Casa Botin


Hoy dedicamos la entrada a un local al que si bien podríamos hacerle un hueco entre los de la serie Mirando Atrás por su antigüedad, también podríamos hacerlo en la categoría de los actuales o entre la de aquellos negocios que han sabido ir adaptando sus tradiciones al paso del tiempo
y mantener su éxito, y es que motivos no le faltan para estar en todas y cada una de las categorías.


En el Madrid de los Austrias, a un costado de la Plaza Mayor, se encuentra este legendario restaurante que ofrece excelente cocina castellana y que según figura en el libro Guiness es la casa de comidas más antigua del mundo: Casa Botín o Restaurante Sobrino de Botín.


Fue fundada en 1725. El local presenta una imagen del S XVI con fachada de ladrillos con vista clásica y ocupa cuatro pisos si incluimos el sótano/bodega, construido en el siglo XVI, donde existen unas bóvedas que hacen de éste un sitio muy peculiar. Tenemos que fijarnos en la pared de la escalera, ya que es parte de la muralla de Madrid. En su interior los techos son bajos. La decoración se encuentra recargada de muebles y reliquias del pasado. Posee una única entrada cubierta de madera.

Desde luego cualquier plato de su carta merece la pena pero sin duda su especialidad es el cochinillo, con la piel crujiente, y el cordero, sabroso y jugoso, asado a la leña.


Por esta casa han pasado numerosos visitantes ilustres, desde actores de fama mundial hasta presidentes de estados, pero sin duda son los intelectuales de antaño como Benito Pérez Galdós o Hemingway los que ayudaron a crear el mito de Botín nombrándolo en sus obras. Algunos de los muchos autores extranjeros que en sus viajes por España se han dejado seducir por el aire de posada dieciochesca que conserva Botín son: John Dos Passos, Scott Fitzgerald, Graham Greene, Frederick Forsyth o el anteriormente citado Ernest Hemingway.


Pero la historia completa de su origen es la siguiente:

En 1561, el rey Felipe II ordena el traslado de la Corte a la ciudad de Madrid. Esta localidad agradaba más al rey y a su esposa, Isabel de Valois, que Toledo o Valladolid. Las razones de esta preferencia eran sobre todo de índole práctica: Madrid estaba en el centro, equidistante de los extremos peninsulares; su agua era buena y su clima agradable y sano.


La llegada de la Corte supuso para nuestra ciudad un crecimiento urbanístico espectacular y un poco caótico. Precisamente para controlar este caos se creó la llamada Junta de Policía y Ornato que estaba presidida por el arquitecto Francisco de Mora, aparejador de Juan de Herrera durante la construcción del Monasterio de El Escorial. Esta junta se encargó de alinear fachadas, suprimir desniveles abruptos y eliminar voladizos.


Madrid siguió creciendo, a pesar de que a la muerte de Felipe II Felipe III traslada, solo temporalmente, la Corte a Valladolid. Y es justamente en esta época (concretamente en1590) cuando tenemos constancia de la existencia del edificio que hoy alberga Botín. Su propietario solicitó el Privilegio de exención de huéspedes (hay documentación acreditativa de este hecho). Este impuesto lo pagaban aquellos propietarios de un inmueble de más de una planta que no deseaban albergar en él a miembros de los cortejos reales que llegaban a Madrid y que no se hospedaban ni en Palacio ni en las casas de los nobles.


En 1606 la Corte vuelve a Madrid y en 1620 con la reforma efectuada en la Plaza Mayor (antigua Plaza del Arrabal) la zona se convierte en el principal enclave comercial de la ciudad: Zapateros, curtidores, cuchilleros, latoneros, herradores...De hecho, las calles de la zona adoptaron el nombre de los oficios que en ellas se ejercían: Ribera de Curtidores, Plaza de Herradores y...como no, Calle Cuchilleros. Y es justamente en el número 17 de esta vía donde estableció su negocio un cocinero francés llamado Jean Botín que llegó a Madrid, junto con su esposa de origen asturiano, en los albores del siglo XVIII, con la intención de trabajar para algún noble de la Corte de los Austrias . En 1725, el matrimonio abrió una pequeña posada y realizó una reforma en la planta baja del edificio, cerrando los soportales existentes. De esta obra ha quedado constancia en una piedra de la entrada en la que figura la fecha. De esta fecha data también el horno de leña de la casa, que aún hoy en día sigue atrayendo a los comensales.


Como hecho anecdótico referido a esta época cabe señalar que el Libro Guinnes de los Records, en su edición de 1987, afirma que un adolescente Goya, allá por 1765, trabajó como friegaplatos en Botín. En esta misma edición se designa a Botín como el restaurante más antiguo del mundo. Aunque hay otros casos que también afirman serlo: el Stiftskeller St. Peter en Salzburgo (Austria) en el 803, el Hundskugel en Múnich que data del 1440 y la Tour d'Argent en París fundada en 1582.


Pero, continuando con la historia de la Casa: El matrimonio Botín murió sin descendencia por lo que se hizo cargo del negocio un sobrino de la esposa de Botín llamado Candido Remis...de aquí el nombre que desde entonces lleva el negocio: Sobrino de Botín

Ya en el siglo XIX se reforma nuevamente la planta baja: Se construye entonces el friso de madera policromada con pan de oro de la entrada, así como los escaparates y el mostrador de pastelería en el que se vendían pestiños, bartolillos, suizos y glorias de crema.


Por aquel entonces Botín se consideraba una Casa de Comidas porque el término “Restaurante” sólo lo utilizaban algunos establecimientos, muy pocos y exclusivos, que deseaban emular a los locales parisinos.


Ya en el siglo XX, Botín es regentada por la familia González. Durante los años de la guerra civil el restaurante permaneció cerrado debido a las penurias que pasaba la familia González. Finalmente en el siglo XXI, en enero de 2004, la familia González dueña del actual Botín (ya en su cuarta generación) ha logrado realizar la apertura de Botín en México (con una réplica exacta del horno original que se encuentra en España), y están estudiando abrir otros en Puerto Rico, Japón y Moscú.



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