer, no parece de todas maneras que hiciera mal negocio.
    Casi ha tripilicado el precio de cuando lo compro.Esperemos que los nuevos propietarios lo sepan mantener en iguales condiciones

    Saludos

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  3. A mi Harrod's me encanta. Aunque tambien me espanta. Cuando vivia en Londres, Harrod's me pillaba cerca. Al principio me daba mucha pereza pero luego me aficione a su supermercado (mejor dicho, "Food Halls") y acabe adicto al mismo. Es carete, pero no tanto, y desde luego no mas que Waitrose o algun otro supermercado britanico bueno, y la variedad y el servicio son impresionantes. Lo mejor es que, aunque siempre esta lleno de gente (espanholes fotografiando los mostradores con chorizo, franceses olisqueando el pan de Poilane, llevado diariamente por avion desde Paris, alemanes extasiados ante la seleccion de salchichas, que en Munich no se encuentra), nadie compra nada. Yo no soy muy quesero, pero en el mostrador de quesos no solo te atendian de maravilla y en cuanto llegabas, sino que te dejaban probar TODO lo que te apetecia. Y lo mismo con los embutidos o chocolates. Una gozada.

    El servicio es igual de bueno en todas las secciones y los "corners" de grades marcas son realmente fantasticos, pero eso es algo ya habitual en los grandes almacenes buenos de toda Europa.

    Ahora bien, lo de la escalera egipcia, el monumento a Diana y Dodi... no tengo palabras, es tan horripilante que te dan ganas de no volver. Y Al Fayed... Uff que pereza. A ver que pasa con los qataries. Me imagino que todo seguira igual. Espero que no quiten al pianista de la entrada, es lo mejor. Toca lo que le pidas (yo, que a veces le echo mucha cara)

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  4. Ardilla, creo que a muchos de los que hemos pasado por alli nos ocurre lo mismo, nos gusta y horroriza a partes iguales. Es admirable la variedad de productos, la exposicion y el trato (en todas las secciones), pero tambie da un poco de reparo por excesivo. La seccion de alimentacion es de visita obligada...
    Lo de la escalera egipcia y el mausoleso de Dodi y Di no tiene nombre, entendemos lo del orgullo patrio y lo del amor filial, pero eso es excesivo del todo.(esperemos que los nuevos propietarios no tengan reparo en eliminarlo)
    Tambien nos parece excesivo ese orgullo britanico que le impide a Al Fayed obtener pasaporte britanico despues de tantos años y lo que Londres debe a Harrods.

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