
Su apertura el pasado mes de Julio coincidió con el lanzamiento en España del codiciado Iphone de Apple, cuya distribución en exclusiva lleva Telefónica. En él se respira un poco en la estética de los showroom de la marca de la manzana combinada con la de los flagship de otros gigantes de la telefonía móvil como Nokia. En todos los casos se trata de espacios muy singulares en los que la marca de autoría del proyecto cede todo protagonismo a la representación corporativa.
El espacio es un punto de venta privilegiado: un escenario para el ocio y la representación corporativa, una tienda y un centro de atención al cliente; pero, sobre todo, un lugar donde el público interactúa jubiloso con los productos de última generación seductoramente desplegados ante él, un escenario dinámico para los ritos y los códigos del consumo en la era de la información.
Situado en un edificio histórico hito de la arquitectura de la Capital, levantado entre 1925 y 1929, con sus 89 metros de altura fue el primer rascacielos de la ciudad y uno de los primeros del viejo continente.El proyecto –dirigido por Quanto Arquitectura en combinación con Kilika, para el interiorismo y el diseño industrial, y la agencia americana Brandimage en el diseño de imagen interior, intentan respetar los revestimientos y elementos anteriores con una intervención totalmente desmontable y separada de los paramentos, suelos y elementos portantes del edificio.
Una caja negra de hierro que asoma discretamente introduce al público reduciendo el volumen y la altura a una escala más humana. En el vestíbulo, las imágenes que se suceden sobre una gran pantalla contrastan con la estrella de mármol de colores en el pavimento original que se ve bajo el suelo de vidrio que pisamos. “Una estructura resistente arriostrada, no recibida, desde el suelo hasta la cara inferior de las vigas estructurales”, las sostiene separadas de los muros perimetrales y forma “pasillos de registro y control de las instalaciones en todo el contorno”. El principal actor del nuevo espacio es lo que sus autores llaman la “escalera promenade”, tan desmontable como los demás elementos. No se ofrece a primera vista, sino que arranca desde el lateral derecho, el que da a la calle Fuencarral, y recorre la segunda crujía en paralelo a la fachada principal. Distribuida en cuatro tramos separados por tres descansillos –y jalonada por dos lucernarios que permiten asomarse a la planta inferior. En la parte central, bajo la escalera, se disponen los teléfonos móviles, siempre al alcance del público, bien sobre expositores horizontales, bien sujetos a los paneles.
La planta superior se organiza en dos bandas a un lado y a otro de la escalera. Los pasillos se abren a esta a través de miradores que aprovechan los huecos entre los grandes pilares y dan acceso a una serie de salas temáticas cerradas por paneles de vidrio. En el lado contrario al desembarco de la escalera se sitúa la zona de atención al cliente y, en la parte central, un auditorio con cubierta acristalada aprovechando un patio interior.
Tanto los espacios de la planta baja -los más abiertos a la interacción del público- como los de la superior se identifican con una gráfica figurativa y de línea clara en los paneles. El mobiliario construido por Kilika introduce acentos ocasionales de color en los bancos de poliuretano verde pistacho del área de descanso de la planta superior o de la zona infantil de la planta baja, y la exposición de los dispositivos electrónicos, casi siempre en funcionamiento, se resuelve con absoluta limpieza, sin cables a la vista ni elementos perturbadores.
Se trata pues de un magnifico ejemplo de inserción de un moderno escenario de venta y exposición dentro de un edificio histórico, respetando éste sin restarle importancia ni funcionalidad al primero.

















Otro caso diferente es el de marcas que agonizan o agonizaban, una marca se puede reinventar por completo. El enfoque debe ser radicalmente distinto al original, pero casos como el de Puma son un claro ejemplo de cómo una marca en absoluto declive puede reinventarse a sí misma sin cambiar siquiera de nombre. Una de las bases de su relanzamiento fue el Retro Marketing o Newstalgia: relanzamiento de los modelos más populares de la marca de las décadas del '70 y del '80 (y como ella lo han utilizado otras marcas y en sectores bien distintos (pensemos en el New Beetle de VW, el Mini Cooper de BMW, el Fiat 500, el “revival” en el mundo del motor es mas que evidente) .
El resultado que se consigue es llevar a la gente a pensar: "¡Cuidado, no somos sólo una marca de moda! ¡Hay historias de éxito detrás!".






- Es bueno combinar conjuntos en la colocación del genero si ofrecemos al cliente una combinación atractiva puede realizar la compra de varios productos al tiempo, si al cliente le gusta lo que ve, lo compra. 






