Cobrar por Entrar




El consumidor cada vez quiere obtener más valor por su dinero, y cada vez mira mas donde obtener el producto que desea a mejor precio. Esta tendencia está haciendo prosperar el comercio electrónico que al no poseer locales físicos, ni personal de cara al público puede ofrecer mejores precios e incluso con más margen para la empresa.



Pero claro, antes de aventurarse a comprar ese producto también quiere verlo físicamente, tocarlo, compararlo con otros similares, hasta decidir el acto de compra. Después lo adquirirá allí donde más le convenga.



Hace unos días retwitebamos un twitt en el que se preguntaba si ¿Puede cobrar entrada una tienda si el cliente mira ahí su compra de Internet?, y enlazaba a un artículo del diario El Mundo que abordaba la misma cuestión.



Esa interrogante se plantea tras conocerse que varias tiendas, entre ellas una de comida especializada en Australia y otra una zapatería en EEUU, han decidido cobrar a los clientes por entrar y mirar o probar sus artículos. Al parecer han optado por tan drástica medida para intentar compensar el fenómeno de showrooming, que parece tanto está perjudicando al comercio, en especial en los sectores de moda y electrónica.



La verdad es que no parece la solución más adecuada, la fortaleza del punto de venta físico es tener al cliente "dentro", si se le cobra por entrar se dificulta justamente eso, que el cliente entre a la tienda.

Las soluciones que proponen los expertos para contrarrestar el showrooming son poner en marcha medidas para retener a los clientes con por ejemplo, tarjetas fidelización, premios por sus compras, asesoramientos personalizados, promociones, etc.



Por otro lado nos encontramos con que otra tendencia que se da actualmente es el webrooming. Esta consiste en comparar productos por Internet y luego buscarlos en las tiendas físicamente. El comprador puede mirar sin presiones lo que quiere comprar y a cualquier hora del día y posteriormente ir a verlo y probarlo en las tienda física y adquirirlo si le compensa, pues en muchas ocasiones se ahorrara los gastos de envío que cobran muchas de esas tiendas on line. (En este caso el dependiente tiene que estar muy informado de lo que vende, pues el cliente viene con la cartilla aprendida y si ve que él sabe más que el dependiente, eso le ofrecerá poca garantía).



Las webs tienen la ventaja del precio, pero también la competencia en la red es enorme y tienen que ofrecer una información exhaustiva del producto y acompañarla de fotografía de calidad, además deben ofrecer un proceso de compra sencillo, rápido y seguro (muchos potenciales clientes aun desconfían de la seguridad o se echan atrás ante complicados procesos de compra).



La verdad es que el tema es complicado y las dos tendencias se encuentran en plena batalla por llevarse al cliente, y así nos encontramos con que si las webs deben mejorar y ofrecer ventajas más allá del precio, las tiendas por el contrario deben mejorar sus precios jugando la ventaja de la atención personalizada y la presencia física del producto.



Vistas así las cosas, el futuro más cierto parece una cohabitación de ambas, tiendas on line y tiendas físicas, pero en cambio pinta negro para las distribuidoras, pues serán los propios fabricantes los que además de sus webs abrirán tiendas propias para así combinar ambos sistemas de venta y que sea el cliente el que elija entre uno y otro en función de sus necesidades, ya que eso si, el precio será probablemente el mismo, como ocurre ya en algunas grandes firmas de moda por ejemplo.

Las imagenes que ilustran esta entrada corresponden al Nike Fashion-Footwear en Beijing  una especie de Showrrom de la marca para vender su producto al por mayor.

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