Mirando Atras - Olivetti en Düseldorf




Si en nuestra ultima entrada hablábamos de la apertura de las Apple Store en España como exponente de las tiendas que acogen la ultima tecnología, vamos a repasar hoy en la serie “Mirando Atrás” una tienda que en su día fue lo mas moderno - y aunque nos parezca la prehistoria estamos hablando de los años 70, cuando las maquinas de escribir y más las eléctricas eran lo ultimo en tecnología - incluso hoy seguiría siendo actual y podría perfectamente haber sido diseñada en estos últimos años. El local al que nos referimos es la tienda sala de exposiciones que la empresa Olivetti tenia en Dusseldorf, Alemania.

Porque hubo un tiempo, aunque parezca increíble, en el que no existían los ordenadores y se utilizaban distintos tipos de maquinas según quisiéramos escribir, calcular o contar y Olivetti era algo así como la Apple o Hp de la época. ¿Os acordáis algunos? A otros quizá os suene a la edad de piedra o ni siquiera sepáis de que estamos hablando.



El proyecto fue concebido no solo para exponer las maquinas Olivetti sino también para desarrollar una actividad cultura , en la que Olivetti destacaba no menos que en la calidad de su fabricación. Al arquitecto – Ignazio Gardella - se le planteó, pues, el problema de encontrar una solución adecuada para ambas funciones.

La sala principal, sala de exposición, era un cuerpo alargado, orientado hacia la Königsallee, de aproximadamente 30 m. de longitud por 6 de anchura. La abertura que daba a la calle estaba delimitada por robustos montantes de mármol, dispuestos delante de las paredes interiores que cerraban la sala. Sobre ellos descansaba una traversa de granito, con el nombre de la empresa y una escultura de Andrea Cascella.



La fachada de la sala de exposición, abierta hacia la Königsallee y totalmente acristalada, separaba y unía al mismo tiempo el interior con el exterior.

Los retranqueos de las paredes y techos acentuaban la profundidad del interior. A ambos lados de la zona central de la sala, donde colgaba una gran lámpara de vidrio de Murano, había dos nichos para probar las maquinas.



Las maquinas de escribir, de calcular y de contabilidad estaban expuestas en ocho mesas redondas, repartidas en el interior. Las mesas se componían de un pie negro de hierro y un tablero circular de rugosa superficie de cobre dorado, que contrastaba con las lisas y uniformes superficies de las maquinas.

Todas las paredes estaban revestidas, desde el suelo hasta el techo , de grandes placas de mármol Botticino, pulidas únicamente en los retranqueos. El pavimento era de parqué de nogal y estaba delimitado por una ancha superficie de granito oscuro que terminaba en el zócalo.



El techo, de tonalidad gris y clara, estaba rodeado por una faja marrón oscura. Los dos nichos y los armarios empotrados que interrumpían las paredes, estaban pintados al esmalte en rojo escarlata. La parte posterior de la sala de exposición, con una mesa y sillones de color verde oscuro, servía de zona de coloquio y lectura.

La iluminación fue resuelta con la gran lámpara emplazada en el centro de la sala, y con puntos de luz empotrados en el techo y dispuestos sobre las mesas. Esta clase de iluminación no proporcionaba luz irregular, creaba mas bien zonas de claroscuro; estas acentuaban los puntos de interés.



Además de la sala principal, había también otra dependencia para maquinas de contabilidad y una sala de reuniones y conferencias. Sus interiores eran sencillos, con el fin de destacar el carácter representativo de la sala principal de exposición.

4 comentarios:

  1. Qué maravilla... Claro, que me ha venido a la cabeza de inmediato la tienda que diseñó Carlo Scarpa (qué olvidado está, cuando es uno de los grandes del Mid-century) en la Plaza de San Marcos en Venecia que ahora es, creo, una galería de arte. Bueno, mejor eso a que haya desaparecido, claro.

    Como soy un antiguo, una de las cosas que siempre llevo conmigo en cada mudanza es una máquina de escribir portátil, cuya marca no recuerdo ahora (y no sé dónde la he guardado... maldita mudanza) que compraron mis padres aquí en EEUU cuando vivieron aquí a finales de los años 50. No la uso ahora, claro, pero la utilicé muchísimo en su día. Uno de los motivos por los que me gusta tanto el diseño (no me preguntáis pero os lo cuento) es porque de pequeño en casa había un montón de objetos de uso diario comprados en EEUU en aquellos años en que mis padres vivieron aquí. La nevera General Electric con apertura metálica en forma de aspa (que abría por ambos lados), la batidora de acero cromado, un escritorio de acero y madera (muy Prouvé, desgraciadamente desaparecido), una mesa con forma de ameba, un sofá cubista (que es la pieza principal de mi salón), una radio Zenith Transoceanic a válvulas, que aún funciona y la máquina de escribir. Hay algo optimista y vital en el diseño de la época que lo hace irresistible. Yo tengo la suerte de que a mis hermanos les parece todo horroroso y yo pude quedarme con algunas cosas (la radio, cuando vieron que se cotiza a 3000€, ya no me va a resultar tan fácil quedármela.......)

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  2. Squirrel, que suerte y que envidia tener tantos objetos con esa tradicion familiar a las espaldas. Ahora como todo es mas de usar y tirar ya no se heredan tantas "cosas" de padres a hijos. Aunque a veces eso tambien podía ser una carga y quiza sea mejor ser como Lagerfeld y no ser nostalgicos.

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  3. Bueno, yo no soy tan nosálgico, más bien aprovechado... Sí, fue una suerte crecer con esas cosas, pero de repente en los 80, antes de que yo tomase cartas en el asunto, mi madre empezó a tirar cosas, diciendo que eran trastos viejos y feos que nadie quería. Tuve suerte de conservar el sofá, la máquina de escribir y la radio. todo lo demás desapareció.

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  4. Squirrel, estupendo si te los quedaste por propia voluntad.

    Algunos de nosotros no supimos verlo a tiempo y muchos abjetos fueron a la basura porque entonces nos parecian horrorosos (algunos hoy en dia tambien nos lo siguen pareciendo, pero en cambio otros nos gustaria seguir teniendolos)

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