Slow Design



Entre las tendencias que por fin están tomando el relevo al estilo vintage y a la mezcla de retro - industrial, como ya os avanzamos en otra entrada anterior, está el incipiente slow design, que precisamente toma como base de su estilo algunos conceptos de autenticidad y respeto al medio ambiente de los anteriores pero evolucionándolos, propugnando una vuelta al origen y el despojo de lo superfluo.

El Slow desing nace del concepto de Slow Life, una filosofía nacida en Italia y en auge en Estados Unidos, que apuesta por huir del ajetreo de nuestro día a día y comenzar a disfrutar de lo que nos ofrece el entorno y la naturaleza. A partir de aquí, se ha empleado el concepto para diferentes ámbitos de la vida y así surgen entre otros el Slow Food, el Slow Work y el Slow Design.



Vivimos en la sociedad de las prisas, en la que impera el “tener” sobre el disfrute de lo que ya poseemos; una sociedad en la que los sentidos dejan de percibir lo que nos rodea y en la que pocas personas tienen el lujo de saborear el tiempo, disfrutar del momento y de los objetos y placeres que nos rodean.

Aplicado al interiorismo el Slow Design es una nueva forma de pensar en decoración. Una filosofía que, a través de la estética, nos hace reflexionar sobre la forma en que vivimos y habitamos, y nos ayuda a desacelerar nuestro ritmo consumista. De aquí surge la decoración ética, creativa, poética y exclusiva que seduce cada vez más a los diseñadores y los consumidores.



Este movimiento artístico que apuesta por las formas y piezas sencillas creadas siempre a partir de materiales reciclados y que promete productos buenos, sostenibles y justos.

Los valores del diseño Slow son:

- Objetos únicos o de edición limitada, hechos a mano.

- Reciclado de materiales.

- Empleo de técnicas tradicionales.

- Uso de materiales que alienten la durabilidad.

- Elaboración simple.



El Slow Design busca un enfoque holístico para el diseño, (la importancia del todo como algo que trasciende a la suma de las parte) que toma en consideración una amplia gama de materiales, factores sociales, así como el impacto del diseño a corto y largo plazo.

En nuestro campo, ¿qué condiciones convierten a un espacio de retail en Slow? Aquí os detallamos algunas claves

1 – Una localización adecuada, que pueda permitir un fácil desplazamiento a pie, desde los lugares que uno frecuenta o habita, (tienda de proximidad) lo que en otras palabras provoca una menor huella de CO2 y más tiempo para disfrutar de los placeres cotidianos (calidad de vida) .

2 – Debe poseer una superficie adecuada (ni grande, ni pequeña). Ya que si es demasiado grande es un desperdicio de espacio y energía, poco sostenible, y si es muy pequeña, habría una acumulación de mercancía y su funcionamiento tampoco sería lógico ni sostenible y provocaría agobio - estrés al público y sus trabajadores.


3 – Aprovechara la energía y luz procedente del sol, así como otras fuentes de energía naturales (viento, agua, etc.), por lo que es muy importante su orientación y todos los trucos o técnicas que ha ido perfeccionando el hombre a lo largo del tiempo para mejorar esto lo más eficientemente posible, con lo cual da como consecuencia la clave Nº 4.

4 – Debe ser respetuosa con el medio ambiente.

5 – Habrá espacio suficiente para la libre circulación. La división del espacio no tiene por qué ser solo definida con puertas y paredes, los objetos y la decoración pueden crear zonas y espacios independientes; una especie de espacio polivalente donde sea posible con la sola incorporación y la retirada de unos cuantos elementos la transformación y el uso del mismo.


6 – Optimización de los espacios e intentar que no existan espacios muertos o desaprovechados.

7 – Su distribución debe ser muy fluida, sin que haya obstrucciones entre las distintas zonas.

8 – Venta de productos hechos con amor, con un cierto toque artesanal, nada de usar y tirar, sino de productos que puedan tener otras vidas o perdurar en el tiempo y como no imprescindibles que sean reciclables.



Con respecto a esta última clave de los productos, William McDonough y Michael Braungart, autores del libro Cradle to Cradle (De la cuna a la cuna), parten de la premisa de que los productos deben ser ecoeficientes: "los productos que no son diseñados específicamente para la salud humana y ecológicamente no pueden ser ni inteligentes ni elegantes, sino productos crudos". Ambos autores introducen el concepto de hacer bien las cosas, para que un producto obsoleto sirva como "alimento" de un producto nuevo. De ahí la idea "de la cuna a la cuna" en contraposición al industrial "de la cuna a la tumba".



Por tanto el Slow Design se refiere a:

- Procesos de diseño con mayor tiempo para investigar, contemplar, ensayar el impacto del producto sobre la vida real y ajustarlo a la tarea para la que ha sido creado.

- Diseño para la fabricación de productos a partir de materiales locales o regionales, o diseño que se apoya en industrias, talleres y artesanos locales.


Y como ejemplos de representantes de este estilo en nuestro país tendríamos desde el estudio Ciszak Dalmas, autores de la nueva imagen de tienda de la firma Max & Co de los que hablamos en su dia, o el estudio Stone Design, a Tomas Aloso, afincado en Londres, y responsable de una de las imágenes de las tiendas Camper (con la que ilustramos esta entrada).

Si algo define a este último diseñador es precisamente su compromiso con la funcionalidad y la ecología; lo que le lleva a crear obras sutiles y sencillas combinando pocos materiales. Su premisa: entender la relación que tenemos con los objetos para dar vida a productos de uso sencillo, duraderos, y de una total ligereza visual.

Tomas Alonso BOX from LYNfabrikken Aarhus Denmark on Vimeo.

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