viernes, 30 de abril de 2010

Joyería Grassy




Continuando con las entradas que estamos dedicando a comercios históricos y/o tradicionales de Madrid hoy le vamos a dedicar la entrada a la prestigiosa Joyería Grassy de la madrileña Gran Via.



Su fundador Alejandro Grassy, descendiente de una familia de orfebres de Milán, nace en Argel, se establece en Río de Janeiro, Paris y Biarritz y llega a España en los años 10.



Situada en el edificio del mismo nombre, - no porque en él esté situada la joyería homónima, sino porque fue la familia Grassy la que encargo el proyecto del edificio -, fue construido entre 1916 y 1917 por el arquitecto Eladio Laredo y Carranza.



Concebido como un edificio de viviendas y oficinas, arquitectónicamente presenta una clara concepción ecléctica. Comprende dos casas independientes que se unen por un vestíbulo en la planta baja y por el patio. Destaca la rotonda de la esquina rematada con dos templetes superpuestos de influencia renacentista.



Cuando se termino su construcción se instaló en el privilegiado local el restaurante Sicilia Molinero, que renovó sus instalaciones en 1933, siguiendo un espectacular proyecto moderno del arquitecto Luís Gutiérrez de Soto; y fue sustituido en 1952 por la Unión Relojera Suiza que encargo el diseño de su nueva tienda al arquitecto Manuel Ambrós Escanellas, que empleó aquí las primeras lunas securizadas de nuestro país y que eran simultáneamente las de mayor tamaño, alcanzando la mayor 8 m de longitud.



Grassy había comenzado su conquista de la Gran Vía en el año 1929, en el número 29 con la Unión Relojera Suiza. La Unión Relojera Suiza contaba con el taller más importante de Madrid con más de 80 relojeros e introducen por primera vez en España las grandes marcas suizas. Veinte años después, en el año 1952, abre su nueva sede, instalándose en los bajos del edificio realizando una gran joyería de lujo e inaugurando el Museo de Relojes Antiguos, en donde podremos observar la magnífica colección de relojes que pertenecía al maestro Grassy. La segunda generación toma entonces el relevo en el negocio familiar de la mano de Jorge Reznak, yerno del fundador. La joyería cambia de nombre después de que Grassy se separara de la sociedad Unión Relojera Suiza.



En este local exquisitamente decorado con estucos italianos, frescos y pavimentos de terrazo se desarrolla un comercio más elitista.



Los grandes escaparates muestran las marcas relojeras y las joyas delicadamente expuestas junto con objetos de arte del siglo XIX, local único en Madrid con esta oferta. En el sótano se exhibe la colección de relojes antiguos, de gran interés, que consta de piezas de manufactura francesa, inglesa y alemana abarcando desde el siglo XVI al XIX.



En los años ochenta se incorpora al negocio Yann Reznak, nieto del fundador y la firma conquista la “milla de oro” abriendo un nuevo establecimiento, de carácter más moderno, en el número 17 de la calle José Ortega y Gasset.



Hace escasas fechas, en el espacio de la rotonda antes dedicado a las antigüedades, se ha incorporado la Rotonda Rolex. El espacioha sido renovado y adaptado a la imagen corporativa de la casa relojera.



Siguiendo la línea estética diseñada por el equipo de Interior Design de Rolex, los revestimientos de las paredes son de madera de plátano, combinados con el ambiente cálido que proporciona el cuero de color beige, también utilizado en el mobiliario, le dan un aire diferente del resto de la joyería, aunque consigue una buena simbiosis.



El resultado es un claro concepto de imagen de la marca recogido e integrado exquisitamente en el resto de la joyería que serviría como magnifico ejemplo del tema que tratamos en nuestra entrada A Conservar o Restaurar.



Este local se encuentra protegido en el catalogo municipal de Establecimientos comerciales. Esta proa emblemática ha sido fotografiada y reproducida por los mejores artistas desde la construcción de la Gran Vía, hace ahora 100 años. Los anuncios luminosos de las marcas relojeras sobre la fachada del edificio han contado la historia de este negocio familiar

jueves, 29 de abril de 2010

Expansión

Se dice muchas veces que para sobrevivir, crecer y ser mas competitivo, una pequeña empresa o negocio necesita crecer, expandirse, crear otros puntos de venta para cubrir mas áreas geográficas y aumentar sus ventas.

Pero esto también puede ser peligroso, cuantas veces hemos visto una pequeña tienda que funciona y que por realizar un crecimiento a destiempo, mal situado, o sin estar lo suficientemente arraigada, acaba cerrando todos sus puntos de venta.



En las tiendas tradicionales, los inicios se realizan con los propietarios en el establecimiento, dando valor añadido con una buena atención personalizada (Como dice el refran el ojo del amo engorda el ganado), cuando se plantea la expansión, ya sea por necesidad o inquietudes, hay que tener algunos temas presentes.

Nuestra tienda tiene que tener valor por ella misma, diferenciada y con un ciertas caracteristicas, independientemente de la persona que se encuentren al frente. Este punto es importante pues sabemos que de la atención de las mismas va a depender que la venta vaya mejor o peor, pero no va a ser el valor identificativo.



Hay que tener un buen estudio de gestión que vaya desde las compras o fabricaciones a la gestión.

Cuando la rentabilidad de la misma depende del empresario o propietario es síntoma que el negocio no es un negocio ampliable y es un estilo diferenciado pero difícilmente expandible como cadena, esto sobre todo lo vemos en muchos pequeños bares y restaurantes.



Para plantearse una expansión o franquicia no vale cualquier cosa, tienen que ser establecimientos en los que no importa quien hay detrás de cada establecimiento, pero lo que si importa es el concepto de negocio existente. El cliente se enamora del producto y concepto de establecimiento, pero no importará para la sostenibilidad el hecho de que las personas que están detrás del establecimiento vayan cambiando.

Para crecer hay que tener varias cosas suficientemente claras:

• Concepto de negocio atractivo y diferenciado
• Producto atractivo
• Procesos de actuación estandarizados



De estos puntos, la estandarización de procesos es lo que nos va a dar la clave para nuestra expansión.

Una pieza clave es la realización de un manual tanto de imagen, como veíamos en las entradas sobre imagen corporativa, como de tipos de procesos, para hacer que todas nuestras tiendas guarden la misma personalidad y sean fácilmente identificables por el cliente y que el cambio de personal no afecte a nuestro negocio.



Si queremos crecer no podremos estar en todas partes y llevarlo todo, se tiene que delegar para dedicarse a las nuevas responsabilidades y necesidades que va a tomar el negocio, o si no queremos crecer, saber que el negocio es rentable después de nosotros para la persona que lo continué, familiares o para otra persona. Porque si se vende el negocio, para valorarlo tiene que tener un valor por si mismo, aparte del local en que se encuentre, y saber que va a funcionar más o menos bien dependiendo de la persona al frente.

Sobre como afecta las diversas generaciones de una familia a los negocios familiares hablaremos en otra entrada, pero adelantamos que muchas veces estos suelen desaparecer en la tercera generación.



Hacer de un establecimiento un negocio es cuestión de pensar mas allá y a lo grande, para por lo menos quedarte en un punto intermedio.

Las imagenes que ilustran esta entrada corresponden al Salon de Peluqueria NAFI en Basilea Suiza, diseñado por ZMIK STUDIO.

miércoles, 28 de abril de 2010

Tecnología




Leíamos en una noticia de prensa que cuando el pasado mes de marzo fue liberado por las FARC un soldado colombiano después de 12 años de cautiverio, sobre su regreso a la libertad, destacaba lo "asombroso" que había sido para él "volver a ver civilización"."Me dejan sumamente admirado todos los avances tecnológicos", remarcó al ver teléfonos vía satélite, modernos ordenadores y otras herramientas de comunicación con las que se topó en su viaje de regreso a la libertad.



No nos damos cuenta hasta que no leemos declaraciones como esta de como los avances tecnológicos han supuesto una revolución en nuestra forma de entender la vida, comunicarnos, actuar, crear e incluso comprar.

Nos vienen a la memoria recuerdos de cuando, no hace demasiados años, íbamos de visita de obra, por aquel entonces como no había teléfono móvil para poder llamar a los diferentes oficios cuando surgía algún problema en un momento determinado tenias que ir hasta el bar o cabina mas cercana para llamar a su oficina y dejar el mensaje; enviar planos y proyectos se hacia por correo o mensajería, no disponíamos de la inmediatez del correo electrónico, e incluso dibujarlos previamente se hacia a mano.



Hoy todo esto ha cambiado, ahora todo es casi inmediato, se crean formas y obras inimaginables por su complejidad en un tiempo razonable (como ejemplo tenemos las obras de Zara Hadid o Frank Ghery), y solo nos damos cuenta de ello cuando por alguna circunstancia nos vemos abocados a retroceder al pasado, bien porque haya un corte de luz de varios días, como ha sido el caso de Cataluña por el temporal, la suspensión de vuelos por la nube volcánica, que en una tienda no funcionen los terminales de cobro, que nos falte Internet o no nos funcionen los ordenadores.



Todo esto viene a cuento porque nosotros lo hemos sufrido en nuestras carnes la semana pasada cuando el jueves encendimos los ordenadores y por algún motivo no funcionaban correctamente, (además eran los dos principales). Después de hacer todo lo posible y conocido para recuperarlos decidimos enviarlos al servicio Informático. Durante varios días hemos estado en precario (trabajando con un portátil y con otro ordenador antiguo en desuso que tuvimos que habilitar rápidamente). Cuando nos han devuelto uno de ellos (el otro todavía está en sus manos) ha habido que formatearlo de nuevo y hemos perdido una pequeña parte de la información que en él teníamos, pues aunque hacemos salvados periódicos no hemos podido recuperar la totalidad.



Bueno hasta aquí podíamos pensar que son gajes del oficio y nadie esta libre de que le puedan pasar estas cosas, ya que raro es el que no se arriesga a entrar en sitios dudosos o quien no recibe correos potencialmente peligrosos, pero nos parecía raro que solo hubiera sucedido en dos equipos y no en los otros, y además a la vez. Ese mismo día por la tarde cuando hablamos con los informáticos nos comentaron que les habían llegado otras maquinas con el mismo problema, por lo que lo achacamos a un virus que estaría circulando por ahí y que todavía no reconocía el antivirus, uno de los programas que religiosamente compramos y actualizamos cada año por el riesgo y miedo que nos da este tema.



Pero la sorpresa vino el sábado al leer en prensa:

McAfee, compañía de software relacionado con la seguridad informática cuya sede se encuentra en Santa Clara, California, ha cometido un error en una de sus actualizaciones provocando un importante fallo en miles de equipos corporativos que aún se ejecutan con Windows XP SP3. Concretamente ha afectado entre 30.000 y 60.000 ordenadores. (Aunque hoy hemos leido otra informacion diciendo que ha afectado a mas se 1 millon de ordenadores en todo el mundo)



Pues bien, resulta que nosotros somos unos de los afectados, y aunque hay una nota de disculpa por parte de la compañía e incluso leemos que están dispuestos a compensar a los afectados, - cosa que dudamos - ¿Quien nos abona a nosotros la factura de la empresa de informática? ¿Y los días que hemos estado sin poder trabajar? Errores como este son algo ninguna empresa se puede permitir pues creemos que pueden ser el fin de una compañía.



Y aunque ha emitido un comunicado en el que dicen:

La compañía de seguridad McAfee devolverá el dinero que hayan invertido sus usuarios para solucionar los problemas causados por el falso positivo que afecta a equipos gobernados por el sistema operativo Windows XP. El incidente, que confundía un componente de XP Service Pack 3 con un programa malicioso causando la parálisis del sistema de Microsoft en una cifra indeterminada de ordenadores, está afectando gravemente a la reputación de la firma.

La reacción de McAfee se expone en un comunicado emitido en su página web. En primer lugar, los clientes deben llamar al teléfono gratuito de la firma de lunes a viernes (en España el número es 901 120 175). Entonces un técnico de la compañía resolverá el error, bien de manera directa o enviando el software de recuperación del sistema (mediante correo electrónico o en un CD por correo postal).



Para aquellos que hayan solucionado el problema contratando un servicio técnico externo se comprometen a reembolsar la factura, especificando que darán todos los detalles en los próximos días. Por último, aseguran que los clientes con equipos inutilizados podrán disponer de una suscripción gratuita durante dos años.

Lo cierto es que los informáticos que nos lo están arreglando dicen que la compañía esta colapsada, que al número al que llaman les responde un contestador para que dejes tu teléfono y te pueda llamar un técnico, pero que esto no llega a ocurrir.



Desde luego entendemos que errar es humano, pero creemos que van a perder millones de clientes en todo el mundo por uno de esos errores (es que este es muy gordo). El prestigio cuesta mucho ganarlo, pero muy poco perderlo. En casos como este, que envidia nos dan los "Macqueros".

Queremos desde aquí pedir disculpas a un estudio de arquitectura que nos mando un mail muy afectuoso y al que no hemos podido contestar pues una de las cosas que no hemos podido recuperar han sido los correos y no recordamos bien su nombre exacto. Si leen estas líneas, que esperamos así sea, por favor que vuelvan a contactar con nosotros



Las Imagenes que ilustran esta entrada pertenecen al recientemente inagurado Pabellon de España para la Expo de Sanghay, diseñado por el estudio Miralles & Tagliabue que quiere recordar los cestos hechos de mimbre tan tradicional en la cultura de este pais y que como comentamos en la entrada se ha podido realizar en parte por la contribución de la tecnología y reflejan esa tendencia que comentabamos en nuestra anterior entrada de Industrial pero artesano.

martes, 27 de abril de 2010

Industrial Pero Artesano




Parece que otra de las consecuencias de esta crisis por la que estamos pasando es que lo de usar y tirar se esta acabando y hay nuevamente una valoración por lo bien hecho, industrial sí, pero artesano, que perdure en el tiempo. Recogemos hoy un artículo aparecido en el diario El País del 6 de Abril, que reflexiona sobre este cambio.



Si la última gran crisis puso de moda los comercios "todo a cien" y su correspondiente made in China, parece que la que atravesamos ahora quiera buscar inspiración en los acabados artesanos y en su correspondiente hecho en casa. Esta vez no hay salto geográfico ni rebaja económica. Pero sí podría haberlo temporal. Y cualitativo. ¿Cómo reivindicar lo artesano evitando la nostalgia? El asunto exige un auto examen. Habla de repensar y redefinir el consumo. Pero es, evidentemente, otra estrategia comercial más: la apuesta por la calidad por encima del riesgo y la variedad. Se trata de proponer otra actitud: cuidar y estimar los objetos, frente al conseguirlos para olvidarlos de los últimos lustros.



¿Cómo digiere la creatividad esa mirada retrospectiva? ¿Cómo hacer compatible con el futuro y con la producción industrial una lección del pasado? ¿Cómo asumen empresas y diseñadores las pautas provenientes de lo que parecía superado? La única manera de hacerlo es con conocimiento de lo que se creyó superado. Y la opción más razonable para lograrlo pasa por reconocer que tal vez lo supuestamente obsoleto no estaba en realidad tan superado. Tratar de fabricar productos duraderos, sensuales, útiles y con una vigencia superior a una temporada no puede ser un límite para un diseñador. Todo lo contrario: debería de convertirse en su reto mayor.



Una empresa italiana especializada en productos de menaje-regalo - con catálogos que combinan la larga duración de sus cubiertos y cafeteras, con el consumo caprichoso y a la moda de sus teteras, saleros o jarrones - ha recurrido a inyectar joven diseño finlandés en su nueva colección. Así, el proyectista minimalista y tímido de Helsinki Harri Koskinen ha ideado la bandeja Fat, una pieza introvertida y discreta con un cajón-contenedor capaz de guardar los vasos, cubiertos, platos o servilletas que se necesitan para poner una mesa. Se trata de la primera bandeja de madera de la empresa Alessi. Y, que Koskinen sepa, es también la primera bandeja-contenedor de la historia. Con todo, a pesar de no contar con precedentes, el producto tiene un aire clásico. Parece útil y bien hecho. Se diría que pertenece al grupo de las piezas que, entusiasmando a abuelos y a nietos, son capaces de atravesar varias generaciones de gustos cambiantes. Pero es sólo una impresión. La bandeja Fat no podría haberse fabricado hace unos años. La tecnología que ha hecho posible elaborar maderas de bambú resistentes y económicas se ha desarrollado hace muy poco. Así, el producto de Koskinen es paradójicamente rompedor. Y no necesita parecerlo.



En la misma línea, aunque de dos generaciones anteriores, el arquitecto milanés Antonio Citterio es, él mismo, un clásico del diseño. De sello elegante y atemporal, está habituado a pensar en el largo plazo cuando diseña sus sofás para la empresa italiana B&B o su mobiliario de oficina para la alemana Vitra. Así, incapaz de superar la proporción -sus piezas de doble profundidad- o la modularidad - que permite combinar chaise-longues con asientos esquineros - de su anterior sofá Charles (2003), el italiano ha apostado esta vez, de nuevo, por la comodidad. Pero ha alterado los detalles. Asegura que el confort también puede ser visual. Y para demostrarlo, su nuevo sofá Ray - que rinde homenaje a la mujer de la pareja de diseñadores norteamericanos Charles y Ray Eames, considerados habitualmente los mejores de la historia - surge como una actualización más sensual y cercana del sofá que Citterio bautizó con el nombre de Charles. Como en el caso de Koskinen, la nueva propuesta de Citterio no es radical, pero sí es capaz de alterar nuestra relación con los muebles acercándolos. Propone el uso de la tela frente al cuero en las nuevas tapicerías. Y reivindica la comodidad sin perder la elegancia. El resultado es una pieza de aire burgués, aspecto confortable y líneas esbeltas con un marcado pespunte en contraste rematando las tapicerías desenfundables. B&B, la productora del sofá Ray, lo anuncia como una pieza "frente al exceso y contra lo excéntrico". Y es una discreta pero firme demostración de que futuro, industria, detalle y comodidad pueden ir de la mano sin nostalgia. Pero sin temor a mirar atrás.



Nosotros confirmamos ese cmbio que en interiorismo tanto de hogar como comercial ha pasado del minimalismo a una tendencia que ya tiene varios años de vida, un estilo mas calido, con un punto “vintage”, con toques artesanales, donde tiene cabida la mezcolanza, elementos antiguos, con "procedencia" e historia, con otros actuales o modernos.



Este tipo de instalaciones que empezaron realizándose en tiendas “underground”, sin muchos medios pero con imaginación, las han ido adoptando también las grandes firmas como Niké en su nueva tienda de Londres, las tiendas de Kiehl's o las españolas Pull and Bear (Del grupo Inditex- Zara), y la nueva imagen de Springfield (perteneciente al grupo Cortefiel).



Las imágenes que ilustran esta entrada corresponden a las tienda de Jimmy Scooter en Madrid, en la calle Jorge Juan con un cierto look industrial, con paredes de ladrillo, suelos de cemento y paredes con pintura de hace años. Incluimos tambien la imágen de la mencionada Bandeja Fat.

lunes, 26 de abril de 2010

A Conservar o Restaurar

Aunque a veces, por nuestras entradas sobre diseño o porque en las imágenes que las ilustran aparezcan las instalaciones mas novedosas pueda parecer que sólo nos gustan ese tipo de instalaciones, lo cierto es que tambien tenemos debilidad por las instalaciones históricas, por aquellas que han sabido conservar su legado hasta nuestros días.


Debemos de estar ya mayores o sufrir un ataque de nostalgia, pues cuando en el largo monográfico que hemos dedicado a los Grandes Almacenes veíamos diferentes edificios ya desaparecidos como por ejemplo los Almacenes Rodriguez o el edifico de los Almacenes Madrid- Paris con su interior suntuoso, incluso los de los Almacenes Quirós (Actual Cortefiel en Gran Vía) o la Casa del Libro en la época de su inauguración, percibimos que las instalaciones y muchos elementos eran mejores, y sentimos que se debía haber hecho más por conservarlos.



Hubo una época en España, y sobre todo en el Madrid de los años 60, en la que a todos los comercios importante les dio por hacer ventanales corridos, dejando el edifico en el aire y poniendo colocando en sus fachadas una potente marquesina, no importaba el edificio de que se tratase, antiguo o nuevo, todo por ser modernos. Menos mal que allá por los 80 nos dimos cuenta de la barbaridad y las nuevas legislaciones prohibieron esas atrocidades arquitectónicas, imponiendo la obligación, cuando se pedía permiso para hacer alguna obra o reforma, de restaurar (mas o memos) la fachada al aspecto del edifico original, aunque a veces haya sido imposible, ya que algunos elementos son imposibles de reponer por falta de oficios, materiales originales, etc. A raíz de esto nos encontramos casos paradójicos, por ejemplo como el de un pequeño escaparate, que corresponde al hueco primitivo del edificio, que cuenta ahora con un pilar en medio, reminiscencia de esa antigua estructura abierta.



Vemos ahora las fotografías de algunas de esas antiguas tiendas con sus columnas, con sus techos y escayolas y nos da nos da pena. En algun locales, que conocí muy bien, cuando al realizar una de sus múltiples reformas se tiró abajo el techo de escayola que había en ese momento, aparecieron restos del original bastante dañado, también volvieron a ver la luz unas columnas cilíndricas con un elaborado tratamiento marmóreo que habían sido recubiertas de tablero o pladur, elementos que la propiedad ni se planteaba recuperar ni mantener. Menos mal que parece que esa mentalidad esta cambiando.



Tampoco queremos que se nos malinterprete y como ya hemos dicho en otras ocasiones cuando hemos hablado del comercio tradicional, hay muchos elementos a conservar, pero también hay que adaptarse a los nuevos tiempos y funciones, buscando el equilibrio entre ambos, conservación y actualización, que ya sabemos no es tarea fácil.



Pero es que esa sensibilidad que intentamos tener nosotros con respecto a estos aspectos parece que el publico en general no esta dispuesto a entenderla. Sin ir mas lejos hace unos meses en la reunión de vecinos de una de nuestras comunidades ante la necesidad de hacer alguna reparación en la puerta de entrada al portal - una puerta de madera labrada, de los años 20, que habia sufrido el desgaste del tiempo y cerraba mal – se sugirió cambiarla por una estándar actual, metálica con apliques en bronce dorado ( Igual que las muchas que tienen muchos portales de nuestra ciudad). Pues bien, cuando puse el grito en el cielo aduciendo que era un disparate desacerse de esa preciosa puerta y que era preferible restaurarla, ( Ya se han realizado otras accciones similares en el portal del edificio ) mi objeción no conto con ningún apoyo, menos mal que se pidió permiso al ayuntamiento para realizar esta y otras pequeñas reparaciones (en general este tipo de obras se realizan sin ningún tipo de permiso), porque contestaron confirmando que la puerta estaba protegida y no se podía cambiar. Al final ha habido que restaurarla y ha quedado preciosa, tanto que ahora todos los vecinos están encantados y eso que el precio de la restauración supera al que hubiera tenido la nueva.



Pero como en este pais se hacen un monton de cosas por el “articulo 33”, a ver quien viene a decir (sin una denuncia previa y después de bastantes años) lo que hay que reponer o sustituir, cuando se encuentra en muchos casos perdido para siempre.

Abogamos como hemos comentado en otras ocasiones por el conservacinismo de elementos que “merezcan la pena”, y mezclarlos con cosas actuales, si se hace bien.



No por defender esto, no estamos en el siglo XXI y nos gustan multitud de cosas que se realizan en este momento, pero ¿ Es necesario por ejemplo que la señora alcaldesa de Valencia arramble con algunas casas con cierto “valor artistico” de El Cabañal para hacer una nueva avenida con edificios modernos iguales a las de otras grandes ciudades o derribar el ya desaparecido edificio de Fisac “La Pagoda “ de la Carretera de Barcelona para levantar un edificio actual sin ninguna caracteristica notable? ( y que nos perdone el señor arquitecto que lo ha diseñado)



Nos tememos que la respuesta a esto último que nada tiene que ver con lo anterior es “Especulación”.

Las imagenes que ilustran esta entrada coresponden a la tienda de Zara en Corso Vittorio Emanuel, las dos ultimas imagenes corresponden a la instalación que ha diseñado recientemente el estudio de arquitectura UN Studio para este espacio.

viernes, 23 de abril de 2010

La Casa del Libro




Como todos sabréis hoy es el Día del Libro y es por este motivo y por encontrarse su sede principal en uno de los edificios mas antiguos de la Gran Vía madrileña, - de la que como hemos comentado en otras entradas acabamos de celebrar su centenario - y por tratarse también de uno de los comercios mas revolucionarios en su época por las dimensiones para un mismo tipo producto como la forma de vender el producto, por lo que vamos a dedicarle la entrada de hoy a La Casa del Libro.



La elección del día 23 de abril como día del libro y del derecho de autor, procede de la coincidencia del fallecimiento de los escritores Miguel de Cervantes, William Shakespeare y Garcilaso de la Vega en la misma fecha en el año 1616, aunque realmente no fuese en el mismo día,. El 15 de noviembre de 1995 la Conferencia general de UNESCO aprobó la propuesta en París, declarándose desde entones el 23 de abril el "Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor".



Cuando pensamos en librerías y más si se trata de librerías antiguas nos imaginamos pequeños locales con pilas de libros hasta el techo, pero no todos los establecimientos más antiguos han permanecido fieles a esa idea. De Hecho, ya desde sus orígenes cuando Nicolás Urgoiti ideó El Palacio del Libro de la Gran Vía madrileña ya tenía en mente un establecimiento a gran escala "donde el comprador pudiese encontrar de manera concentrada y asequible todas las informaciones existentes sobre el mundo del papel y del libro", según cuenta el actual director de la librería Fernando López.



El que fuera uno de los fundadores del diario El Sol, mandó construir en 1919 el que por aquel entonces era el edificio más grande de esta calle madrileña. El edificio de 10 plantas, llamado Palacio del Libro, fue proyectado por el arquitecto Sr. Yarnoz y era propiedad de la empresa Calpe. Las tres fachadas del edificio, de piedra artificial imitando piedra berroqueña, de estilo barroco puro, fueron obra del escultor D. Antonio Huertas.



La inauguración de la tienda se produjo en el primer semestre de 1923. En aquel tiempo casi todas las librerías eran pequeñas tiendas en las que el comprador "no tenía más remedio que preguntar al librero y en el que los libros se vendía como cualquier producto que lo hace en una tienda de ultramarinos". La Casa del Libro de Gran Vía fue ampliándose y la eficacia de su modelo comercial le llevó, de la mano de Espasa-Calpe, editorial a la que pertenece desde sus orígenes, a establecer locales en varias ciudades de España.



La casa del libro pasa así ha convertirse en una de las mas importantes librerías del país, en constante cambio y evolución, como se puede comprobar a través de su página Web, que incluye tienda on-line.

En 1992 se integra en el Grupo Planeta, en 1995 inauguró su librería virtual y en 1999 inicia una fase de expansión ubicándose en las mejores zonas comerciales de las principales ciudades españolas.



Además de la actividad puramente comercial, esta librería ofrece una gran oferta cultural con exposiciones de pintura y fotografía, recitales de poesía, coloquios, tertulias y presentaciones de libros.

La preparación de sus más de 400 empleados constituye el complemento imprescindible a la cantidad, variedad y calidad de su oferta bibliográfica.



Por nuestra parte, decir que nos alegramos de la pervivencia de la Casa del Libro y de que hoy en día sea una antigua librería totalmente moderna, pero nos hubiera gustado que hubieran sobrevivido algunos detalles antiguos, como la claraboya que coronaba el antiguo salón de conferencias.

Durante estas semanas de celebración de la Gran Vía están expuestas algunas fotografías antiguas dentro de la propia tienda que merecen una visita. Nos hubiera gustado ofreceros alguna aquí, pero aunque se las hemos pedido han ignorado nuestra petición.