Mirando Atras - Comedor Ruperto de Nola



Como algunos viernes, hoy dedicamos la entrada a nuestra serie “Mirando atrás”, esta vez lo hacemos con un espacio que ya mencionamos cuando hablamos del edifico Torres Blancas, pero que creímos merecía un post completo para el solo, se trata del Restaurante “Ruperto Nola” que estaba ubicado en el piso 22 de ese emblemático edificio del numero 2 de la calle Corazón de María de Madrid.

El restaurante llevaba el nombre del maese Ruperto de Nola, cocinero del Rey Hernando de Nápoles, autor del “Libro de de guisados, manjares y potajes” (Toledo 1529) cuya portada se reproducía en la carta del “comedor”, como se denominaba, pues en aquellos años todavía no era habitual el termino restaurante.


Cuando abrió sus puertas estábamos ante un Madrid de formas nuevas, funcional, en el que el edifico Torres Blancas era uno de los mas audaces.

El restaurante se componía de de un amplio comedor con capacidad para cien personas
y varios comedores privados a los que se llegaba a través de una gran zona “de estar”, como el bar, confortable y acogedor.


La planta superior estaba preparada para dar servicio a convenciones y reuniones, y disponía de sala de juntas, biblioteca, salas de juegos, y todo ello destilaba modernidad.

La impresión que se tenia al entrar en este espacio era la de estar mas que en el aire, en un mundo submarino, algo así como el comedor del Nautilus del Capitán Nemo, solo que a través de sus ventanales no se veía el fondo del mar, sino Madrid desde el cielo.


Su decoración era moderna, a tono con el edificio. Techos y arcos blancos en contraste con la moqueta roja . Algún adorno metálico. Iluminación mediante globos, también blancos. Los muebles eran del mismo estilo.

La cocina y el servicio eran exquisitos y los detalles de la buena mesa se respetaban con rigor. En cuanto a precios, estos eran “moderados” si se tiene en cuenta la calidad de los productos, el decorado y el rango del establecimiento.


Como ejemplo teníamos el cocido a la madrileña por 925 pesetas, 700 pesetas la merluza, el pescado en general, de primerísima calidad, a precios de restaurantes incluso de menos “tenedores”.En materia de parrillas se podía tomar por 725 pesetas solomillo para dos personas, al igual que el exquisito “souflle al whisky” entre los postres por 500 pesetas.

El director del mítico espacio era Ricardo Goizueta y el jefe de cocina Miguel Estrada.


En verano el establecimiento participaba de la espectacular terraza del edifico en la que los clientes podían disfrutar de la piscina o dar unas bolas de golf sobre una pantalla panorámica electrónica.

Pero las delicias de este “comedor” no eran sólo para visitantes, también los residentes en el edifico podían disfrutar de la comodidad de encargar comida en su propio domicilio, gracias a un curioso sistema de montacargas interno que conectaba dicho restaurante con todas las viviendas.


El restaurante permanecio abierto desde 1971 a 1985

Por peticion de la interesada, comentar que algunas de las imagenes que se muestran en esta entrada han sido tomadas "prestadas" del blog de Stupiefacta

8 comentarios:

  1. Ahhhhhhhh!!!!!! Orgasmado me tenéis.... Qué maravilla, llevo buscando fotos de ese interior desde hace ni se sabe, creo que ya lo comentamos cuando escribistéis vuestra entrada sobre Torres Blancas. Me vuelve loco el techo casi reflejante, vi algo parecido hace años en la casa romana e inolvidables de un decorador italiano (y no sigo contando...).

    Me está picando el gusanillo bloguero, igual os escribo algo sobre el Teatro de la Opera de Turin (que es, quizá, mi ciudad favorita del mundo mundial), obra de Carlo Mollino, una orgía de curvas en rojo y colgajos en blanco brillante,, que inauguró María Callas en algún momento de los 70, no mucho antes de morir.

    Llevaba un día fatal y me lo habéis salvado.

    Abrazos fuertes

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  2. Squirrel, pues ya tienes las fotos ;). Nos alegra darte estas satisfacciones. Y sigue contando, sigue...que siempre nos sorprendes con detalles muy interesantes. Y en cuanto a lo de escribirnos algo, ya sabes que cuando quieras, sera bienvenido.

    Abrazos fuertes tambien para ti, y esperamos que los dias malos sean solo una breve racha pasajera.

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  3. Una auténtica lástima no haber llegado a tiempo para cenar allí cualquier viernes … una zona verdaderamente WRIGHTiana.

    ¿Sabéis que hay ahora en esa zona de TORRES BLANCAS? He de reconocer que nunca he entrado –ni intentado entrar- en el edificio.

    xG

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  4. xGaztelu, si una lastima no haber llegado a conocerlo, probablemente ahora seria uno de los sitios mas "cool" de la ciudad.

    Lo ultimo que sabemos es que el espacio lo ocupan las oficinas de una compañia de seguros (ADA).

    Un saludo

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  5. yo tabaje alli 9 años pasaron la yeset de madrid y del mundo quien tiene el libro de oro? las tarjete
    as se regalabam

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  6. Anonimo,

    Que suerte haber trabajado en un sitio tan significativo, seguro tienes un monton de recuerdos y anecdotas. Si alguna vez quieres compartir alguna que pueda ser del interes de nuestros lectores haznoslo saber.

    Un saludo, y gracias por comentar.

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  7. se regalaron muchas cartas si alguien tiene algunas que la cuelgue simple mente por curiosidad para comparar precios tiene que ser interesante un saludo

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  8. Fue la escuela de hostelería de madrid la mayoría de la plantilla trabaja en la dorada madrid el director se llamava tuto de restituto anecdotas muchas

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