Asombro




Si nos pasamos por cualquier librería quiosco y ojeamos algunas publicaciones relacionadas con la arquitectura e interiorismo o incluso si repasamos las imágenes de las instalaciones o arquitecturas que habitualmente ponemos para ilustrar nuestras entradas podemos ver un denominador común en casi todas ellas, tienen un punto de asombro, porque hay que ser originales y diferentes cueste lo que cueste, para llamar la atención.



Cuando estos avances o novedades que nos producen asombro, han sido estudiados y realizados por un estudio serio que ha llevado a cabo una “revisión” previa de las funciones o necesidades para llegar a nuevas soluciones merecen nuestra mas respetable consideración, pero otras muchas veces, es pura gratuidad, son fuegos artificiales que a veces confundimos con arquitectura o interiorismo, que no dejan de ser fuego fatuo sin razón de ser – aunque a veces estén próximas al mundo del arte, que es lo contrario de lo que son esas profesiones, ya que el diseño además de hacernos la vida mas agradable (como el arte) debe hacérnosla también mas fácil y cómoda y cumplir una función.



Por regla general los motivos de asombro no razonados pasan rápidamente y acaban convirtiéndose en una carga, no pasa nada si lo que hemos realizado es efímero y se desmonta en un corto plazo de tiempo, pero en ocasiones hay que convivir con ellos un largo periodo de tiempo y al final pueden llegar a ser insoportables.



El asombro puede tener dos caras, por un lado cuando el mundo se vuelve obvio y evidente y nada sacude la monotonía cotidiana, algo que nos asombre puede hacer que este se ilumine y nos parezca interesante vivirlo, pero por otro eso que nos asombra puede ser solo un espejismo, algo que nos deslumbra pero sin base que lo sustente.



El asombro verdadero es el primer paso para despertar la curiosidad y la discusión. Asombrarse es preguntar y preguntarse. Es el primer paso para no aceptar las respuestas habituales, "lo dado", lo que se nos aparece como la única realidad posible y con la cual no podemos sino conformarnos con distintos grados de resignación.

Sin embargo, a pesar de su importancia, el asombro es sólo el inicio de un arduo recorrido. Porque buscar nuevas respuestas a viejos esquemas no es un camino sencillo .El asombro surge del descubrimiento, de la investigación, del trabajo, e incluso a veces de la casualidad "Todos los hombres tienen naturalmente el deseo de saber. El placer que nos causan las percepciones de nuestros sentidos son una prueba de esta verdad".



Para tener esa capacidad de asombro se requiere humildad, de amor por la verdad, de constancia y de algo de ingenuidad y no aceptar respuestas superfluas.

En este mundo en que vivimos no se permite la ingenuidad, sin llamar tonto al ingenuo, no se permite la inocencia, no se permite ser normal en un mundo cuyo reinado es la anormalidad.



La civilización, el encontrarse rodeado de objetos tecnológicos, surgidos de la mente y el espíritu encuentra en casi todos nosotros motivo para el asombro.

El asombro es el responsable de la inducción de la observación, ya que desde el punto de vista psicológico los estímulos son importantes en la medida que son capaces de provocar un asombro (emoción), lo cual induce un cuestionamiento o pregunta y la pregunta necesariamente requiere de una respuesta. Es importante mencionar que si algún individuo no está preparado para asombrarse (emocionarse ante un evento) no tendrá la posibilidad de enterarse de los diferentes acontecimientos de su entorno o de su ser, es decir ni escucha ni oye, permanece ajeno al mundo.



De manera que, necesariamente debemos preguntarnos:
¿Es realmente importante el asombro?, ¿Por qué lo perdemos? Y si lo es ¿Qué hacemos para construirlo o recuperarlo? Sabemos que el asombro, temor o miedo es el estímulo más poderoso para que los individuos realicen algo! Entonces ¿Por qué no construimos una educación basada en (asombros) preguntas o problemas? ¡Asombrados esperamos alguna respuesta!

Las imagenes que ilustran esta entrada corresponden a la tienda de Fornarina en Las Vegas, diseñada hace unos años por Giorgio Borruso Design, podria ser bajo nuestro punto de vista un ejemplo de ese asombro injustificado del que hablabamos, pero ubicandose donde se ubica ¿No es todo asombro injustificado en esa ciudad y la ciudad en si misma?

4 comentarios:

  1. El asombro es muy importante, y mas aun en los tiempos que corren, de deficit cronico de atencion. A mi el efecto "wow" en proyectos arquitectonicos, cre que lo he comentado antes, me gusta en intervenciones a pequena escala y, si pudiese elegir, de tipo efimero. Ya escribi en su dia sobre los pabellones de verano de la Galerin Serpentine en Londres, e interiores de tiendas tambien se prestan a la experimentacion. El problema con edificios que asombran es que suelen "pasarse de moda" muy rapido, y solo las verdaderas obras maestars perduran. Estoy pensando en el Guggenheim Bilbao, pero tambien en el edificio Chrysler. Y sin embargo Liebeskind, otro "asombrador" ahora construye centros comerciales en las Vegas (precisamente).

    Luego estan los diferentes niveles de asombro. No es lo mismo asombrar en Nueva York o Paris o Londres que asombrar en Boise, Idaho o en Navalmoral de la Mata.

    Finalmente hay una cuestion de edad. Desgraciadamente nuestra capacidad de asombro se va perdiendo. El iPad es una preciosidad, pero en el fondo no hace nada realmente nuevo que no hayamos visto antes.

    Yo procuro guardar tanta capacidad de sorpresa como puedo, es tan reconfortante ver cosas nuevas y excitantes.

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  2. ¿Descansó el diseñador tras ver concluida su obra? Por Dior... que tiren toda esa escenografía marina a la escombrera...

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  3. Yo he ido perdiendo mi capacidad de asombro, debo reconocerlo. Recuerdo cómo mi impacto la primeva vez que fuí a Londres, y lo poco que lo han hecho otras ciudades que he visto "más mayor", y la verdad, me dá rabia...

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  4. Ardilla, ya lo decimos tambien en la entrada, el diseño para "epatar" esta muy bien en cosas pequeñas y de corta duracion, porque pasan de moda rapido, si no corres el peligro de que perduren y solo en contadas ocasiones lo merecen. Y efectivamente, no es lo mismo la posibilidad de un artista de asombrar en Nueva York y la capacidad de asombro de los habitantes de Nueva York que en y la de los de Navalmoral (por poner dos ejemplos, que nadie se ofenda).

    Se supone que a mas edad, mas cosas se han visto, oido, probado... y por ello menos capacidad de asombro, pero vamos, no siempre (o casi nunca) es cierto. Solo para los que han recorrido mucho mundo, como tu, para el resto de pobrecitos mortales como nosotros todavia nos queda capacidad de asombro y, esperemos que cosas que nos asombren.

    Las sorpresas te las puedes llevar en cualquier momento. En estos casos siempre recuerdo de la famosa pelicula "Pretty Woman" la unica frase que salvaria: cuando Gere piensa que la Roberts se ha estado drogando en el baño y descubre que ha estado limpiandose los dientes con hilo dental le dice "muy poca gente consigue sorprenderme", a lo que ella responde "pues a mi la nayoria me dejan de piedra".

    Stultifer, no hace falta que la tiren, la cambiaran enseguida en cuanto pase de moda.

    mcarmen, es lo que deciamos antes a Ardilla, cuanto mas conoces menos te asombras, pero probablemente cuanto mas sabes mas te asombras.

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